En la segunda parte de la entrevista con el director musical de Rosario de Cádiz, este aborda entre otras cuestiones la trayectoria de la formación en Sevilla, el éxito de la marcha Eternidad y los desafíos que tiene por delante la banda
La charla con Francisco Jesús Serén es larga, intensa y en ella se abordan con naturalidad todas las cuestiones relacionadas con Rosario de Cádiz, probablemente la banda de cornetas y tambores con un estatus más elevado de la Semana Santa de Andalucía.
Y de la forma de entender las cofradías en los distintos lugares de la región reflexiona en esta segunda parte de la entrevista. También de su establecimiento en Sevilla, de la repercusión de la marcha que es su emblema, Eternidad, y de cómo ve el futuro de la formación musical. No se la pierdan.
-¿Cómo fue ese primer año en Sevilla?
Fue algo súper bonito, porque las redes sociales no estaban tan desvergonzadas como están ahora, o tan duras, o a lo mejor nosotros estábamos un poquito más ajenos, pero hubo un momento en que se achacaba qué pintaba una banda de Cádiz, que iban a traer una chirigota. Yo lo puedo llegar hasta a entender, porque imagínate que estás en la Semana Santa de Sevilla, para ellos evidentemente, la más grande que existe, donde están las mejores bandas que existen, donde está todo lo mejor, con lo cual eso te lleva a no mirar fuera. Si eres una persona que no quiere indagar, simplemente te conformas con lo que tienes en casa, lo puedo llegar hasta a comprender.
Cuando llega la noticia a Sevilla crea una controversia, incluso el hermano mayor de la Sed recibió correos, mensajes de gente advirtiéndole de a ver lo que tocábamos, que a ver si no iba a estar el repertorio preparado para Sevilla. Cosas que después se demostró que quedaron en estupideces y tonterías, porque el estreno de la banda fue grandioso. No te estoy hablando del efecto que tuvo, sino de lo que a nosotros nos pareció y de lo que nosotros recibimos en la calle; recibimos cariño a raudales; un apoyo impresionante.
“Incluso el hermano mayor de la Sed recibió correos, mensajes de gente advirtiéndole de a ver lo que tocábamos, que a ver si no iba a estar el repertorio preparado para Sevilla”
Fue algo muy, muy bonito, porque esos pequeños comentarios, esas historias que ibas palpando, decías, tengo mis dudas de cómo nos van a aceptar allí. Y la acogida fue totalmente contraria a lo que podíamos llegar a pensar y si alguien pensaba que la acogida iba a ser buena, también se quedó súper corto. Fue una maravilla.
-Y luego llegaron tres hermandades más.
Vaya. Lo de Las Aguas fue una carambola curiosa. Había un malestar con la banda de las Tres Caídas o por lo que pasó con el tema del Realejo. Y se ve que, debido a esos acontecimientos, había una relación que ya prácticamente estaba fracturada. No sé si se podría haber aguantado unos años más, si se pudiera haber arreglado, la verdad es que no lo sé.
De una manera o de otra nos benefició y fuimos la banda con la que la hermandad vio conveniente contactar y poner detrás del Cristo. Estamos súper contentos, es el caramelito de la Semana Santa porque tiene un recorrido muy cortito, por lo menos se nos hace muy corto.
“Presentación (al Pueblo), evidentemente ha tenido una diferencia de nivel con respecto a algunos años, eso está claro, pero hoy en día estas bandas que caen un poco nunca llegan a sonar mal”
Y luego llegaron las otras dos, que fueron una sorpresa que no esperaba nadie. Es verdad que en el año 2018 sí contactó con nosotros, pero ellos tuvieron a bien contratar a la banda de Málaga (Paso y Esperanza). Y era una opción que se daba por perdida, en el sentido de que viendo la banda cómo era y que era una hermandad que le gusta conservar los contratos durante años, pensábamos que esa banda iba a estar ahí muchísimos años. Pero pasó la casualidad del cambio de la hermandad de Málaga, respecto al Cristo y a la banda y nos hemos encontrado con ese contrato.

Con La Estrella parece que era algo que todo el mundo vaticinaba, pero esto no era nada fácil. Presentación (al Pueblo), evidentemente ha tenido una diferencia de nivel con respecto a algunos años, eso está claro, pero hoy en día estas bandas que caen un poco nunca llegan a sonar mal, nunca llegan a hacer algo catastrófico como para que quieras quitarla de tu hermandad. Otra cosa es que tu seas una hermandad muy exigente y quieras siempre la excelencia y, evidentemente, eso te va a generar un problema, en el sentido de que siempre las bandas no estamos excelentes, tenemos años peores, años mejores, o ascendentes o descendentes. Depende mucho de la gente que esté en la banda, son ciclos de algunos componentes, de lo que te coincida en esos años.
-¿Y cómo fue?
Era algo que mucha gente nos decía, entiendo que por la similitud del estilo, por esos bachecillos que estaba pasando Presentación. Nos llegaban comentarios, pero nunca le hemos dado importancia a eso, porque siempre nos ha parecido que era crear unas expectativas que a la larga, o a la corta, si no se llevan a cabo nos iban a doler más que otra cosa. Eso es crearte una ilusión de la nada, como siempre decimos. Nos cogió de sorpresa, porque pensábamos que nunca iba a pasar y fue muy rápido.
“Le dimos hasta una fecha de margen, porque pensábamos que tampoco podíamos mover lo que teníamos más allá de esa fecha, por darle también opción a la Hermandad del Transporte a buscar una banda en condiciones”
Más allá de lo que la gente piensa, que fue un verano entero, estamos hablando de que hubo una llamada preguntando por la disponibilidad de la banda. Le dimos hasta una fecha de margen, porque pensábamos que tampoco podíamos mover lo que teníamos más allá de esa fecha, por darle también opción a la Hermandad del Transporte a buscar una banda en condiciones.
Fueron pocas llamadas. Ellos terminar de tener clara la historia, darles precio, aceptar presupuesto y para adelante. No fue más, todo prácticamente metido en la primera quincena del mes de septiembre, que era el tiempo para poder hacerlo. No había más.
-Y, desde que se estrenó, cuántas os han pedido que toquéis Eternidad.
Vas a ver a El Barrio y hay ciertas canciones que si no las escuchas en el concierto, te vas disgustado. Pues esto es lo mismo. Nosotros, aunque la banda esté en un estatus bastante alto, no toca mucho durante el año. Solemos tener entre trece y catorce actuaciones, realmente son ocho o diez fuera de nuestra provincia. Realmente, la banda toca poco fuera.
“Si nos ponemos a comparar (Eternidad) con las bandas de palio, cuántas veces se toca Amarguras el Domingo de Ramos. No estoy comparando las marchas, ojo, sino las repeticiones”
Este fin de semana (el anterior a la realización de esta entrevista) era la primera vez que tocábamos detrás de un paso en Baena. Hicieron el repertorio conmigo, puse una ves Eternidad y ellos, a mitad de camino, vinieron y me la pidieron otra vez. Evidentemente, ellos mandan, yo simplemente aconsejo. Realmente fueron dos veces, si nos ponemos a comparar con las bandas de palio, cuántas veces se toca Amarguras el Domingo de Ramos. No estoy comparando las marchas, ojo, sino las repeticiones.
Es llamativo, puede ser hasta cansino, pero también se demoniza de una manera injusta la marcha. Por ejemplo, el Domingo de Ramos iba dos veces en el repertorio y se tocó una tercera, porque nos quedamos cortos con lo que se tenía previsto en la recogida y vimos que para apostar a caballo ganador -en fin, primer año, la cuadrilla se tiene que hacer todavía a las marchas, es un repertorio extensísimo y es normal que la gente que va abajo no se lo sepa todo-, antes de tocar otra marcha que se puedan quedar en tablas pues decidimos tocar esa que la iban a resolver seguro. Y se tocó tres veces, que no creo que sea algo excesivo. Tres Caídas seguro que toca casi todos los días tres veces La misericordia del Padre o marchas así. Es algo normal.
Coincide que es la marcha que graba todo el mundo, que yo me hago siempre la misma pregunta ¿no sabéis que la va a grabar alguien, para qué la grabáis si va a estar subida al instante?
-Esa marcha es el emblema de una campaña de promoción de la Junta de Andalucía y la tocasteis en Madrid ¿Cómo fue?
Surrealista (risas). Es tan surrealista que responde realmente a la pregunta que me hace normalmente la gente ¿qué es lo que tiene Eternidad? Y creo que a Eternidad no hay que mirarla solamente desde el prisma cofrade. Que habrá gente a la que le chirríe que una marcha de ese estilo se le toque a una imagen titular. Pero es a lo que estemos acostumbrados. Si nos ponemos a pensar -y a lo mejor lo que voy a decir puede sonar aberrante-, una marcha como Cachorro, o como Cristo Viejo, tienen acordes triunfales en mayor. No refleja nada, Cristo Viejo, por ejemplo, Cristo de la Buena Muerte, el principio de esa marcha clásica con lo que está sucediendo en la cruz. Más bien son sonidos de desfile militar que poco o nada tienen que ver con la Pasión, Muerte y Resurrección. Hoy, haciéndose marchas más descriptivas y de un corte -vamos a decirlo así- más cinematográfico, quizá sí tengan más que ver con lo que se está representando en el paso, aunque tenga menos que ver con el origen de la música procesional.
Eternidad se estrena en el 2011. Va camino de los quince años, que ya son años, y se sigue tocando como la que más. No creo que esta marcha se pierda en el tiempo. Para toda esa gente que piensa que ya con el tiempo se perderá, estoy seguro de que no ¿Se tocará menos? Igual que todas. Habrá épocas en que se vuelva a tocar más, segurísimo.
“Eternidad se estrena en el 2011. Va camino de los quince años, que ya son años, y se sigue tocando como la que más. No creo que esta marcha se pierda en el tiempo”
Esta marcha, por algo trasciende y llega a una serie de personas que no tienen nada que ver con esto, que seguramente muchos de ellos no sean cofrades. Simplemente les transmite unas sensaciones, unas emociones… el casticismo de Andalucía, esa pasionalidad con la que entendemos las cosas en Andalucía que, a la vez, como dice la campaña, la manera en que te atrapa y te engancha aquí. Perfecto, bienvenido sea. A nosotros nos ha venido estupendamente en todos los sentidos.
Lo de Madrid fue un poco surrealista. Un viaje que se hizo corriendo, un día entre semana, la gente pidiendo los días en los trabajos, verte allí en la Puerta del Sol empezando a tocar, luego por la calle Preciados, los coches de policía delante escoltando. Fue un poco surrealista, pero muy bonita la experiencia, en el sentido de vivir algo único. Con todas las bandas que hay, de grandísimo nivel, y que tu tengas la facilidad de vivir algo así y, por lo menos para nosotros, histórico, creo que es algo que realza más.
-Habéis tocado en Cádiz, Jerez y Sevilla, por señalar algunos de los lugares más importantes ¿Hay diferencias entre el público que va a ver la Semana Santa de Sevilla, con el de Cádiz o el de Jerez?
Hay diferencias. Incluso, dentro de Andalucía hay provincias que se parecen más entre sí, en la parte Occidental y en la Oriental. Y eso después se ve reflejado. Un ejemplo, nosotros tocamos en el año 2006 el primer Domingo de Ramos que salió La Cena de Jaén y nos sorprendió mucho el respeto de la gente. Estamos hablando de un cortejo y de una cofradía en la calle, pero nosotros nos percatamos más de cómo reacciona la gente a la música, los silencios, todo ese tipo de cosas es donde nos fijamos más. Y nos pareció un ambiente muy respetuoso.
“En Cádiz antes iba la gente a ver los pasos como el que veía una cabalgata de carnaval”
Igualmente, el año que salimos en Córdoba en La Sentencia, aparte de tener (el recorrido) enclaves preciosos, por la Judería, aquello fue espectacular, con una hermandad de un corte más clásico, y también nos pareció un buen ambiente.
Cádiz ha mejorado muchísimo. En Cádiz antes iba la gente a ver los pasos como el que veía una cabalgata de carnaval, con el paquete de pipas, no se callaban, eso era horroroso. De hecho, yo creo que las bandas de Cádiz tenemos la costumbre de tocar fuerte, porque si no no se enteraba la gente de la banda.
Jerez tuvo un momento de señorío, que no de señoritos, a finales de los 90 principios de los 2000, donde veías a la gente muy arreglada, un comportamiento más serio. Después se ha ido dando un comportamiento como más futbolístico, esos vítores delante de los pasos, esa falta de silencio. Y parece que otra vez se están volviendo a cuidar los silencios, aunque siguen las aglomeraciones delante de los pasos que creo que es uno de los grandes fallos de la Semana Santa de Jerez, cuando hay sitios donde en las aceras hay poca gente, pero la marabunta que rodea los pasos te hace complicado estar cerca de ellos o vivirlo con tranquilidad. Incluso a la banda le afecta muchas veces, porque estamos a la gran puñeta del paso.
“Recuerdo mi primera vez en Sevilla, ver aparecer los ciriales de Santa Marta, por ejemplo, llegando al Salvador y hacerse un silencio imponente, que daba hasta miedo”
Los ambientes son distintos, porque después llega Sevilla y, en ese sentido, creo que es muy, muy diferente a lo demás. O sea, el respeto que hay, y sí es verdad que se ha perdido un poco y parece que en ello están, en querer recuperar esos silencios. Recuerdo mi primera vez en Sevilla, ver aparecer los ciriales de Santa Marta, por ejemplo, llegando al Salvador y hacerse un silencio imponente, que daba hasta miedo. Escuchabas perfectamente las pisadas, el hablar flojito de los capataces. Algo que no había vivido ni había sentido.
Evidentemente, con las bandas pasaba igual llegaba ese comienzo de la marcha y era como una ola de silencio, que se iba callando conforme llegaba esa ola e iba todo el mundo tomando ese silencio y podías estar arriba de la Cuesta del Bacalao y estabas escuchando la marcha que estaban tocando en la entrada de Alemanes. Es algo que es muy diferencial de Sevilla y que quizá se esté exportando a otras ciudades y pueblos de Andalucía. Pero es lo que más ha marcado la diferencia, más allá del número de hermanos que sacan a la calle, de la calidad artística de las imágenes y de los pasos, más allá de todo eso es ese ambiente.
-Una atmósfera que cautiva.
Está también el ambiente de devoción. Hay zonas o mementos en Sevilla en los que yo digo qué tragedia, todo el mundo llorando. Es por la manera que tiene el sevillano de vivir la Semana Santa, que está muy ligada con los recuerdos, con las personas que ya no están y le evocan esos sentimientos emotivos, que le hacen tener en esos momentos esas reacciones.
Pero es verdad que se te contagia, te vuelves un poco parte de ese entorno, te sugestionas y se viven cosas muy, muy especiales.
-El curso ha acabado ¿Qué balance haces de este último año de la banda?
Era un año complicado. No todo el mundo funciona igual. No todo el mundo tiene las mismas metas, los mismos objetivos y era complicado porque el año pasado la lluvia castigó mucho. Igual que en las hermandades cuando llueve y las cofradías no salen, ciertos hermanos se borran o dejan de salir; en las bandas hay personas a las que ya les queda poco tiempo en la banda, un año como 2024 suele ser la puntilla en muchos de estos casos.
“Somos de las bandas que menos toca, en el sentido de que tenemos la premisa de que no queremos agobiar al componente con las contrataciones”
Este año se llevaban a cabo dos contratos que mucha gente ansiaba y no sabíamos cómo podía repercutir de cara a los ánimos y a las ganas de continuar de mucha gente. Para nosotros, imagino también que para las demás bandas, esto es algo complicado porque ensayamos a diario, somos muy estrictos con los ensayos. Aunque somos de las bandas que menos toca, en el sentido de que tenemos la premisa de que no queremos agobiar al componente con las contrataciones, mientras estén cubiertos los presupuestos de todo lo que llevamos para delante, que no es poco, es mucho. Pero gracias a Dios con esas actuaciones se tira adelante y no hay que meter por meter.
Pero, claro, había que ver la reacción de la gente y ha sido muy buena. Siguen teniendo esa motivación e intentando inculcarles otras motivaciones, que ahora la que tenemos -a ver si en unos pocos años le damos forma- es la de tener una banda infantil, que ya no sea solo futuro de componentes, sino también de gente que pueda llevar esto a nivel interno, porque si queremos hacer un buen relevo generacional ya tenemos que empezar a mirar al futuro que, aunque no sea cercano, hay que mirarlo para que esto esté en buenas manos. No quiero ser trágico, pero me quiero morir sabiendo que esto funciona y que está perfectamente.
-Y cómo ves ese futuro de Rosario de Cádiz.
Creo que es una banda que, en Cádiz, tocando poco como tocamos se la quiere más de lo que pensamos, se la quiere mucho. El gaditano creo que ha entendido el porqué tocamos poco aquí -aunque algunos no y les duela que no toquemos más en otras hermandades aquí en Cádiz-, pero entiende que esto es como el jugador de fútbol que despunta en un equipo más pequeño, que si lo llama el Madrid o el Barça tiene que ir.

Estamos hablando de que hay una serie de normas no escritas puestas, que está claro que hay que obedecerlas si quieres ganarte un sitio en la historia, o simplemente disfrutar a nivel personal. Muchas veces nos dejamos llevar por lo que queremos ser y no nos damos cuenta de quiénes somos o cómo estamos. Y eso es fundamental. Creo que en la banda, ahora mismo, los componentes están donde quieren estar, hacen lo que quieren hacer. Siempre hay inquietudes, gente que no comulga con todo, pero eso es la biblia para todas las bandas y además es necesario, porque es lo que te hace analizar y ver si te estás equivocando en algo.
Esa crítica interna, ojo, sana, porque si esa crítica no se hace de manera sana lo que estamos es envenenando el corazón de la banda y eso es muy peligroso. Pero si esa crítica interna sana no existiera, tampoco la banda sería lo que es, lo tenemos híper claro.
“Creo que en la banda, ahora mismo, los componentes están donde quieren estar, hacen lo que quieren hacer”
El futuro lo veo prometedor. Tenemos nuestra nave en propiedad y estamos viendo el proyecto de lo que queremos hacer con ella, porque son cuatro paredes y un techo y queremos hacer una entreplanta, para tener la sede oficial de la chica en una planta y la otra abajo, nuestro estudio de grabación. Muchas cosas que valen mucho dinero y que hay que hacer con la misma filosofía de no aburrir al componente con contratos y esas historias. Una manera de avanzar despacito, afianzando siempre todo lo que se va haciendo, pero sin dejar de mirar de mirar y de cuidar al componente, que es lo principal.





