El Simpecado de la Hermandad del Rocío de Córdoba vuelve a casa tras su restauración en los Talleres de Jesús Rosado

En la noche de este viernes, la Iglesia de San Pablo de Córdoba, ha acogido el regreso del Simpecado de la Hermandad del Rocío de Córdoba tras su marcha el pasado mes de junio a los Talleres de Jesús Rosado, en Écija. Todo el verano ha dejado a los rocieros cordobeses con ese sabor agridulce de no tenerlo cerca.

Tras estos meses, la espera ha llegado a su fin y, de nuevo, ha sido colocado en su capilla, siendo presentado a los hermanos y devotos concluidos unos exhaustivos trabajos de restauración, realizados con todo el amor y cariño, además de profesionalidad exquisita.

Estos trabajos han consistido en pasar a un nuevo raso, el utilizado en los vestidos de torear por sus características y durabilidad del mismo. Se han limpiado y restaurado los bordados, además de alinear y corregir las distancias de asimetría que presentaban. Los bordados directos se han realizado en un material de mate brillo en oro, que se complementará mucho mejor en su grueso con los perfiles de las piezas y dotarán a la obra de más riqueza ornamental.

Además, se ha realizado una estructura metálica en aluminio con cogida interior en paso de roscas para su sujeción al mástil, pues la cogida que poseía en su reverso estaba sujeta con puntadas solo al tejido, algo incomprensible e inservible. Las trinchas superiores de su cogida se han realizado todas a su misma medida para evitar que el simpecado quede centrado en altar, carreta y sobre su mástil.

Referente al óvalo que representa a la Santísima Virgen ha sido fijada sobre un relleno que se ajusta a su perímetro, evitando así embolsamientos y roturas, así se consigue que el lienzo no se resquebraje y se consiga una presentación sin arrugas del mismo. Adicionalmente, se ha cambiado la pasamanería, el fleco de canutillo en anverso y reverso de 10 cm. y nuevas borlas similares a las existentes junto al cordón.

En el reverso se han bordado nuevos galones para centrar y compartir por igual la ornamentación. Además, se ha bordado de nuevo la fecha pues se encontraba en un estado deficiente y estaba ejecutada con muy mala factura. Finalmente, se ha retirado la lazada que se anuda al mástil por una cinta con velcro que se adapta mejor al diámetro del tubo, evitando con ello el rompimiento del tejido en su cogida.

En definitiva, un minucioso trabajo que ha logrado devolver todo el esplendor al Simpecado de la filial cordobesa, núcleo emocional que en ausencia de la Virgen del Rocío y en su representación, es destino perenne de las oraciones de los cientos de rocieros que viven, rezan y sueñan al compás del latido que se nutre de una de las devociones más importantes de toda la cristiandad.