Internacional, Sevilla

El taller de Sucesores de Caro borda una túnica para el Cristo de los Milagros de Guatemala

Sigue el estilo del bordado sevillano

El pasado Domingo de Ramos la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno de los Milagros, que recibe culto en el Santuario Arquidiocesano del Señor San José de Ciudad de Guatemala, estrenó una nueva túnica procesional realizada por Sucesores de Elena Caro.

Una obra, aunque proyectada en 2019, que no ha podido ser estrenada hasta este año debido a la pandemia de COVID-19.

Así luce la nueva túnica del Señor de los Milagros. Fotos: Taller de Caro.

Se trata de la primera pieza realizada por un taller sevillano dentro del rico ajuar de la venerada imagen, que cuenta con gran devoción, motivo por el cual fue consagrada y coronada por el arzobispo de Guatemala, Monseñor Prospero Penados, el 4 de abril de 1993.

Procesiona anualmente en dos ocasiones, el primer Jueves de Cuaresma – en la conocida como “Procesión del Silencio”- y el Domingo de Ramos, en un recorrido considerado como de los más extensos durante la Semana Mayor, y que recorre su centro histórico.

La Semana Santa es una de las fiestas de mayor calado en Guatemala, destacando en la misma la masiva participación popular y la magnificencia de sus andas procesionales, estando nominada a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO por petición del presidente de la República, Alejandro Giammattei.

Al realizarse el encargo, se apuntó que la obra debía estar realizada en terciopelo burdeos, en alusión a la sangre de Cristo, y reflejar de especial manera el estilo propio del bordado sevillano y del centenario taller que la realizaría, pues la misma, dentro del amplio conjunto de túnicas procesionales que posee la imagen, recibiría la denominación de “la sevillana”.

Por ello, el diseño, realizado por Gonzalo Navarro, toma como principal fuente creativa las piezas más singulares realizadas por la Casa Caro en los años treinta y cuarenta del siglo XX, proyectadas por Ignacio Gómez Millán en los inicios de la etapa más floreciente del mencionado obrador de bordados.

Igualmente, en la ejecución de la túnica se han empleado las técnicas tradicionales de bordado en oro de la escuela sevillana, siguiendo el característico estilo personal del taller de Caro, conservado desde sus orígenes como una de sus señas de identidad.