«Entre dos mundos»: Daniel Páez presenta el cartel que anunciará la salida procesional de Nuestra Señora de Guadalupe

Una composición que sitúa a Guadalupe como vínculo entre Europa y América

«Entre dos mundos» es el título elegido por Daniel Páez para la obra pictórica que anunciará la próxima salida procesional de Nuestra Señora de Guadalupe, una creación concebida para mirar hacia la historia de esta advocación y subrayar su singular papel como nexo entre dos continentes.

La propuesta adquiere un significado especial en 2026, declarado Año Jubilar Franciscano y Guadalupense, y recupera además un episodio acontecido en 1992, cuando la réplica sevillana de la Patrona de Extremadura se desplazó hasta el Monasterio de La Rábida, en Huelva, para participar en la exposición «Los Franciscanos y el Nuevo Mundo», organizada con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América.

Una advocación vinculada al encuentro de dos continentes

Daniel Páez ha tomado aquel precedente como punto de partida para articular una obra que pretende rendir homenaje a la dimensión histórica y devocional de Guadalupe. La intención del autor ha sido evocar el papel desempeñado por esta advocación en la unión de dos mundos, hasta convertirse en referencia de la Hispanidad.

La composición parte de la consideración de Guadalupe como «brújula» de Cristóbal Colón durante sus viajes a América. Según el planteamiento de la obra, la Virgen fue testigo del encuentro entre los Reyes Católicos y el navegante, al tiempo que constituía una devoción a la que Colón y sus hombres recurrían mediante la oración para pedir protección frente a los peligros de la navegación.

Aquella devoción no quedó circunscrita al territorio de origen. Con los viajes hacia América, la advocación extremeña cruzó el Atlántico y fue adquiriendo una nueva dimensión al fusionarse con tradiciones indígenas, configurándose como un puente entre las realidades culturales de ambos lados del océano.

La Virgen, en el centro de un mapamundi

Toda esta concepción histórica se traduce visualmente en el cartel mediante una composición en la que la Virgen de Guadalupe ocupa el centro de un mapamundi. Europa y América aparecen unificadas e integradas en la propia toca de sobremanto de la imagen, convirtiendo su representación en el eje visual de ese encuentro entre continentes.

La simbología se prolonga en distintos elementos de la composición. El cetro adopta la forma de una Cruz Tau, signo característico de la Orden Franciscana, mientras que la corona se convierte en una brújula, concebida como representación de ese instrumento que señala el norte y, en un sentido simbólico, la luz y el camino que deben seguir quienes se encuentran perdidos.

El Convento de San Buenaventura, presente a través de sus detalles

La obra tampoco deja al margen el lugar que constituye el hogar de esta advocación. El Convento de San Buenaventura está presente de manera simbólica mediante diferentes recursos incorporados a la composición.

Los patrones del manto de la Virgen están inspirados en los azulejos del claustro, mientras que los motivos utilizados en la túnica del Niño evocan los elementos ornamentales de su camarín. A ello se suma la propia tipografía empleada para escribir «Guadalupe», cuyo diseño toma como referencia un plato cerámico que sirve para señalizar el lugar de la Sacristía.

Una obra concebida como reivindicación histórica y devocional

Con la suma de todos estos elementos, Daniel Páez construye una propuesta en la que cada recurso visual participa de un mismo discurso, articulado en torno a la historia de Guadalupe y a su capacidad para representar el encuentro entre dos realidades continentales.

«Entre dos mundos» plantea así una mirada hacia la importancia de esta advocación en la historia de la Humanidad, presentándola como punto de encuentro entre Europa y América, un espacio simbólico en el que las diferencias quedan superadas para dar paso a una misma expresión de fe y devoción: Guadalupe.