Durante los últimos tres meses la Hermandad del Silencio de Sevilla ha acometido una nueva fase del proceso de recuperación del complejo decorativo de la Real Iglesia de San Antonio Abad, sacando, en esta ocasión, a la luz las pinturas murales situadas en el bajo coro. Se trata probablemente de una obra del pintor Domingo Martínez o del círculo de Juan de Espinal, ejecutadas entre 1730 y 1740, cuyas pinturas fueron posteriormente encaladas en 1834, quedando ocultas, excepto la bóveda central, hasta nuestros días.
Tras un proceso de documentación, los trabajos se iniciaron con labores de fijación de los estratos preparatorios en algunos puntos del soporte de yeso ante la posibilidad de desprendimientos. Los tratamientos de limpieza han consistido principalmente en la eliminación de las capas de cal, además del oscurecimiento producido a lo largo del tiempo por el humo de las velas. Tras ello, se procedió a la retirada de escayolas y estucos no idóneos y se realizó un nuevo estucado con las mismas características o parecidas al original.

Concluida la fase de estucado se realizó la consolidación general de la superficie a pincel, al objeto de preparar una superficie homogénea para la reintegración pictórica. Para la reintegración cromática se han empleado métodos acuosos reversibles realizados con acuarela y pigmentos naturales diluidos en agua de cal, llevándose a cabo una protección final con una resina acrílica aplicada de forma pulverizada. También se ha retirado la parte superior del retablo de la Virgen del Carmen, colocado con posterioridad al encalado, permitiendo descubrir la única escena que ha llegado completa de las paredes laterales: Las tentaciones de San Antonio Abad.
El proceso se ha completado con actuaciones específicas, como son la colocación de nuevas molduras, la limpieza de las columnas de mármol y la instalación de un nuevo sistema de iluminación, corriendo a cargo de Joaquín Pérez Díaz S.L. y Ondwatio. El proyecto de recuperación ha sido coordinado y realizado por Javier Barbasán Camacho y Camilla Casotti junto a un equipo de trabajo formado por los restauradores José Antonio Díaz Rodríguez y Leonor Gallego Fernández.
El próximo viernes 14 de septiembre, el espacio del bajo coro podrá ser utilizado nuevamente por fieles y devotos, pudiéndose contemplar in situ los trabajos realizados durante los tres últimos meses.





