Cádiz, ⭐ Portada

El Sentir Cofrade en la provincia de Cádiz

Hoy comienza una Semana Santa que, tristemente, recordaremos por muchos años como la segunda consecutiva en la que nuestras hermandades no pudieron pisar la calle por la pandemia.

Por ello, desde este medio nos hemos planteado ofrecer a nuestros lectores una ventana a la que asomarse en estos días de la Pasión de Cristo, que, siguiendo nuestra línea editorial, permita conocer las bondades y riquezas de distintos rincones de nuestra tierra.

Cada uno de los días de esta Semana Santa tan atípica que nos tocará vivir, redactores de la web realizarán un breve recorrido virtual a algunas hermandades de las distintas provincias andaluza. Todo ello sin ánimo alguno de ser exhaustivos, sino con la única intención de mostrar algunas de las maravillas que esconden las hermandades de nuestra geografía. Escapa de toda duda la imposibilidad de detenernos en todas y cada una de las cofradías de una provincia entera, por lo que solo aparecerán algunas de ellas.

Hoy, Domingo de Ramos, comienza este recorrido en la provincia de Cádiz. Una tierra rica en cofradías, patrimonio y tradiciones, muchas de ellas centenarias, algunas más conocidas y otras que bien merecen ser destacadas desde este humilde espacio virtual.

En Cádiz capital, muchas cofradías realizan su estación de penitencia. Algunas muy jóvenes, como la del Despojado de Cádiz, que procesiona una de las imágenes sagradas que mayor devoción popular ha despertado no solo en la capital, sino en muchos otros puntos de nuestra geografía, la de Nuestro Padre Jesús del Amor que tallara el cordobés Romero Zafra; Otras con varios siglos a la espalda, como el Nazareno o el «Greñúo» como popularmente se le conoce. Un misterio que en su conjunto es toda una exquisitez es el de los Afligidos, que representa la calle de la Amargura y cuenta con el acompañamiento de Rosario de Cádiz. Como momento estético, el paso de algunas hermandades por el Campo del Sur es todo un deleite para los sentidos, con el Océano Atlántico como testigo. Por ejemplo, el Perdón, magistral obra de Ortega Brú, o la Hermandad de las Aguas. Como momento emotivo, el transcurrir por la Plaza de las Canastas de la Sentencia, a la ida y especialmente a la vuelta.

Por su parte, otra grandísima Semana Santa con repercusión a nivel andaluz es la de Jerez de la Frontera. Tierra de mucho arte, también en lo que a cofradías se refiere, y en la que se conjuntan con maestría cofradías de las denominadas de «bulla» y otras sobrias. De obligada mención es la recogida de la Hermandad de la Viga el Lunes Santo, que tiene lugar entre bengalas, esperando el crucificado al paso de palio en el reducto de la Catedral para luego enfilar su entrada. De veneraciones cristíferas, destaca de sobremanera el crucificado de la Expiración, o «El Cristo», como se le conoce popularmente. El Viernes Santo suena a rezo hecho música con aquello de «Virgen del Valle te quiere Jerez», dedicado a la titular mariana de la Cofradía de la Expiración. Grandes pasos de misterios vertebran la Semana Santa jerezana: el Prendimiento y la Yedra, con un arraigo popular enorme, la Exaltación, los Judíos de San Mateo, las Tres Caídas la Cena… Como Hermandad con peso histórico y castrense, así como con una cuidada y elegante presencia en la calle, sin duda, el crucificado de la Defensión y la Virgen de la O. Una Madrugá de Viernes Santo espléndida, con ricos contrastes, que este año se hubiera visto engrandecida con la entrada de la Misión Redentora. Precisamente en este sentido, varias cofradías, y buenas, de las denominadas de vísperas se han incluido en la nómina de la Semana Santa, hecho que da testimonio de la buena salud de la que goza la ciudad jerezana.

Virando ahora hacia otros puntos de la provincia que quizá gozan, inmerecidamente, de menor repercusión, comenzamos por el Campo de Gibraltar, concretamente por La Línea de la Concepción. Se trata de una Semana Santa que, pese a juventud, ya que la ciudad tiene 150 años, posee una riqueza cofrade más que destacable en lo que respecta a la provincia gaditana, con una imaginería notable. Muchas cofradías en pleno crecimiento, con varios pasos de misterio en fase de talla. La Entrada Triunfal abre la Semana Santa y, junto a la Flagelación brillan cada Domingo de Ramos. El misterio de Santiago navega paso, que hubiese presentado todas las imágenes secundarias que acompañan al titular cristífero esta Semana Santa, que camina a las espaldas de una maravillosa cuadrilla de costaleros. El Miércoles Santo es día de barrios: desde San José, una hermandad que ha tenido un crecimiento exponencial en dos décadas, con la línea estilística marcada por Dubé de Luque y un excelso misterio tallado por Francisco Verdugo, desde Santiago, el Medinaceli, una de las grandes devociones cristíferas de la ciudad, cuyo arraigo popular queda fuera de toda duda, y desde Junquillos, el Abandono, un ejemplo a seguir de cómo hacer mucho con poco. Una talla apoteósica, la de las Angustias del sanroqueño Ortega Brú, una hermandad de marcado tinte de barrio como lo es la del Perdón y otra gran devoción cristífera como la del Gran Poder, salen a la calle el Jueves Santo. Finalmente, corona la Semana Santa linense el Cristo del Amor, que escenifica el misterio de la Sed -un momento de la Pasión de Cristo escasamente representado a nivel andaluz- y la bellísima y venerada Virgen de la Esperanza, que procesiona sobre uno de los grandes pasos de palio de la provincia, realizado además por el taller de bordado de la propia hermandad de San Bernardo. Su transitar por las calles gaditanas es todo un deleite para los sentidos.

También en el Campo de Gibraltar, Algeciras posee una gran Semana Santa. Destaca la salida procesional de la Hermandad de la Columna el Lunes Santo, acompañada por un regimiento de la Legión. Dos grandes devociones cristíferas posee la ciudad gaditana: el Medinaceli y el Gran Poder, siendo dos excelentes cofradías que ponen sus pasos en la calle el Martes y el Jueves Santo, respectivamente. Como momento reseñable, el discurrir de la Hermandad de la Oración en el Huerto por la Cuesta del Rayo merece digna mención. Una de las hermandades más jóvenes de la ciudad, la de la Mortaja, es otro ejemplo de que la juventud no está reñida con el buen hacer en la Semana Santa algecireña.

Donde claudica el Guadalquivir, varias cofradías nutren y enriquecen la Semana Santa de Sanlúcar de Barrameda. El Domingo de Ramos tienen lugar dos de los momentos cumbre de la Semana de Pasión: la revirá de la Singer por parte de la Oración en el Huerto, un misterio espléndido, así como la subida de la Cuesta de Belén por parte de la Cofradía de la Entrada Triunfal, siendo la única que lo hace en ese sentido. Ya el Miércoles Santo, la bajada de la Virgen de los Dolores por la mencionada cuesta es todo un deleite para los sentidos. Muy populoso es el tránsito de la Esperanza por su barrio marinero, y de bella factura la salida procesional de la Cañita, especialmente por la Plaza de Madre de Dios. La presencia de bandas de primer nivel es una constante en el municipio gaditano durante Semana Santa. La Hermandad de la Vera-Cruz transita por un enclave bellísimo cargado de historia, el Arco de Rota, una de las antiguas murallas de la ciudad. Además, esta hermandad es la única que sigue portando el paso con el cincho, una forma tradicional que existía en Sanlúcar. A modo de curiosidad, los diputados de tramo, llamados celadores en el municipio gaditano, no utilizan una campana ni un palermo, sino que usan una chasca, semejante a unas castalueñas, para ordenar andar o pararse al cortejo.

San Fernando posee un peculiar estilo de carga, siguiendo la línea de la capital de la provincia, y es un lugar donde destaca la belleza plástica de los pasos, algo que invita a destacar que la ciudad isleña sea digna de visitar en este breve paseo por tierras gaditanas. Hermandades como el Nazareno, las Tres Caídas, la Misericordia, los Servitas o el Prendimiento, entre muchas otras, vertebran una Semana Santa merecedora de reconocimiento.

Un poco más al sur, en El Puerto de Santa María se esconden varios tesoros que merece la pena descubrir. El Domingo de Ramos, el misterio de la Entrada Triunfal está siendo tallado por el prestigioso tallista Manuel Oliva, mientras que el de la Flagelación, por el no menos prestigiso taller de los Hermanos Caballero. Los Cerillitos el Martes Santo y la Oración en el Huerto el Miércoles Santo son dos hermandades de una categoría notable.

Arcos de la Frontera, bellísima población de la Sierra de Cádiz, es una tierra que esconde bellas tradiciones en lo que a hermandades se refiere. Especialmente multitudinaria es la salida de la Hermandad de las Tres Caídas así como su bajada por el Gallo Azul, a sones de excelente la banda de cornetas de la propia hermandad. Y otras salidas, las de la Hermandad del Prendimiento y la del Perdón, resulta estremecedora por lo complejo de su ejecución, debiendo bajar varios escalones el paso y revirar en una zona no demasiado amplia. En cuanto a devociones, sobresale la del Nazareno, que procesiona en la Madrugá y mañana del Viernes Santo acompañado de la Verónica y la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso. Especial mención, por lo emocionante, requiere el tránsito por las hermandades por el Callejón de las Monjas, especialmente angosto y que requiere de la pericia de capataces y costaleros para salir airosos de él.

Para cerrar este breve recorrido por la provincia de Cádiz, en Setenil de las Bodegas, dos grandes hermandades se enriquecen mutuamente por tener la mejor presencia posible en las calles: la de la Santa Vera Cruz (los Blancos) y la de Nuestro Padre Jesús (los Negros). Ambas procesionan distintas imágenes desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección, todo ello en un enclave único como lo es el pequeño municipio gaditano.

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