Restan pocas horas para que en la Real Iglesia de San Pablo resuene más que nunca tu nombre, Rocío. La Hermandad del Rocío de Córdoba celebrará el Pregón de la Romería 2024, ocupando el atril Juan Ignacio Reales Espina, ex presidente de la Hermandad Matriz de Almonte en el período comprendido entre los años 2011 y 2019, y miembro de la Junta durante algunos años anteriores. El pregonero ha tenido a bien responder algunas cuestiones a su llegada a Córdoba. Desde aquí queremos agradecerle su disponibilidad y su amabilidad, siempre.

Dos décadas después, Juan Ignacio, vuelve a pregonar la Romería de Córdoba, dándose la casualidad también, que es Hermana Mayor la hija de quien lo invitó en 2003 para exaltar las Glorias de María Santisima del Rocío en la ciudad de San Rafael. Escenario distinto, pues el anterior se celebró en el Real Círculo de la Amistad. Fue un año especial, pues la filial cordobesa celebraba su XXV aniversario.
En declaraciones a Gente de Paz, el pregonero ha querido resaltar que «venir a Córdoba y a pregonar El Rocío, a la Hermandad del Rocío de Córdoba, renueva los vínculos personales y familiares que tengo con esta Hermandad tan querida, porque mi tío abuelo, José María Reales, fue uno de los fundadores de esta hermandad, con Cañero y con tantos otros. Y de hecho, fue nombrado hermano mayor honorario allá en el año 35, en lo que fueron los orígenes de la Hermandad del Rocío de Córdoba. Tanto mi familia como yo, nos hemos sentido especialmente vinculados a ella por esas raíces y esa unión casi familiar con los orígenes de la Hermandad de Córdoba. Por tanto, eso a mí también me llena de emoción, de recuerdo y de gratitud estar en una hermandad que entre sus fundadores estaba un familiar mío».
«Mi tío abuelo, José María Reales, fue uno de los fundadores de esta hermandad, con Cañero y con tantos otros»
– ¿Cómo se siente ante la inmediatez del pregón?
Ante la inmediatez del pregón, cuando acabo de llegar a Córdoba, me siento con mucha ilusión, con mucha responsabilidad, con mucho agradecimiento, mucha gratitud a la Virgen, a la Hermandad de Córdoba, por ofrecerme esta magnífica oportunidad y este honor, y también con muchos recuerdos que afloran, que vienen a mi mente y a mi corazón de tantos momentos que hemos vivido en Córdoba y con tantos amigos y hermanos del Rocío de Córdoba.
«La Hermandad del Rocío de Córdoba es una de las hermandades más importantes, más señeras de la devoción rociera, y Córdoba, una de las ciudades más bellas de España, pregonar aquí es un enorme honor y una gran responsabilidad»
– ¿Qué le supone volver a pregonar en Córdoba?

Volver a pregonar en Córdoba, en este caso, además, por segunda vez, de alguna forma es… recordar todo lo pasado en este tiempo: recordar el primer pregón, entonces todavía muy joven, recién casado, con mi hija mayor muy pequeña, la segunda ni siquiera había nacido. Y dar gracias a Dios porque, al cabo de veintiún años, pues, aquí estamos de nuevo, ¿no? Traídos a Córdoba, una ciudad tan querida, tan amada, esta Hermandad, de la mano de la Virgen del Rocío, y sabiendo, que estas oportunidades, y por segunda vez en la vida, pocas veces se ofrecen, ¿no? Por tanto, lleno de gratitud, de emociones, de recuerdos, recuerdos de lo que vivimos entonces, en aquel primer pregón, de todo lo que ha pasado a lo largo de estos más de veinte años, tanto a nivel personal como a nivel de hermandad, de mis relaciones con la hermandad de Córdoba, con todo lo que hemos vivido estos años. Todos esos sentimientos y recuerdos afloran en este momento cuando, por segunda vez, subiré al atril del pregón del Rocío de Córdoba, que además es una de las hermandades más importantes, más señeras de la devoción rociera, una de las ciudades más bellas de España, y pregonar aquí es un enorme honor y una gran responsabilidad.
«El Rocío de la Fe fue uno de los momentos y los eventos más importantes que se han celebrado en todo el mundo rociero en los últimos años»
– Han pasado muchos años y han habido muchas e intensas vivencias entre Almonte y Córdoba, ¿le ha resultado más fácil, más cercano, escribir este pregón?

Hombre, sí es verdad. Entre el primer pregón y este segundo han pasado muchas cosas. Hemos tenido muchas vivencias. He estado ocho años en la presidencia de la Hermandad Matriz, muchos años en la Junta de Gobierno. Eso me ha permitido tener una serie de conocimientos, de acercamientos a muchas hermandades, pero también y muy especialmente a la Hermandad de Córdoba. Han sido momentos muy intensos, muy especiales los que he vivido con Córdoba en todos estos años. El Rocío de la Fe, sin duda, fue un momento muy especial. Y ahora, recientemente, la celebración del décimo aniversario. El proyecto de la Corona de Amor de la Virgen del Rocío en el que Córdoba y su hermandad tuvo un papel también muy destacado. La proclamación de Juan Pablo II, San Juan Pablo II, como Titular también de esta hermandad. Tantos momentos que hemos vivido con Córdoba que, claro, todo eso son experiencias, son vivencias personales. El conocimiento de tantas buenas personas, de tanta buena gente de Córdoba y todo eso se va añadiendo como un bagaje que de alguna forma ayuda y se incorpora a lo que es este pregón que, claro, está enriquecido con todas esas vivencias que hace 20 años todavía no tenía y que ahora, por el mérito de la edad principalmente, se van incorporando.
«El pregón está enriquecido con todas esas vivencias que hace 20 años todavía no tenía y que ahora, por el mérito de la edad principalmente, se van incorporando»
– ¿Qué siente Juan Ignacio Reales cada vez que viene a Córdoba?
Venir a Córdoba siempre es un motivo de alegría. Para mí, Córdoba es una de las ciudades de Andalucía y de España más bellas, más bonitas, más completas. Es de las ciudades más bonitas para pasearla, para disfrutar por sus calles, por las callejuelas, de la Judería, del centro, de todo el entorno, de la Mezquita, pasear por ese Puente Romano, cruzar el río… Cualquier enclave, cualquier rincón de Córdoba es una maravilla. A mí, es una de las ciudades que más me gustan para pasearla, para disfrutar de sus calles, de su entorno, de ese centro histórico tan maravilloso que tiene la ciudad. Lo tiene todo. En lo personal, tengo muchos recuerdos y muchos amigos de esta tierra. Por lo tanto, venir aquí, con cualquier motivo, es siempre un motivo de alegría y de acción de gracias; pero si vienes, además, llamado por la hermandad del Rocío, invitado a dar el pregón, entonces es un honor y una responsabilidad enorme. Para mí, venir a Córdoba siempre es un placer. Por tanto, siempre es una suerte estar en Córdoba y ahora, y con este motivo, pues mucho más.
«Venir a Córdoba, con cualquier motivo, es siempre un motivo de alegría y de acción de gracias; pero si vienes, además, llamado por la hermandad del Rocío, invitado a dar el pregón, entonces es un honor y una responsabilidad enorme»
– ¿Hace unos meses volvió a revivir la intensidad del Rocío de la Fe en su X aniversario, ¿qué recuerdos guarda de esos momentos?

Efectivamente, en noviembre tuvimos la celebración del X aniversario del Rocío de la Fe, una muy feliz iniciativa que tuvo la Hermandad y la Junta de Gobierno actual, la de conmemorar tal efeméride. El Rocío de la Fe fue desde luego uno de los momentos y los eventos más importantes que se han celebrado en todo el mundo rociero en los últimos años. Eso fue un aldabonazo, una reunión de toda la familia rociera para testimoniar nuestra fe en Dios, nuestra devoción por la Virgen del Rocío, fuera de todos los elementos folclóricos de lo que hacemos en Romería, simplemente estar en las calles para dar testimonio de aquello en lo que creemos, del amor que tenemos por la Virgen, por sus hijos Jesucristo, el pastor divino y aquello reunió en Córdoba a toda la familia rociera, a la Hermandad Matriz que por primera vez vino con su Simpecado, que fue acogido con el mayor cariño por toda la ciudad y todos los rocieros de Córdoba.
Yo de los momentos que he vivido, y han sido muchos, y sobre todo, los años que tuve el honor de ser presidente de la Hermandad Matriz, es quizá uno de los que guardo con más cariño en mi corazón y en mi recuerdo por todo lo que significó. Por tanto, hace unos meses, en noviembre, todo aquello se volvió a vivir, nos volvimos a juntar, gracias a Dios, todos los que estuvimos también hace diez años. Fue una muy, muy feliz ocasión con los actos que se programaron por el décimo aniversario y especialmente ya con la Eucaristía, en la Catedral, la procesión con el Simpecado. Recordamos todo lo que vivimos hace diez años en el Rocío de la Fe, que es algo que no sólo queda en el recuerdo sino que se sigue actualizando cada año, dando testimonio de aquello que hicimos con la peregrinación de jóvenes que se mantiene desde entonces. Fue una de las experiencias más bonitas, a mí me alegró muchísimo recordarla ahora y mantenerla viva en su esencia, en su significado y en sus propósitos, continuamente dentro de lo que hoy día es el mundo rociero.
«El pregón tiene que hacer que nuestros corazones salten de alegría»
– ¿Cómo quiere que sea recordado su pregón?
Espero que sea recordado por el cariño que le he puesto a la Hermandad del Rocío de Córdoba, a la ciudad, a las gentes de Córdoba, a tantos amigos de esta ciudad, y sobre todo, como debe ser un pregón, el anuncio alegre y festivo de la gran fiesta de Pentecostés, de la romería en honor de la Virgen del Rocío. Eso es lo que tiene que ser el pregón, anunciar a toda Córdoba que se acerca el Rocío, que se acerca la fiesta grande de la Virgen, de la Virgen del Rocío, la celebración de Pentecostés. Todo lo que eso significa para nosotros, para los rocieros. Cómo hemos de prepararnos, cómo tenemos de afrontar este tiempo, en este mes corto de espera y la vivencia de lo que es la propia romería allí en el Rocío. El pregón tiene que adelantarnos de alguna forma a lo que vamos a vivir en los próximos días, hacer que nuestros corazones salten de alegría, de impaciencia por lo que está por venir y que eso llene de ese espíritu de Rocío a Córdoba, a la hermandad y a los que tengan la amabilidad de estar esta tarde en el pregón.





