Con la mirada puesta en convertir en realidad la presencia del Santísimo Cristo de las Almas, la Pro Hermandad del Traslado al Sepulcro continúa avanzando paulatinamente, cumpliendo metas y marcándose nuevos objetivos. Objetivo que se materializará el próximo 5 de abril, cuarto viernes de Cuaresma, a las 20:30 h. cuando tenga lugar la Solemne Bendición de la Sagrada Imagen. La Celebración estará presidida por el Señor Vicario General de la Diócesis, Antonio Prieto Lucena, y concelebrada por el Párroco y Consiliario de la Pro-Hermandad, Joaquín Pérez Hernández. Como es sobradamente conocido, la Imagen ha sido realizada por el escultor José Antonio Cabello Montilla quien la define como «su obra más personal».
Bajo esta ilusionante premisa, el capataz Ángel Carrero convocaba a sus hombres para el pasado 13 de diciembre, en los salones parroquiales de la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, para conformar la cuadrilla sobre cuyos hombros descansará el privilegio de llevar por primera vez bajo el cielo de Córdoba al nuevo titular cristifero de la corporación de la Barriada de La Paz. Una realidad que se alcanzará, el próximo Sábado de Pasión, permitiendo la visión de la primera fase del esperadísimo misterio de la Corporación de Virus, nacido de la gubia y la creatividad del escultor e imaginero José Antonio Cabello, conformado en esta primera fase por Nuestra Señora de la Salud y Traspaso y el Santísimo Cristo de las Almas, que serán entronizados en un paso de nueve trabajaderas.
Esta convocatoria evidencia, de manera fehaciente, que el sueño se encuentra cada vez más cerca de convertirse en realidad, para una hermandad que anhela, con todas sus fuerzas, alcanzar con los dedos este objetivo tantas veces soñado y para unos hombres que ya hicieron historia la pasada primavera llevando a costal a la bellísima dolorosa de la Parroquia de la Consolación y que este año podrán hacer lo propio siendo los primeros pies de la que promete ser una de las imágenes más impactantes de la Semana Santa de Córdoba.
La imagen del Cristo está siendo tallada en madera de cedro real y tendrá una altura aproximada de 180 cm, destacando, en palabras del autor, por su serenidad, dulzura, misericordia y unción sagrada. El resto del misterio, que está articulado en torno a dos escenas, nos muestra por un lado a San Juan Evangelista y a los Santos Varones levantando el cadáver de Cristo, a cuyos pies aparee un ángel que simboliza el luto celestial por la muerte del Redentor. En la trasera de la escena y en un plano más elevado, Nuestra Señora de la Salud y Traspaso queda al pie de la Cruz, siendo consolada por María Magdalena. Ambas escenas se conectan a través de la mirada que intercambian el discípulo amado y María, fiel reflejo de las palabras de Jesús desde la Cruz: “Mujer, he ahí a tu hijo”. Luego dice al discípulo: “He ahí a tu madre”.





