Carbonero detalla las gestiones realizadas por la Hermandad de la Agonía tras la negativa a utilizar la Catedral
La Hermandad de la Agonía ha tenido que redefinir el punto de partida de su estación de penitencia de cara al próximo Martes Santo de 2026, después de que las nuevas normas de uso de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba impidan realizar desde el templo mayor de la diócesis tanto la salida como la recogida de las cofradías. En una entrevista concedida a Gente de Paz, Curro Carbonero – designado por la Junta de Gobierno para llevar a cabo toda la negociación- ha explicado en detalle el proceso seguido por la corporación desde que tuvo conocimiento de esta circunstancia hasta la decisión final adoptada por el Cabildo de Oficiales.
Carbonero relata que la situación se originó tras la comunicación oficial de las nuevas normas de uso del templo catedralicio. Según explica, la hermandad tuvo conocimiento durante la Cuaresma de 2025, momento en el que se notificó el nuevo marco regulador firmado por el Cabildo Catedral y la Agrupación de Cofradías de Córdoba. El dirigente de la corporación señala que en ese documento «se indicaba que, según uno de los artículos de dichas normas, ya no sería posible realizar ni la salida ni la recogida de las hermandades desde la Catedral». No obstante, también se contemplaba la posibilidad de valorar casos particulares, ya que «los casos excepcionales podrían ser estudiados individualmente».

Primeros intentos de diálogo tras la Semana Santa
Tras conocerse el contenido de la normativa, la hermandad trató de iniciar conversaciones para abordar su situación concreta. Carbonero explica que, una vez finalizada la Semana Santa de 2025, la corporación intentó mantener un encuentro con el entonces responsable correspondiente para tratar el asunto. Sin embargo, ese primer contacto no llegó a materializarse. Según señala, «tras la Semana Santa intentamos mantener una conversación con D. Pedro Soldado para tratar el asunto, pero debido a un problema de salud que atravesaba en ese momento no fue posible mantener dicho encuentro».
El contacto, no obstante, se retomó meses más tarde. Carbonero recuerda que «a finales del verano se retomó el contacto», momento en el que desde la institución se trasladó un mensaje de tranquilidad a la hermandad. En palabras de Curro Carbonero, se les indicó que «no nos preocupáramos» y que, una vez concluidos otros acontecimientos extraordinarios en la ciudad, se estudiaría su situación concreta. «Se nos indicó que, una vez finalizada la Magna, se abordaría nuestra situación de forma particular, así como el asunto relacionado con las palmeras», precisa.

Consulta formal para obtener una respuesta oficial
Ante la necesidad de contar con una resolución clara, la hermandad decidió elevar una consulta formal al Cabildo Catedralicio. Carbonero detalla que este paso se dio en el mes de septiembre. «Teniendo conocimiento de que la situación requería una respuesta oficial, la hermandad realizó por escrito una consulta al Cabildo Catedralicio explicando detalladamente nuestra situación», explica.
La respuesta no llegó de forma inmediata. Según relata, fue necesario insistir en varias ocasiones hasta obtener una contestación definitiva. Finalmente, en noviembre se recibió la comunicación oficial. «Tras solicitar en varias ocasiones una respuesta urgente, recibimos finalmente una respuesta negativa», afirma.
A raíz de esta contestación, la hermandad solicitó mantener una reunión directa con el máximo responsable del Cabildo. El encuentro tuvo lugar un mes más tarde. «Solicitamos una reunión personal con el Deán Presidente del Cabildo, la cual se celebró en el mes de diciembre», explica Carbonero.
Durante esa reunión se expuso la realidad que vive actualmente la hermandad en su barrio. Carbonero subraya que la corporación no dispone hoy por hoy de un lugar adecuado y digno desde el que iniciar su estación de penitencia. «Nuestra hermandad no dispone actualmente de un lugar adecuado y digno en el barrio del Naranjo desde el que iniciar la estación de penitencia», señala, recordando que la parroquia del barrio «continúa pendiente de unas obras que se han ido posponiendo en el tiempo, aunque todo parece indicar que comenzarán próximamente».

Las dificultades de una salida desde el propio barrio
Durante el encuentro también se analizaron posibles alternativas en el entorno del barrio del Naranjo. Sin embargo, según expone Carbonero, las opciones planteadas presentaban importantes dificultades tanto económicas como logísticas.
La única posibilidad realista pasaba por instalar una estructura provisional en la vía pública. «La única alternativa posible en el barrio sería la instalación de una carpa en la vía pública durante más de tres semanas», explica. Este planteamiento supondría, según los cálculos realizados por la hermandad, un coste considerable. «Un coste aproximado superior a 8.000 euros para el alquiler e instalación de la carpa, además de más de 3.000 euros en contratación de seguridad privada durante ese periodo».
A estos gastos habría que añadir otros derivados del desarrollo de la jornada del Martes Santo. Carbonero detalla que incluso podría haber sido necesario «contratar banda de música para cubrir el horario aproximado entre las 15:30 y las 18:00 horas, debido a que el contrato firmados con la banda abarca desde las 17:30 hasta las 2 de la mañana, por lo que no es descartable que hubiéramos tenido algún problema en este sentido».
Más allá de la cuestión económica, la hermandad manifestó igualmente su preocupación por la seguridad de los titulares. El responsable de la corporación recuerda que se puso sobre la mesa el riesgo que supondría mantener las imágenes en una estructura provisional durante un periodo prolongado. «Se puso sobre la mesa el riesgo en materia de seguridad recordando lo ocurrido recientemente a la Hermandad de la Conversión de Córdoba, que estuvo a punto de sufrir una grave incidencia con su titular a causa de una pequeña borrasca. Esta circunstancia hacía especialmente preocupante la posibilidad de mantener las imágenes en una carpa durante tanto tiempo», explica.
Además, la situación meteorológica vivida en los últimos meses reforzó estas inquietudes. Carbonero señala que «posteriormente se produjeron diversos episodios meteorológicos adversos, con DANAs consecutivas, lo que incrementa aún más la preocupación por la seguridad».

La posición del Cabildo Catedral, que quedó claramente establecida en diciembre, y la búsqueda de una solución digna
En la reunión celebrada en diciembre quedó fijada con claridad la postura del Cabildo Catedralicio. Según relata Carbonero, «quedó claramente establecido que desde la Catedral no sería posible realizar la salida». No obstante, también se expresó la disposición de colaborar en la búsqueda de una alternativa viable. «El Cabildo se comprometió a colaborar con la hermandad para intentar localizar un lugar digno desde el que poder iniciar la estación de penitencia», señala.
A partir de ese momento se inició un proceso de análisis de diferentes posibles sedes. Entre ellas se valoró la Iglesia de San Francisco y San Eulogio, aunque finalmente se descartó. «Fue descartada por el elevado número de hermandades que ya realizan allí su salida, algunas con hasta cuatro pasos, lo que hacía inviable añadir dos más», explica.
También se estudió la opción de la Iglesia de San José y Espíritu Santo, aunque el resultado fue igualmente negativo. Según Carbonero, «la respuesta también fue negativa, ya que supondría llegar a cinco pasos procesionales acumulados hasta el Martes Santo». En ambos casos la negativa provino de sus respectivos párrocos.
Otra posibilidad analizada fue el Palacio de la Merced, aunque tampoco prosperó. «Se estudió esta posibilidad, pero finalmente se descartó porque sería necesario desmontar el dintel interior de madera, algo que en esta ocasión se consideró inviable», detalla.

El Santuario de la Fuensanta, solución excepcional para el Martes Santo de 2026
Ante la imposibilidad de las alternativas anteriores, surgió finalmente una opción que terminaría convirtiéndose en la solución adoptada. «Surgió la posibilidad de utilizar el Santuario de la Fuensanta y el Pocito», explica Carbonero.
La elección de este espacio requería, sin embargo, una serie de autorizaciones previas. «Era necesario contar con el visto bueno del párroco del Santuario, la aprobación de la Hermandad de la Bondad y especialmente la autorización del propietario del inmueble, que es el propio Cabildo Catedral», detalla.
Las gestiones resultaron finalmente favorables. Según explica nuestro entrevistado, «la Hermandad de la Bondad dio su conformidad», mientras que el responsable parroquial «tras valorar la situación también otorgó su visto bueno, dejando claro que se trataría de una solución excepcional únicamente para el año 2026».
Tras ello, la hermandad solicitó formalmente el permiso correspondiente al Cabildo Catedralicio. «Se solicitó formalmente la autorización al Cabildo Catedral, que igualmente concedió su aprobación», añade.

La decisión final del Cabildo de Oficiales
Con todas estas circunstancias sobre la mesa, la dirección de la hermandad tomó finalmente una determinación para el próximo Martes Santo. Carbonero explica que «ante estas circunstancias, el Cabildo de Oficiales decidió que la hermandad realizará su salida procesional desde el Pocito en el año 2026».
La decisión fue comunicada posteriormente a los hermanos en los órganos internos de la corporación. «De todas estas gestiones y circunstancias se informó debidamente al Cabildo General de Hermanos» hace unos días, señala.
Asimismo, la hermandad no considera esta solución como definitiva. Según concluye Carbonero, «tras la Semana Santa de 2026 se iniciará un proceso de valoración y estudio de la situación de cara al año 2027, con el fin de buscar una solución definitiva para el futuro de la estación de penitencia de la corporación».





