El eje será el formado por Trinidad-Beato Álvaro-plaza de toros. Una estructura como la de hace casi una década
Bajo el título de Encuentro Jubilar Diocesano el 4 de octubre, a una semana del Vía Crucis Magno, Córdoba asistirá a uno de esos eventos donde la Iglesia busca sacar músculo, como ya sucediera en 2017 con un evento de esta índole.
Hace ocho año hubo presencia iconográfica, este no la habrá más allá de la Custodia de Arfe con la que se realizará una procesión eucarística que tendrá como base de operaciones a la iglesia del Beato Álvaro de Córdoba. Previamente a esa procesión donde las cofradías compartirán protagonismo (o harán bulto) con las secciones de Adoración cordobesa, el Colegio Trinidad acogerá un encuentro de todas las realidades eclesiales.
La estimación de la diócesis ronda el millar de participantes pertenecientes a todas las realidades eclesiales de la demarcación eclesial. Puede que no sea una cifra optimista y se alcance, otra cosa será la asistencia a la misa de la tarde en la plaza de toros, que presidirá el nuevo obispo. Que el coso de Los Califas no dé sensación de estar medio vacío es una empresa complicada.
Precedentes
El eje será el formado por Trinidad-Beato Álvaro-plaza de toros. Una estructura como la de hace casi una década, cuando el coso taurino no se llenó, pese al festival de música católica del que se pudo disfrutar, como también se gozará en octubre.
Otra cosa serán las calles del centro de la ciudad una semana más tarde, cuando las más de treinta imágenes que compondrán el Vía Crucis Magno salgan en procesión. Ese músculo es bien distinto al eclesial en estado puro y solo basta mirar la exigua cantidad de fieles en la procesión del Corpus, con la Custodia de Arfe como protagonista y el misterio de la Cena, que atrajo a algo más de gente.





