El Vía Crucis de Humildad y Paciencia convoca a Córdoba a una de las citas fundamentales de la Cuaresma: itinerario y horario

El Martes de Pasión se alza en Córdoba como uno de los hitos más concurridos y sobrecogedores del calendario cuaresmal, con permiso del Viernes de Dolores, jornada que la ciudad vive como una auténtica víspera masiva con múltiples Vía Crucis desplegados por sus calles.

En este contexto de profunda religiosidad popular, adquiere especial relevancia el Vía Crucis presidido por Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, imagen titular cristífera de la Hermandad de la Paz y Esperanza de Capuchinos, cuya salida congrega a cientos de fieles en torno a una de las devociones que más corazones acelera en la ciudad.

La convocatoria se convierte así en un acto de fe colectivo, donde la ciudad se recoge para contemplar, en silencio o en oración, la presencia del Rey de Capuchinos, en una escenografía que anticipa la inminente eclosión emocional del Miércoles Santo.

Un itinerario que traza la geografía espiritual del barrio

El cortejo partirá desde la Iglesia Conventual del Santo Ángel a las 20:30 horas, iniciando un recorrido que discurrirá por algunos de los enclaves más significativos del entorno. Tras la salida, el itinerario continuará por Plaza de Capuchinos, Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, Carbonell y Morand, Ramírez de las Casas Deza, Conde de Torres Cabrera, San Zoilo, Plaza de San Miguel, Góngora, Ramírez de Arellano, Plaza de los Carrillos, Osario, Burell, los Jardines Fray Ricardo de Córdoba y la Plaza de las Doblas, para culminar nuevamente en la Plaza de Capuchinos con la entrada del cortejo.

Especial significación adquiere la estación en la parroquia de San Miguel, de cuya jurisdicción forma parte el propio Convento de Capuchinos, erigido frente al mítico Cristo de los Faroles, uno de los enclaves devocionales más reconocibles de la ciudad. Este tránsito refuerza el carácter eclesial y simbólico del itinerario, integrando espacios de profunda raigambre histórica y espiritual.

Una antesala de emociones en la ciudad que aguarda su Miércoles Santo

La celebración de este Vía Crucis trasciende lo meramente procesional para convertirse en un encuentro íntimo entre la devoción y la contemplación, en el que cientos de personas se dan cita para situarse, cara a cara, ante la imagen del Hijo de Dios. La estampa, profundamente evocadora, dibuja una Córdoba que late en clave de fe, aguardando el momento en que sus calles estallen en mil emociones al paso de sus hermandades.

En este tránsito hacia los días mayores, el Martes de Pasión en Capuchinos se consolida como un umbral simbólico, donde la ciudad se prepara, entre recogimiento y expectación, para la intensidad espiritual que marcará el devenir de la Semana Santa.