La Plaza del Triunfo acogerá este sábado 27 de septiembre la Coronación Canónica de la Divina Pastora de Santa Marina, un anhelo largamente soñado por la hermandad y sus devotos, que verá cumplido en un escenario cargado de simbolismo histórico.
El lugar escogido para la ceremonia, a los pies del monumento a la Inmaculada Concepción, había sido ya imaginado por pastoreños de generaciones pasadas como el canónigo Sebastián y Bandarán o el recordado historiador de las glorias de Sevilla, Juan Martínez Alcalde, quienes soñaron con ver a la Virgen recibir allí su corona.
Itinerario y horarios de la jornada
La solemnidad dará comienzo a las 17:00 horas, cuando la imagen partirá desde la Santa Iglesia Catedral por la Puerta de Campanillas en dirección al altar levantado en la Plaza del Triunfo. El espacio contará con un aforo para 1.200 personas, que podrán seguir la ceremonia presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, acompañado por el cardenal Baltazar Porras, arzobispo emérito de Caracas, y un nutrido grupo de sacerdotes llegados de distintos puntos de España.
La Misa Estacional de Santa María Reina dará inicio a las 19:00 horas, en el transcurso de la cual el prelado hispalense impondrá la corona sobre las sienes de la Divina Pastora. Tras la celebración, hacia las 21:00 horas, la Virgen emprenderá el regreso a la Catedral, acompañada por la Banda de Música de Coria del Río, recorriendo Santo Tomás y la Avenida de la Constitución hasta entrar por la Puerta de San Miguel.
Presencias destacadas y padrinos
El acontecimiento contará con una nutrida representación institucional. Han confirmado asistencia los cónsules de Panamá y Chipre, además de representantes de entidades sociales, culturales, religiosas y deportivas de Sevilla y de diversos puntos de España. Entre las autoridades civiles se encuentra la consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, mientras que en el ámbito castrense destaca la presencia del teniente general Carlos Melero Claudio, jefe de la Fuerza Terrestre.
Ambos figuran como padrinos de la Coronación Canónica, junto con las hermandades de la Lanzada de Sevilla y de la Asunción de Cantillana, que ostentarán el título de Testigos de Honor.
Un gesto cargado de simbolismo
La corona de oro será llevada hasta el altar durante la procesión de entrada por niños de los colegios vinculados a la acción social de la Coronación: Jesuitinas de Nervión, Calasancias, así como las parroquias de la Blanca Paloma y la Candelaria, templos visitados por la imagen el pasado mes de marzo en su salida extraordinaria.
Música para una jornada histórica
El apartado musical tendrá un marcado acento barroco. La Orquesta y Coro Barroco de Cádiz, dirigidos por Jaime Calderón, interpretarán la composición titulada Misa In Coronatione Reginae, que incluirá piezas propias de la corporación como el histórico “Himno a la Pastora de Sevilla”, compuesto en 1885 por Francisco J. Feeo, además de creaciones recientes del maestro García Ortega.
La ceremonia contará asimismo con la intervención de la cantante Erika Leiva, quien pondrá voz a la plegaria “Pastora, nombre de Amor”, con música de Claudio Gómez Calado y letra de Francisco Javier Segura Márquez, acompañada al piano por Emilio Damián Guerrero Sánchez.
Acción Social, pilar de la Coronación
Al igual que en toda Coronación Canónica, la dimensión social constituye un aspecto esencial. En febrero, la Divina Pastora protagonizó una salida misionera a Tres Barrios, visitando las parroquias de la Candelaria, Blanca Paloma y Calasancias, además del colegio Juan Nepomuceno Rojas (Jesuitinas). Estos cuatro centros se convirtieron en los principales destinatarios de la obra social, que continúa desarrollándose durante 2024 y 2025.
Entre las iniciativas destaca el programa de atención a personas mayores realizado junto a la empresa Dedicares, dirigida por el hermano Juan Antonio Solís Real. En el ámbito educativo, la hermandad ha colaborado con las Jesuitinas en la reconstrucción del pabellón de Educación Infantil, gravemente dañado en 2023 por un derrumbe que paralizó su actividad. En el caso de las Calasancias, se ha establecido una línea de ayudas destinada a familias que requieren apoyo para costear comedores escolares y material académico.
Un patrimonio renovado para la Coronación Canónica de la Divina Pastora
La inminente Coronación Canónica de la Divina Pastora de Santa Marina se acompañará de un conjunto extraordinario de estrenos artísticos, fruto de la generosidad de devotos, hermandades e instituciones, que han querido engrandecer con nuevas piezas y restauraciones este acontecimiento histórico.
La nueva corona y la orfebrería restaurada
Entre los estrenos más destacados se encuentra la corona realizada en el taller de Orfebrería Andaluza-Manuel de los Ríos e Hijos, de Sevilla, concebida expresamente para la ceremonia. Junto a ella, se ha llevado a cabo la restauración y enriquecimiento del aro de estrellas de oro de 2003, pieza de gran simbolismo para la corporación. El mismo taller ha intervenido igualmente en la restauración de la mayoría de piezas de orfebrería de la hermandad, que lucirán renovadas en tan señalado día.
Bordados y mantos de excepcional valor
El apartado textil vive una profunda renovación. Bordados Salteras, de la localidad sevillana homónima, ha ejecutado el pasado a tisú verde de un manto antiguo, enriquecido además con nuevas aportaciones. Por su parte, el taller de Rafael Infante (Artebord, Huelva) ha realizado una nueva saya procesional, mientras que las Hermanas Ramas, de Brenes, han culminado una labor monumental: la ejecución de un manto bordado en oro sobre terciopelo rojo, el arreglo y rediseño del conocido “Manto de las Cintas”, la terminación de la bandera de la Realeza, el pasado de la bandera Asuncionista a un nuevo soporte y la adaptación del antiguo manto celeste a un soporte renovado.
A ello se suma el pasado del estandarte a un nuevo soporte azul, enriquecido con cordones y borlones de Cordonería Alba, realizado por Bordados Santa Clara. Además, la Hermandad de la Asunción de Cantillana ha obsequiado un nuevo asta para la bandera asuncionista, salida del taller de Orfebrería Fernández.
Intervenciones en insignias y en el paso procesional
La artesana Sheila Criado ha llevado a cabo la restauración del paso procesional, así como de la cruz alzada del Rosario de Hombres y de la Cruz de Guía, piezas fundamentales del cortejo.
En el terreno de la indumentaria litúrgica, la diseñadora Marina Rey ha confeccionado dieciocho dalmáticas, mientras que Dolores Martín ha realizado un nuevo ropón de pertiguero.
Enriquecimiento de las preseas de la Virgen
La Santísima Virgen lucirá además una nueva cabellera, salida de Casa Rodríguez (Sevilla), así como un sombrero en plata sobredorada con filigrana cordobesa, obra del orfebre Manuel Casiano, y un cayado igualmente en plata sobredorada realizado por Antonio Medina Vallecillo. A ello se añade un manto de corte del siglo XVIII, adquirido en anticuario, acompañado de encajes de bolillos procedentes de Almagro (Ciudad Real).
Entre las aportaciones más significativas figuran las puñetas de encaje de oro confeccionadas por Alfonso Aguilar, obsequio de la Hermandad del Amparo, así como dos pellicas de piel natural, una de oveja y otra de armiño. El grupo de costureras “Jesuitas” de La Algaba ha confeccionado nuevas enaguas para la Virgen, mientras que el taller Santa Balbina ha realizado un ramillete de porcelana fría y ha restaurado otro ya existente.
El ajuar se completa con varias joyas: unos pendientes de plata envejecida con esmaltes al fuego y marquesitas, obra de Ana Cerrejón y regalo del Grupo Joven; otros pendientes de plata con piedras y circonitas, elaborados en el taller De Ofir; y un anillo de plata con cristales engarzados, firmado por El Oribe.
Música para un acontecimiento irrepetible
La celebración se acompañará de estrenos musicales. El compositor Diego Mayo Santiago ha dedicado la marcha procesional “La Pastora Coronada”, mientras que José Miguel Navarro ha escrito el “Himno de la Coronación de la Divina Pastora”. Asimismo, el maestro García Ortega ha preparado una Misa para la Coronación, que combina piezas clásicas propias de la hermandad con nuevas composiciones.
Generosidad y agradecimiento
La hermandad ha querido subrayar que casi un 90% de los estrenos han sido fruto de donaciones de hermanos, devotos y hermandades que han querido unirse a este hito de la historia pastoreña. Además, ha expresado sus disculpas en caso de que, por la magnitud y número de aportaciones, alguno de los cuantiosos regalos no haya podido ser citado expresamente.
La procesión de la Divina Pastora en 2025: esplendor histórico de una tradición centenaria
La procesión anual de la Divina Pastora de Santa Marina, celebrada cada tercer domingo de septiembre, ha ofrecido en este año 2025 un carácter extraordinario, marcado por los cultos derivados de su Coronación Canónica y por un cortejo de especial brillantez que ha unido liturgia, arte y tradición en un mismo acontecimiento.
Cultos preparatorios y singularidades litúrgicas
La hermandad mantiene inalterable la costumbre de fijar la salida procesional entre los días 15 y 21 de septiembre, siempre tras la Solemne Novena y la Función Principal de Instituto, que tiene lugar el segundo domingo del mes. Sin embargo, la Coronación Canónica de este año introdujo una excepcionalidad: el novenario se adelantó a mayo, mientras que en septiembre la imagen presidió cultos extraordinarios en la Parroquia de San Pedro, la Iglesia de Santa Marina y el Convento de la Encarnación. Desde este último templo emprendió su regreso el domingo 21, en la tradicional procesión del tercer domingo de septiembre, que por esta vez partió de Santa Marina.
Un rasgo característico de los cultos radica en el altar del risco, concebido como un collado natural donde se presenta a la Virgen y ante el cual se reza el ejercicio de la novena escrito por Fray Isidoro de Sevilla. Como es costumbre, en la víspera de la Función Principal se celebró la procesión de la Corona Seráfica, oración pública presidida por el estandarte de la Divina Pastora y fiel a los esquemas establecidos por el fundador de la devoción.
El cortejo procesional: orden, simbolismo y tradición
El cortejo, coordinado por el Zagal Mayor de Gobierno, se distingue por su riqueza simbólica, a pesar de que la hermandad no cuenta con un número de hermanos equiparable al de las grandes corporaciones penitenciales. Dicho oficial porta una vara decimonónica de plata cincelada, con cartela de rayos que cobija al Cordero Místico, mientras que los auxiliares portan palermos de gobierno en madera oscura con remates plateados, labrados por Orfebrería Andaluza. Uno de ellos, de mayor altura, corresponde al Mayordomo.
La Cruz Alzada, pieza del siglo XVIII perteneciente al Rosario de Hombres, abre la procesión. Tallada en madera dorada y adornada con espejos, se sostiene sobre un templete con cuatro volutas y una pequeña imagen de la Pastora en su interior. En los vértices se sitúan cuatro ángeles, hoy desprovistos de atributos. Acompañan la cruz dos faroles de metal dorado y cristal en forma de estrella.
Le sigue la Bandera Franciscana, bordada en sedas sobre raso crudo en un convento femenino de Valladolid, izada en asta de Orfebrería Andaluza y flanqueada por dos varas realizadas en 1998 en el mismo taller.
Tras ella avanza la Bandera de la Realeza de María, confeccionada en 2016 a partir de un paño celeste y blanco al que se añadió un tondo bordado con la imagen de la Pastora, donado por el hermano Juan Martínez Alcalde. La insignia fue completada este año por las Hermanas Rama, con la colaboración de la Hermandad de la Lanzada, que actúa como Testigo de Honor de la Coronación. La acompañan dos faroles diseñados por Francisco Galindo Chacón y labrados por Antonio Rueda.
De 1833 procede el Simpecado de los Maestrantes, regalo de la Real Maestranza de Caballería. Su estado de deterioro motivó la ejecución de una réplica en 2015-2016 por el taller de Bordados Santa Clara, con cordón trenzado en seda y plata realizado por Concepción Rodríguez Cordero, camarera de la Virgen y propietaria de Casa Rodríguez.
A continuación, se alza la Bandera Asuncionista, estrenada en 1907 y atribuida a Patrocinio Vázquez del Real, con inscripción que reivindica el temprano privilegio de la hermandad en la defensa de la Asunción. En este 2025 fue pasada a nuevo soporte por las Hermanas Rama y se enriqueció con un nuevo asta coronada por una réplica de la Virgen de la Asunción de Cantillana, obsequio de la hermandad homónima, también Testigo de Honor de la Coronación.
El lugar central lo ocupa el Estandarte de Gala de la Divina Pastora, donado en 1732 por el VII Duque de Osuna, portado tradicionalmente por un Grande de España en nombre del Rey y recibido con la Marcha Real. Su primitivo lienzo, de Alonso Miguel de Tovar, se conserva en la corporación, mientras que el actual corresponde a una reposición contemporánea. Restaurado en 1991 por Joaquín Ojeda, cuelgan de sus cordones cintas azules y blancas bendecidas, que se entregan a enfermos, recordando la costumbre de Fray Isidoro. Cuatro faroles de Antonio Rueda (2011) lo escoltan.
El Libro de Reglas, de terciopelo azul con apliques de plata, estrenado en 1997, sigue al estandarte, acompañado de varas y de la pértiga labrada por Manuel de los Ríos, coronada por la efigie de San Miguel Arcángel, Mayoral perpetuo de la hermandad.
Le sucede el estandarte corporativo, bordado en oro a inicios del siglo XX y pasado este 2025 a terciopelo azul en el taller de Bordados Santa Clara, con asta restaurada y cordones y borlones de Cordonería Alba.
La presidencia reúne a representantes civiles y a los oficiales mayores de la corporación, que portan un interesante juego de varas: tres de 1790 con cartelas ocupadas por pequeñas imágenes de la Pastora y otra de 1822 con las Ánimas del Purgatorio, obra de la Hermandad Sacramental. Junto al Hermano Mayor, el Consiliario y el Director Espiritual, figura cada año la representación viva de Santa Marina, encarnada en 2025 por María López, vestida por la diseñadora Auxiliadora Castellano.
Con carácter venerable avanza la reliquia de San Francisco de Asís, donada en 2012 y labrada en metal dorado y plata por Orfebrería Andaluza. Portada con paño de hombros blanco, es venerada durante el recorrido por los fieles.
El cortejo litúrgico, formado por ciriales, incensarios y pertiguero, precede al paso. Los acólitos estrenan dalmáticas de Marina Rey, y el pertiguero viste un ropón nuevo de Dolores Martín. Junto al paso camina el Fiscal, con vara de plata antigua que muestra al Cordero de los Siete Sellos. No faltan los zagales reales, tradición iniciada en 1827, que con sus trajes de terciopelo, seda y piel de borrego reparten las célebres almendras milagrosas, evocando la curación lograda por Fray Luis de Oviedo.
El paso y la dirección de la cofradía
El paso procesional, tallado en 1959 por Miguel Alonso en estilo rocalla, constituye una obra clave del patrimonio de la hermandad. Restaurado en 2025 por Sheila Criado, luce con esplendor sus candelabros estrenados en 2002 por Orfebrería Andaluza. Su diseño remite al paso de la Hermandad del Valle estrenado en 1918, reflejo de los estrechos vínculos históricos entre ambas corporaciones. No en vano, camareras como Antonia Bazo o Patrocinio Vázquez del Real bordaron para ambas hermandades.
El llamador, realizado en 1971 por Seco Velasco con la figura de un cordero, marca las órdenes del capataz Manuel Antonio Santiago Muñoz y su equipo, que dirigen a una cuadrilla de treinta costaleros.
Acompañamiento musical y repertorio propio
El acompañamiento sonoro corresponde a la Banda Municipal de Coria del Río, que en 2024 presentó el disco La Pastora Coronada. El repertorio incluye marchas propias de la hermandad, como el Himno de la Divina Pastora (Buenaventura de Cogollos-Vega, 2015, orquestado por Christian Palomino) o La Fuente de las Pastoras (Rubén Jordán Flores, 2015). La Marcha Real acompaña tanto al Estandarte como al paso en su salida y entrada, mientras que la Diputación Mayor de Gobierno elige cada año una pieza para la salida del cortejo.
Itinerario y clausura del culto externo
El recorrido triunfal del domingo 28 de septiembre comenzó a las 17:45 desde la Santa Iglesia Catedral, avanzando por Puerta de Palos, Cardenal Amigo Vallejo, Alemanes, Hernando Colón, Plaza de San Francisco, Arquillo, Plaza Nueva (18:45), Granada, Sierpes (19:25), Cerrajería, Cuna, Orfila, Javier Lasso de la Vega, Amor de Dios, Correduría, Cruz Verde, González Cuadrado, Divina Pastora (21:15), San Blas, Infantes, Almirante Espinosa (22:45), Plaza de Montesión, Feria y Aposentadores, hasta su entrada en torno a la medianoche.
Como es tradición, el acto culminó con las preces por los hermanos difuntos y el solemne canto de la Salve, poniendo fin a una procesión en la que historia, devoción y patrimonio se unieron en un acontecimiento memorable.
La Hermandad y sus procesiones: un recorrido histórico de la Divina Pastora en Sevilla
La Primitiva y Real Hermandad de la Divina Pastora constituye la cuna histórica de la devoción pastoreña en Sevilla. Entre las cofradías de Gloria más antiguas y señeras de la ciudad, destaca por la veneración a su titular, mayoritariamente la Virgen, aunque algunas corporaciones se dedican a santos y santas, e incluso una al Sagrado Corazón de Jesús. La celebración de sus cultos se centra tradicionalmente en la fecha más cercana a la onomástica de la advocación o en un día señalado por la propia hermandad.
Las procesiones letíficas o de gloria representan la culminación de un proceso de teatralización barroca que caracteriza a estas devociones desde el siglo XVIII. Durante el Barroco, se configuraron aspectos esenciales de estos cortejos, herederos de los rosarios públicos iniciados en 1690, presididos por un estandarte o Simpecado acompañado de cruz y faroles. La Hermandad de la Divina Pastora adoptó este modelo en 1703, cuando la advocación fue presentada al pueblo sevillano con el primer lienzo dedicado a la Madre del Buen Pastor, conocido como el “Cuadro primitivo”, que aún hoy sigue siendo titular de la corporación.
La primera procesión documentada de la imagen tuvo lugar el 24 de octubre de 1705, en un traslado público desde la iglesia de San Juan de la Palma, donde la imagen había sido instalada en enero tras su bendición en el convento de la Encarnación, origen del nombre de la plaza homónima. La imagen ocupó el altar mayor del templo, cuya advocación estaba bajo el patronato de Fernando de Espinosa Maldonado de Saavedra, futuro Conde del Águila. Posteriormente, la Hermandad trasladó la imagen a la iglesia de Santa Marina, que se convirtió en su capilla durante 233 años.
Durante los primeros años en Santa Marina, los cultos de la Hermandad se centraban en la procesión de la Corona Seráfica, presidida por el estandarte con el Cuadro primitivo, mientras la imagen permanecía en culto interno. No obstante, pronto se incorporó la procesión de la imagen titular. En 1714 se introdujo el altar del risco y se celebró la novena de iglesia, predicada por el fundador de la Hermandad, el Venerable Padre Isidoro de Sevilla. Hasta entonces, era el estandarte quien representaba a la advocación en procesión.
Las primeras procesiones anuales se consolidaron poco después. En 1725, la Virgen fue trasladada de nuevo a San Juan de la Palma debido a obras en Santa Marina, con sede provisional en la ermita de San Blas, actualmente desaparecida. Sus reducidas dimensiones impedían desplegar el aparato de los cultos solemnes. Otra procesión destacada tuvo lugar en 1732, con asistencia de la nobleza sevillana, la Real Maestranza de Caballería y numerosas personalidades; para ella se estrenó el Estandarte de Gala, que aún forma parte del cortejo.
A lo largo del siglo XVIII y gran parte del XIX, las procesiones de la Virgen se realizaban a finales de agosto, tras la novena. En 1817, otra importante procesión se llevó a cabo gracias al esfuerzo de don Manuel del Real García, Mayordomo de la corporación durante más de cuatro décadas. Durante el siglo XIX, la procesión experimentó altibajos, aunque siempre se priorizó que la imagen no perdiera su novena, acompañándose en ocasiones de otras imágenes como Santa Marina o San Miguel Arcángel, cuya talla original, conservada hoy por la archicofradía de Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y María Santísima de la Concepción, proviene del antiguo templo de San Miguel.
Cuando la frecuencia de las procesiones disminuía, la Hermandad aprovechaba los aniversarios para revitalizar las salidas. Durante la etapa de Manuel del Real, se incorporó en 1827 el privilegio de los niños zagales que cantaban al frente del paso con sombrero, tradición que aún se mantiene. Tras su fallecimiento en 1848, la Hermandad continuó promoviendo el culto público, realizando traslados extraordinarios como en 1855 y 1885, debido a epidemias de cólera. A finales del siglo XIX, la imagen participó en procesiones del Corpus Catedralicio y en 1896 en una misión de los padres Capuchinos.
El siglo XX trajo nuevas oportunidades de lucimiento procesional. En 1903, con motivo del Bicentenario de la Hermandad, la Virgen procesionó coincidiendo con la proclamación del Voto Asuncionista, saliendo el 7 de septiembre y regresando tras la función solemne del día 8, presidida por el cardenal Marcelo Spínola y Maestre. Un evento similar se repitió en 1928, con motivo del 325 aniversario, culminando en la Catedral.
La guerra civil de 1936 interrumpió las procesiones, aunque la imagen se salvó de daños, como ya ocurrió tras el incendio de 1864. Fue trasladada a la Iglesia de los Venerables, luego a la capilla del ex-convento de la Paz y finalmente a San Martín, donde mantuvo sus cultos y procesiones hasta hace unas dos décadas. Desde allí, participó en la procesión extraordinaria del 12 de noviembre de 1950, con motivo de la Declaración Dogmática de la Asunción de Nuestra Señora, llegando a la Catedral acompañada de otras imágenes de Gloria y Dolor.
Entre otros hitos del siglo XX destacan: el traslado al Estadio Universitario de la Macarena en 1959 para la inauguración de la II Semana Deportiva, utilizando un Land Rover adaptado como andas procesionales; el estreno del paso de madera tallada y dorada en 1960, aún en uso; y los múltiples cambios de sede en las décadas finales del siglo, incluyendo San Andrés (1977), San Martín (1985), Iglesia de las Esclavas (1988) y el convento de Agustinas Concepcionistas (1991), que otorgó carta de Hermandad coincidiendo con el IV centenario del cenobio.
En la década de los noventa, la imagen fue trasladada a la capilla de la calle Amparo para su bendición en 1992, con motivo del XXV aniversario del evento, y formó parte de la exposición “Glorias de Sevilla” en la iglesia de Nuestra Señora de la Paz. En 1994 presidió el Pregón de las Glorias en el Patio de los Naranjos de la Catedral, pronunciado por Joaquín Caro Romero.
Ya en el siglo XXI, la Virgen ha presidido dos procesiones extraordinarias: en 2003, visitando por primera vez la calle Divina Pastora y culminando en la Catedral, y en 2005, conmemorando el tricentenario de su bendición en el convento de las Agustinas. Destacan también su participación en la peregrinación “Europa Santa” en 2006 y la presidencia de Monseñor Franco Semmerano, Rector de la Basílica Pontificia de Martina Franca, en 2011. Por razones meteorológicas, las procesiones de 2008 y 2014 se suspendieron, celebrándose la Corona Seráfica en el interior de la capilla.
La trayectoria procesional de la Divina Pastora refleja un recorrido histórico ininterrumpido, marcado por la adaptación a las circunstancias, la preservación de la tradición y la constante devoción de sus hermanos, consolidando a la Hermandad como referente indiscutible de las Glorias sevillanas.





