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Cristián Carbonero: «El Cristo de la Agonía lo es todo en mi vida, mi padre, mi hermano, mi amigo, mi confesor… aunque alguna me ha regañado por no visitarlo tanto como quisiera»

Después de una conversación cofrade con un amigo, reconozco que me dio una idea muy buena. Buscar a esos cofrades que se encuentran por distintos sitios o lugares fuera de nuestra ciudad. Hemos encontrado a un militar, más exactamente a un cabo. Cristián Carbonero Castaño, que está en Letonia, un país en Europa Oriental, de misión, y hemos querido conocer cómo se pasa allí una Semana Santa y su vida rutinaria.

No tenía el gusto de conocerlo personalmente, pero me he encontrado a un cofrade, íntegro, educado y respetuoso. No voy a negar que la amistad con uno de sus hermanos, contribuye a tener un mejor visión de las personas, pero si además mantienes una conversación con él, se acrecientan esos valores. Les muestro a continuación la entrevista:


«Desde bien chiquito mi hermano me sacaba vestido de costalero pegado a la pata del paso del Señor»

– Para quién no le conozca, ¿quién es Cristián Carbonero Castaño?

Nací en Córdoba hace ya algo más de 32 años, precisamente en el barrio de Fátima donde crezco junto a mis hermanos y mis padres. Es allí donde tengo mis primeras vivencias junto a mi familia y amigos de la infancia. Los fines de semana eran los momentos de visitar a la familia en el barrio del Naranjo, de donde es mi madre. Por aquellos entonces mi hermano Curro ya comenzaba a ser un integrante más de aquella hermandad en la que se estaba fraguando el hito más importante de su pequeña historia, bajar a Córdoba a hacer la estación de penitencia.

Yo aún era chico pero él ya nos iba dando pinceladas a mi hermano David y a mí, de lo que significaba la palabra Agonía. Con el paso de los años ese niño fue creciendo y ya no bastaba con ver aquellas fotos antiguas de algún vídeo o algún vídeo en cinta de esos que coleccionaba mi hermano por aquellos años. Este niño ya soñaba con ser los pies del Moreno junto a sus hermanos y no eran pocas las chicotás que le daba a aquella silla por las calles estrechas de su casa. Creo que todo lo que aprendí en todos esos años es la base de mi persona a día de hoy y de la que intentaré inculcar a las próximas generaciones de nuestra familia.

– Por dónde le llega la fe y ser cofrade

Bueno mis padres nunca fueron muy cofrades, pero tuvimos la suerte de que mi abuela, una bendita mujer llamada Ana, un día, por allá por los 80, cogiera a mi hermano Curro y lo hiciera hermano de aquella hermandad que se estaba formando en el barrio y ahí empezó el amor que profesamos en nuestra familia por esta hermandad, gracias a ella y al gran trabajo de mi hermano a lo largo de su vida, se puede decir que nuestra familia aporta ese granito de arena para hacer más grande a nuestra hermandad.

– ¿Cómo se vive una Semana Santa allí donde se encuentra?

Bueno, ha sido una cuaresma dura la de este año, me vine justo antes del primer ensayo y uno se va con la sensación de que le falta algo en la maleta y que decirle de nuestra semana grande… recogimiento interior, alguna que otra misa realizada por nuestro Páter y viendo todos los vídeos que uno puede ver por las redes sociales. Claro que tampoco hay que dejar atrás alguna que otra conversación con mis hermanos.

– ¿Cuáles son las funciones que allí están realizando?

Esta misión tiene dos componentes principales el disuasorio y el defensivo. Con un objetivo claro de tener unidades militares cohesionadas y preparadas para la defensa de los países Bálticos y Polonia a través de todos los países OTAN.

– ¿Cuándo se inicia en el mundo del costal?

Desde bien chiquito ya mi hermano me sacaba vestido de costalero pegado a la pata del paso del Señor de nuestra hermandad y, bueno, ahí va creciendo la ilusión en un niño que ve como su hermano mayor primero y más tarde el mediano, forman parte de la cuadrilla de nuestra hermandad. Yo, el más rezagado por bastante diferencia de edad, me llegó la oportunidad en junio de 2004, cuando mi hermano Curro se hace cargo del paso del Corpus de la Hermandad. Era el momento de que aquel niño dejara atrás el sueño que tenía de chiquito y saliera el costalero que llevaba dentro. Y desde ese junio de 2004 hasta la fecha.

«Para mí el mejor momento es la entrada al barrio cada Martes Santo. Es uno de los momentos en los que un costalero saca fuerzas de donde no las hay»

– ¿Qué encontró en ese mundo debajo de los pasos?

Lo principal en aquel pasito con la edad que teníamos era hacer amigos y disfrutar de lo que nos gustaba, pero lo realmente importante era recibir esos valores que un costalero debe saber y tener claros tanto fuera del paso, en tu día a día, como dentro, con tus hermanos. Ahí debo darle las gracias de nuevo a mi hermano y su equipo por enseñarme tanto… y a esos costaleros del Señor que se metían con nosotros para también enseñarnos el oficio de abajo, de los cuales aprendí muchísimo.

– Dígame un momento especial bajo las trabajaderas que se le haya quedado grabado

Van a ser 15 años los que llevo bajo las trabajaderas del Señor de la Agonía y diría un sinfín de momentos bonitos, pero sin duda, para mí el mejor momento es la entrada al barrio cada Martes Santo. Es uno de los momentos en los que un costalero saca fuerzas de donde no las hay, y da igual como vayas que miras para arriba, le ves los pies al Señor y dices… ahora toca disfrutar. Es en ese mismo momento cuando empieza mi Martes Santo.

– Una marcha que sea especial para Cristián

Diría «Fragancias de un Martes Santo» una y mil veces, es la marcha con la que comenzamos nuestra estación de penitencia y pienso que es la marcha de nuestra cuadrilla por excelencia.

– Tu hermano Curro, capataz de Ntra. Sra. de la Salud y de la Virgen de Luna de Pozoblanco, te lleva en su equipo allí en Pozoblanco. ¿Qué es para ti?

Bueno, se podría decir que es una historia de amor que con el paso de los años la vida nos dio una segunda oportunidad. Ella era la Virgen de mi padre, nunca le faltaba una foto de ella en la cartera o su plaquita en el salpicadero de su coche en sus largos viajes.

Pero más allá de lo que pueda significar para mí, diría que la Virgen de Luna nos quiso brindar una de las oportunidades más bonitas que seguramente podíamos vivir a lo largo de nuestras vidas mis hermanos y yo. Pasábamos unos momentos complicados en casa y cuando mi hermano nos lo propuso no podíamos decir que no a esa oportunidad, aunque puedo decir que la decisión no fue fácil. Desde ese día, creo que los milagros existen y creo que Ella nos quiso poner delante suya por algún motivo. Ahora cada Domingo de Resurrección, cuando  me pongo delante y toco su llamador por primera vez y le miro su carita, entiendo el porqué de esa llamada.

– Si te pregunto por el Stmo. Cristo de la Agonía ¿qué te viene a tu cabeza?

Puf… no tendría las palabras exactas para describirlo. Pero te digo que lo es todo en mi vida, mi padre, mi hermano, mi amigo, mi confesor en los buenos y malos momentos, aunque sí es cierto que alguna vez otra me ha regañado por no visitarlo tanto como quisiera. Es esa foto que no falta en mi casa o en mi mesita de noche desde que era un niño, es la imagen que llevo clavada en mi corazón y lo más importante es la mejor herencia que sin duda me dejara mi hermano Curro.

– ¿Tienes algún o algunos referentes en tu vida? ¿Y en tu vida cofrade?

En mi vida mis referentes son mis hermanos, cómo no… Si volviera a nacer, pediría volver a ser su hermano. He tenido la suerte de tener dos hermanos que no se parecen en nada en lo que a gustos y personalidad se refiere y creo que eso ha hecho que pueda elegir lo mejor de cada uno y haga de mí la mitad de los dos. Eso creo que es el motivo por el que nos llevemos tan bien y nos compenetremos a la perfección.

En mi vida cofrade no dudo en decir que son mis padres, parece algo contrario lo que acabo de decir pero ellos fueron los que me han dado en mis genes el cariño hacia mis hermanos, el no dejar de luchar por lo que quieres, el respeto hacia los demás y el espíritu de sacrificio que han tenido para sacarnos adelante en esta vida. Y te puedo decir que para ser costalero de esta cuadrilla de Agonía y Salud hace falta tener mucho de eso que estoy hablando y de mi casa han salido tres costaleros para esta cuadrilla, así que algo bueno tienen que tener.

«No me podía olvidar de mi pareja, que lleva unos meses sola aguantando las patadas que le da el bebé que estamos esperando y el que espero que sea mi relevo bajo las trabajaderas (…) es de admirar que está sola en casa y aguantando como una mamá campeona. Desde aquí le mando un beso enorme y decirle que ya mismo estamos juntos»

– ¿Cómo se vive allí donde te encuentras, la actual situación de confinamiento en España, por culpa del COVID-19?

Desde nuestro acuartelamiento es difícil saber cómo se vive la cosa fuera. Letonia no ha sido un país muy castigado por el virus, pero bueno sí es cierto que se ha subido el nivel de limpieza más exhaustiva en todo el recinto, pero gracias a Dios no hemos tenido ningún caso. Sobre la situación en España diría que no nos hacemos una pequeña idea de lo que se está viviendo. Hemos pasado unos meses bastante malos por lo que se relataba en las redes sociales y periódicos sabiendo que las familias estaban en riesgo. Pero bueno parece que todo irá volviendo a la normalidad en los próximos meses y espero que a la vuelta esté todo más tranquilo.

– Cristián, ¿qué echas de menos de tú tierra?

Está claro que la familia deja un vacío enorme, más cuando te vas tanto tiempo fuera de casa, suele pasar que cuando te falta algo o no lo puedes tener más ganas de tenerlo te entran. En estos momentos es cuando uno valora lo que tiene. No me podía olvidar de mi pareja, que lleva unos meses sola aguantando las patadas que le da el bebé que estamos esperando y el que espero que sea mi relevo bajo las trabajaderas del Señor de la Agonía o quién sabe si no se lo llevan sus titos repartiendo Salud con la Virgen; es de admirar que está sola en casa y aguantando como una mamá campeona. Desde aquí le mando un beso enorme y decirle que ya mismo estamos juntos.

– Cuando volváis a España que se traería Cristián en su petate

Considero que otra experiencia más en el bolsillo, como cuando estuve de misión en Líbano y sobre todo algo más para contarle a mi gente.

– La última pregunta Cristián, que te gusta de la Semana Santa de Córdoba

Diría que me encanta todo de nuestra Semana Santa, no tenemos nada que envidiar a nadie en ninguno de los aspectos que engloba la Semana Santa cordobesa. Tenemos patrimonio, imágenes preciosas, pasos increíbles, bandas de lo mejor de Andalucía y muchísimas cosas más de las que nos debemos sentir orgullosos. Soy de esas personas que me tiro a la calle el Domingo de Ramos y me recojo en casa el Domingo de Resurrección con unos pocos de kilómetros en las piernas, diría que soy un cansino de esto y eso me encanta. No cabe decir que mi Martes Santo es el día más especial dentro de la semana grande y uno de los días más importantes a lo largo del año.

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