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El Capirote, Opinión, Sevilla

El tiempo que hará en la Semana Santa de 2050

Como cada año volvemos a asistir a un nuevo bombardeo sobre la climatología y su desarrollo en la próxima Semana Santa. La diferencia estriba en que cada año aparecen este tipo de noticias con más antelación. Volvemos a caer aun sabiendo que las predicciones son tan cambiantes que de un día para otro puede aumentar exponencialmente el riesgo de lluvia así como disminuir.

Tan típica como la atmósfera cambiante en estos primeros días de la primavera es ya el entrar al mundo digital y encontrarse con una serie de noticias que no dejan de comentar el tiempo que hará. Ojo, que aquí también aparecen este tipo de noticias pero, al contrario que en otras páginas, uno puede escribir libremente lo que opine, sin que haya un director adjunto que te mande un mensaje exigiéndote que elimines el tweet que acabas de poner y luego enarbole la bandera de la libertad en cada encuentro que tenga con el resto de medios de comunicación.

Es tan atrayente una noticia sobre la meteorología que ya se antepone incluso a las típicas agendas de actos y cultos que se dispersan por una cuaresma que está a punto de llegar al final. Y los cofrades entramos ávidos de información sobre el tiempo que hará aunque sepamos que la fiabilidad que tienen inferior a un 10 %, que es lo único en lo que puede parecerse una predicción de hoy a lo que realmente suceda dentro de una semana.

Incluso comienzan a imaginarse qué hermandades se quedarían en el interior de sus templos en el caso de que la lluvia cayese cuando nos lo indica algún portal sobre meteorología. Y pensando sobre esto, ¿no sería mejor que cada página web sobre climatología cobrase cuando uno accede ante la avalancha de capillitas que nos lanzamos a cada momento saturando los servidores?

Esta saturación volverá a producirse, seguramente, a medida que se acerque la Semana Santa, aunque ya saben que también suelen caerse otras aplicaciones que nada tienen que ver con la celebración, como la que pone cierto cangrejero que se mete en la bulla delante del palio y se pone a comentar con el de al lado el perfil de cierto efebo. Imagen ridícula donde las haya que espero no volver a ver este año, aunque me temo que volverá a suceder. Algo que cada vez es más frecuente pero que pocos se atreven a denunciar a través de sus páginas. Ese trasfondo al que nadie quiere enfrentarse porque aquí, lo que sobran, son valientes.

Y lo son tanto que lo hacen en las tabernas, cuando se van al restaurante del centro para degustar las croquetas que les sirven gratuitamente para luego dejar caer alguna referencia en su columna de opinión, pero luego de gritarlo a los cuatro vientos mejor que no, porque ya saben lo que le cae a uno en las redes sociales, y más a quienes se dan la palmadita en la espalda y luego por detrás lo sueltan todo en la silla que tienen en la avenida, cerquita de la catedral. Y luego disimulan mirando la página del tiempo cuando ven que han vuelto a meter la pata. Menos mal que siempre hay una Estrella que nos guía, alejada de todo este mundanal ruido.

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