En la siguiente entrevista, el director del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico ofrece las claves de la importante labor que realiza la institución dependiente de la Junta de Andalucía
Historiador, profundo conocedor de Córdoba y sus tradiciones, Juan José Primo Jurado es una de las voces más autorizadas del panorama actual a la hora de hablar de patrimonio. No en vano, es director (desde 2019) del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, más conocido como IAPH.
El cargo le va como anillo al dedo, puesto que su amplia formación y trayectoria profesional lo avalan. Además ostenta la difícil cualidad de ser un gran divulgador, que demostró en 2024 cuando fue pregonero de la Semana Santa de Córdoba. De ello y mucho más habla en la siguiente entrevista, no se la pierdan
-Te nombraron director del IAPH en 2019, van para seis años, ¿qué balance realizas?
Fue en noviembre de 2019. Un honor venir aquí porque todos los que conocemos el IAPH sabemos que es un centro de excelencia de la investigación, de la divulgación, de la documentación y de la restauración del patrimonio, con unos grandísimos profesionales, más de cien lo integran, y por tanto fue un honor. Lo pensé así en 2019 y lo sigo pensando en 2025.
-¿Cuáles son tus funciones como director del Instituto?
Somos un organismo que dependemos de la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía. Nuestra presidenta, en este caso, es Patricia del Pozo y yo soy director general. Tengo que coordinar todos los trabajos que se hacen aquí dependientes de esas funciones que he dicho antes, restaurar, intervenir, documentar todo el patrimonio de Andalucía, investigarlo y divulgarlo, a través de cursos de formación, de publicaciones, de alumnos en prácticas, de visitas y de redes sociales.
“Nos llaman el hospital del arte, porque todo lo que llega aquí lo curamos, lo sanamos”
Y para el común de los mortales, para el ciudadano de a pie, el cofrade de a pie también, la imagen es que llevas algo al IAPH y allí te lo arreglan, pero ¿cómo es ese proceso? Porque supongo que es mucho más complejo.
(Risas). Sí, evidentemente de las cuatro funciones que tiene el IAPH, quizá la más llamativa, la que llama a las personas más la atención y particularmente a los cofrades, es la restauración de piezas de arte sacro. El procedimiento es relativamente sencillo. Lo primero, ponerse en contacto con el Instituto a través de una carta al director, de una carta a mí, solicitando un informe y un presupuesto. Y nosotros nos ponemos en contacto con la hermandad, sería lo segundo. Hacemos el informe de lo que se necesita, tanto si es una imagen, como si es una pieza textil, como si es un documento en papel.

En algunas ocasiones traen la pieza aquí a Sevilla, al IAPH, para que se haga el estudio, o bien nos desplazamos a la hermandad para conocer de primera mano las necesidades. Lo tercero, la hermandad aprueba el presupuesto, decide cómo afrontar ese tema económico y, una vez que lo aprueba, lo cuarto es traer la pieza al Instituto y, de forma multidisciplinar (es decir, interviniendo restauradores, historiadores del arte, biólogos, químicos, técnicos de imagen), hacemos la restauración que sea necesaria. Nos llaman el hospital del arte, porque todo lo que llega aquí lo curamos, lo sanamos.
“La parte científica -que a veces es muy desconocida- es muy importante a la hora de intervenir una pieza de arte sacro”
-¿La Junta no lo subvenciona?
Es importante que se sepa que la forma de pago puede ser por parte de la hermandad o mediante una subvención, pero no de la Junta de Andalucía. Es importante saber que si la Junta de Andalucía concede una subvención, no puede traer la hermandad (la pieza) al IAPH, porque no sería lógico que nosotros, que somos Junta de Andalucía, cobrásemos con dinero de la Junta de Andalucía. Otra cosa es que sea un ayuntamiento, una diputación provincial, una entidad bancaria o un mecenas, quienes abonen esa cantidad, que eso estaría absolutamente aceptado.
-Has dicho antes biólogos, ¿qué hace un biólogo cuando llega una pieza?
La parte científica es muy importante, porque los biólogos son los que matan los bichitos que puede haber dentro de una madera, o de una escultura, o incluso de una piedra. Y los químicos son los que señalan cómo es la composición de un tejido, por ejemplo. Por tanto, la parte científica -que a veces es muy desconocida- es muy importante a la hora de intervenir una pieza de arte sacro.

Los biólogos son los que se encargan de eliminar los insectos, las larvas que pueda haber en una pieza; o descubrir moluscos que se han adherido a piezas de madera. Encontramos cosas muy curiosas. Y los químicos, pues la composición química de un manto, también de piezas de madera. La parte científica es fundamental en la restauración.
“Como cordobés que soy, me alegré mucho que Córdoba fuese pionera en ese tipo de cursos”
-Señalabas que a la gente le llama mucho la atención la parte de la restauración. Pero a ti, como director, desde el tiempo que llevas allí, ¿qué es lo que más te ha llamado la atención?
Si tengo que decir lo que más me ha llamado la atención, son las piezas que llegan aquí, que son de una inmensa valía artística, de una gran valía patrimonial, pero que también vienen cargadas de una gran devoción popular, de una gran piedad popular. Cuando han pasado por aquí conjuntos textiles de la Virgen del Rocío; el manto de coronación de la Macarena; el Cristo de la Misericordia, de Granada; ahora que tenemos varias túnicas de Córdoba, procedentes de nazarenos de Pozoblanco, de Puente Genil, de Priego de Córdoba; el manto de la Virgen de la Soledad, de Puente Genil, y ya ha llegado ya el estandarte antiguo de la Virgen de la Angustias, de Córdoba, de 1735; lo que me llama la atención es que estoy viendo piezas que llevan cargadas sobre ellas muchas miradas, muchas plegarias. Ese sentido inmaterial de las piezas de arte sacro. Y llegan aquí y las tratamos con muchísimo respeto.

Y me llama la atención la magnífica profesionalidad que tienen los técnicos que hay aquí, que son capaces de hacer limpieza, fijación de materiales, devolver a la vida piezas que estaban perdidas totalmente. Incluso recrecer el terciopelo en palios como el de la Hermandad del Valle de Sevilla, que no se había hecho nunca. Y recrecieron el terciopelo de ese palio. Por tanto, tanto la parte inmaterial de la devoción popular como la gran profesionalidad de los técnicos que hay aquí.
-Tu trayectoria ha sido amplia, antes de llegar al Instituto. Fuiste, por ejemplo, concejal de patrimonio del casco histórico de Córdoba. Cómo recuerdas aquella etapa.
Allí conocí al IAPH, porque fue cuando preparamos el dossier para la Fiesta de los Patios, para que se declarase el Patrimonio de la Humanidad. Y uno de los requisitos era que tenía que estar inscrita en el Atlas Inmaterial de Andalucía, que se hace aquí en el IAPH, y recoge todas las fiestas, tradiciones, rituales que se consideran patrimonio inmaterial de Andalucía. Y hablé yo con el Instituto. Fue en el año 2011, ocho años antes de que llegase aquí, pero ese fue mi primer contacto. Nos dieron facilidades, se incluyó la Fiesta de los Patios en el Atlas Inmaterial de Andalucía. Y luego ya se trabajó con la Unesco y nos dieron el título de Patrimonio de la Humanidad.
-Hablabas antes de los cursos que da el IAPH. En Córdoba, con la Agrupación de Cofradías, habéis llevado varias iniciativas adelante.
Estoy muy orgulloso de dos cursos, tanto en el año 2023 como 2024 se han dado cursos con nueve sesiones, nueve clases, sobre gestión integral del patrimonio de las cofradías. Las nueve sesiones impartidas por profesores del IAPH. Fue un gran esfuerzo que hizo la Agrupación de Hermandades y cofradías de Córdoba. Estuvo subvencionado por el Ayuntamiento de Córdoba y fue pionero. No se había hecho en Andalucía nunca un curso de esa entidad.

A partir de esas dos ediciones que ha habido en Córdoba, ya muchas capitales, muchas agrupaciones, uniones o consejos de hermandades nos han solicitado que lo hagamos también allí, porque aborda una gestión integral tanto del patrimonio documental, de la conservación preventiva, de la restauración de tejidos, de la conservación de materiales de madera. Y como cordobés que soy, me alegré mucho que Córdoba fuese pionera en ese tipo de cursos.
“Creo que (el pregón) me llegó en un momento importante de mi vida, cuando estaba preparado para no defraudar”
-Centrándonos un poco más en las cofradías, hace relativamente poco fuiste pregonero de la Semana Santa de Córdoba.
Es una de las cosas más importantes de mi vida. Creo que para cualquier cordobés, cofrade, persona creyente y encima historiador como yo, formar parte de la lista de pregoneros y anunciar la Semana Santa de tu ciudad es lo más grande que puede haber en el tema de orador, de comunicación verbal. Lo más grande. Reconozco que me produjo muchísima ilusión. Creo que me llegó en un momento importante de mi vida, cuando estaba preparado para no defraudar.
-¿Estabas muy nervioso aquel día?
No, no. No estaba nervioso. Lo había ensayado bien, lo tenía bien preparado. Quizá la única preocupación era que hubiese algún fallo en el escenario, que fallase el sonido o que no fuese la gente al Gran Teatro, porque eso nunca se sabe. Pero yo lo disfruté, desde que la Agrupación me comunicó que iba a ser el pregonero hasta que terminó el pregón, lo disfruté. Recibí muchísimas palabras de cariño y de apoyo. Y yo lo recomiendo, lo recomiendo (risas). Si tiene miedo a ser pregonero, que se le quite el miedo, porque es una experiencia.
“Tengo grandísimo respeto y admiración por la Semana Santa de Sevilla, a la que conozco en los templos, pero no en la calle”
-Para quien no conozca la Semana Santa de Córdoba, ¿qué le dirías?
Que está tardando de conocerla. Porque, sin duda alguna, la Semana Santa de Córdoba es de las mejores que hay en ese fenómeno que es la Semana Santa, sobre todo en el mundo hispánico.

Creo que hay tres Semanas Santas. Está la Semana Santa de los templos, que se vive intensamente en los oficios. Y hay grandes parroquias en Córdoba para asistir a los oficios. Y luego está la majestuosidad de la catedral para contemplar esos oficios. Está la Semana Santa de las calles, la de las procesiones ricamente engalanadas con cortejos de penitentes y de nazarenos. Insisto, patrimonialmente, la Semana Santa de Córdoba es de las más importantes por las figuras que tiene, no podemos olvidar que tenemos la obra póstuma de Juan de Mesa, como es las Angustias, e imágenes de muchísimo valor. Y, a su vez, unos cortejos muy bien ordenados y muy serios.

Y, junto a la Semana Santa de los templos y de las calles, creo que está la Semana Santa del corazón, del corazón de cada uno. Al final, la Semana Santa también es un poco tus vivencias desde niño, lo que has heredado. Y como Córdoba tiene tanta tradición de Semana Santa, a pesar del obispo Trevilla, que estuvo a punto de liquidarnos la Semana Santa, pero como tiene tanta tradición esta Semana Santa del corazón de cada uno, también es riquísima. Yo animo a que la gente venga a ver la Semana Santa de Córdoba. Hombre, no tenemos Madrugada, pero claro, es que los cordobeses se van a Sevilla a ver la madrugada. Entonces, es muy difícil que haya madrugada en Córdoba, Estoy muy contento de vivir cada año la Semana Santa. Tengo que decir que nunca me he ido a la playa en Semana Santa (risas).
-¿Y has podido ver la de Sevilla ahora que trabajas allí?
No, no, no. Es que coincide los mismos días que la de Córdoba, ese es el problema (risas). No, y como te puedes imaginar, me han llegado muchísimas invitaciones para ver la Semana Santa de Sevilla, que es maravillosa. Pero no, porque como coincide con los mismos días que Córdoba, yo no me muevo de Córdoba. Lo que sí tengo que decir es que me conozco prácticamente todas las hermandades de Sevilla. Eso sí. Las he visto en sus templos, he visto sus imágenes, muchas se han trabajado aquí y tengo grandísimo respeto y admiración por la Semana Santa de Sevilla, a la que conozco en los templos, pero no en la calle.
“Creo que el IAPH debe ser conocido por todos los andaluces, desde Ayamonte hasta Almería, desde Pozoblanco hasta la Algeciras”
-¿Qué retos tiene por delante el Instituto y cuáles tienes tú a nivel personal?
A nivel personal seguir dando la mejor versión de mí mismo aquí, al servicio del patrimonio de Andalucía, al servicio de los más de cien profesionales que hay y no traicionar la confianza del Gobierno de la Junta de Andalucía, que me designó para este puesto, un puesto que me realiza como persona.

A nivel de Instituto, quizá el gran reto que me propuse cuando llegué aquí, es el que sigue ahí, darlo a conocer en Andalucía. Creo que el IAPH debe ser conocido por todos los andaluces, desde Ayamonte hasta Almería, desde Pozoblanco hasta la Algeciras, y que todos los andaluces que manejan el patrimonio sepan que se puede venir aquí a obtener información, ayuda y que el Instituto está al servicio de Andalucía.





