Enrique Garrido Montero, ratificado como Capataz General de la Hermandad de la Conversión de Córdoba

La corporación consolida la dirección del paso y la organización de sus cuadrillas costaleras

La Hermandad de la Conversión de Córdoba ha confirmado la continuidad de Enrique Garrido Montero como Capataz General, tras su ratificación por la Junta de Gobierno que preside Francisco Javier Fernández Perea. Con esta decisión, la cofradía mantiene su apuesta por un modelo estable de trabajo en torno al paso y a la coordinación integral de las cuadrillas costaleras, reafirmando así la estructura organizativa que sostiene sus salidas procesionales.

La renovación del cargo, que se efectúa anualmente conforme a las normas internas, confía de nuevo a Garrido la dirección del paso del Santísimo Cristo de la Oración y la Caridad. Su labor abarca la planificación y supervisión de los equipos de costaleros, así como la organización de todos los aspectos técnicos que rodean la puesta en escena de los titulares en la vía pública.

La corporación, asentada en el barrio de Electromecánicas, volverá a situarlo al frente del paso de misterio del Viernes Santo, donde desempeñará la coordinación completa del trabajo costalero y la dirección del paso procesional, ejerciendo la misma labor en la salida procesional de la Virgen del Rosario, el próximo mes de octubre. Esta continuidad permite a la Hermandad mantener un funcionamiento sólido y coherente, sustentado en la experiencia acumulada de su equipo.

Renovación de la confianza en Antonio Villar como vestidor

En la misma línea de reafirmación interna, la Junta de Gobierno también ha acordado mantener en su función a Antonio de Padua Villar Moreno como vestidor de María Santísima de Salud y Consuelo, una decisión sustentada en el excelente trabajo desarrollado en los últimos años y en la relación de respeto mutuo existente entre ambas partes, elementos que han consolidado un estilo plenamente definido en la imagen mariana de la corporación.

Con estas ratificaciones, la cofradía refuerza su compromiso con la estabilidad, la seriedad y el respeto a sus cargos de confianza, fundamentos que orientan la preparación de sus cultos y desfiles procesionales, asegurando la continuidad de un modelo organizativo firmemente asentado.