Entrevista | Juanma Cabello: “Ha habido mucha tensión y ha habido momentos en que le he dicho a mi equipo que dejamos esto y ya está”

En la siguiente entrevista, el capataz cordobés valora la actualidad y reflexiona sobre el mundo del costal

“Hoy en día, cuando la veo por la calle y no estoy yo me duele muchísimo”. Cuando se es cofrade y, casi más cuando se ocupa el puesto de capataz, esa frase la puede suscribir más de uno, incluido el que suscribe y sobre la misma Virgen. La afirmación es del protagonista de esta entrevista y la imagen de la que habla es María Santísima de la Caridad.

A sus 42 años, el capataz cordobés, Juan Manuel Cabello, dirigió durante más de una década a la cuadrilla de dolorosa de San Andrés. En la actualidad, aun lo hace con la de la Virgen del Carmen de Puerta Nueva y aguarda con mucha ilusión la que le espera, la primera salida procesional de la Virgen de Regla, titular mariana de la Hermandad de la Salud de Puerta Nueva.

Cabello es directo y no esconde ni edulcora las muescas que deja ese camino al frente de los pasos. Pero también da las claves de lo que para él debe ser un costalero (él lo sigue siendo) y se remite a valores que, aunque parezcan antiguos, son la esencia de la vida. No pierda detalle.


¿En qué momento te encuentras como capataz?

Igual que cuando empecé, con ilusión. Pero después de lo que pasó con la Virgen de la Caridad, me bajó mucho la moral. Me pregunté ¿por qué he trabajado tanto por una hermandad y por un paso para que se vaya al traste? Pero tengo ilusión, después de la salida con la Virgen del Carmen y está la Virgen de Regla, que tenemos mucha alegría porque salga en 2025. Ganas hay y de sacar pasos y disfrutar en la calle.

«Le empecé a escribir al hermano mayor (del Carmen de Puerta Nueva) en marzo para ir ajustando las fechas y no había respuesta. Hubo una después de Feria, con un mensaje de tranquilidad, pero estábamos en junio»

Hablas de la Virgen del Carmen ¿Cómo viviste la procesión?

Los primeros momentos con mucha tensión, porque ha sido un año muy largo, muy complicado -con problemas que ha tenido la hermandad-, y hemos tenido muy pocas fechas para igualar y ensayar. Ha habido mucha renovación de cuadrilla con gente nueva que no conocía y estaba la tensión de unir el puzzle con la gente que es nuestra, veterana. Cuando empezó todo a fluir en el recorrido fue magnífico, volví a disfrutar delante de un paso.

Mencionas los problemas de la hermandad ¿Te has planteado irte en algún momento?

Sí, sí. Le empecé a escribir al hermano mayor en marzo para ir ajustando las fechas y no había respuesta. Hubo una después de Feria, con un mensaje de tranquilidad, pero estábamos en junio. Ha habido mucha tensión y ha habido momentos en que le he dicho a mi equipo que dejamos esto y ya está. Pero después pensé, por qué tengo que dejar esto si es que Ella (la Virgen) quería que yo fuera el capataz y la hermandad confió en mí, por qué tengo que dejar esto por movidas que desconocía. Lo que conozco son versiones de las dos partes, pero no sabía bien la historia. Ha habido momentos en que he querido dejarlo, pero ha sido Ella misma la que me ha dicho, quédate quieto, cálmate, salimos este año y ya Dios dirá.

Virgen de Regla: “Queremos hacer una cuadrilla que sea muy, muy afín a la hermandad”

Supongo que es un proceso muy duro.

Muy duro, porque esto al final no deja de ser un hobby que nos gusta mucho, y hay veces que estás en casa, con la familia, con el trabajo y dices por qué tengo que estar aquí agobiado porque una persona me coja el teléfono o porque me den unas normas que no tienen lógica. Al final, te acostumbras y lo aguantas, pero hay veces que con la edad que tengo, 42 años, no tengo ganas de aguantar tonterías.pero es el ciclo de la vida.

En el horizonte está la Virgen de Regla.

Va con tranquilidad. La hermandad confió en mí y en mi equipo y ahora mismo lo que estamos es ensamblando. Queremos hacer una cuadrilla que sea muy, muy afín a la hermandad. El ciclo de la caridad fueron 10 u 11 años y va poco a poco, pero quiere que haga una cosa parecida a la Caridad, creando para la Virgen de regla su cuadrilla, un vínculo de los costaleros con la Virgen. Creo que puede ser muy bueno y saldrá el Jueves de Pasión con un palio que es una maravilla y creo que puede romper en Córdoba.

Mucha ilusión.

Mucha, mucha. Muchísima, porque es crear una cuadrilla y sacar, por primera vez, un palio a la calle. Es muy bonito.

“Quiero que el que venga aquí que sepa realmente que no viene a sacar un paso más, que viene a convertirse en el costalero de la Virgen de Regla y que presuma por la calle”

Y partiendo con la cuadrilla de cero.

Se convocará una igualá y vendrá gente afín a mí, conocidos, hermanos de la cofradía, pero lo que queremos hacer es una cuadrilla de la Virgen de Regla, con gente de todo tipo, pero el que venga aquí que sepa realmente que no viene a sacar un paso más, que viene a convertirse en el costalero de la Virgen de Regla y que presuma por la calle. Me gustaba ver a la gente cuando decían que eran costaleros de la Caridad.

Ya que hablas de la Virgen de la Caridad ¿Cómo recuerdas aquellos años?

Los primeros fueron muy complicados, no había cuadrilla. Tú has sido costalero y lo sabes. Pero se trabajó con mucha ilusión y ganas porque se estaba creando una cosa de la nada, también. Y, hoy en día, cuando la veo por la calle y no estoy yo me duele muchísimo. La vida pasa, las hermandades toman decisiones y se pasa adelante y ya está. Casi todas las semanas voy a visitarla y estoy con ella un ratito, es lo que más me consuela.

“Hubo un momento en que la tensión no era normal, ni por su parte ni por la mía”

¿Sigues saliendo de costalero?

Este año lo dejé ya. Aunque me encanta ser costalero y Ella es mi devoción, tuve que tomar la decisión de que era o mi cuerpo o mi espíritu. Y estaba viendo que él (el actual capataz) no estaba ayudando para que mi cuerpo estuviera bien. Hubo un momento en que la tensión no era normal, ni por su parte ni por la mía. Y creí que lo mejor era que él siguiera trabajando con su equipo y su cuadrilla y yo me mantengo al margen y no creo ese malestar que, a lo mejor, cuando estaba se notaba en el ambiente. Y este año iba a salir de nazareno.

¿Qué era lo más especial de aquella cuadrilla, porque erais una familia?

Sí, lo era. Nos conocíamos todos, a su mujeres a sus hijos… Algo especial de esa cuadrilla era que, cuando pasaba algo grave iban todos a una. Cuando, por ejemplo, alguien lo estaba pasando mal económicamente, había un simple mensaje por mi parte: “señores, necesito esto”. En menos de dos minutos ya tenía dinero para solucionar cualquier problema. Cuando falleció Antonio Arenas, Maky, eso marcó a la cuadrilla y lo sigue haciendo. La primera levantá que hice en la iglesia con la Virgen del Carmen fue por él y, siempre, la primera levantá que haga en cualquier paso que saque va a ser por él. Hubo mucho cariño y amor. Por ejemplo, había una persona que prestaba el sudario (a la Virgen de la Caridad), pero hubo un año que no lo hizo, y cuando se lo dije a la cuadrilla, al segundo hubo una persona que dijo, “este año la Virgen tiene sudario” y lo pagó. No era solo económico, era para ayudar hasta en una mudanza. Era una familia.

“Al final, te acostumbras y lo aguantas, pero hay veces que con la edad que tengo, 42 años, no tengo ganas de aguantar tonterías.pero es el ciclo de la vida”

Y lo bonito es que cuando ibas por la calle, antiguamente decías que eras costalero de la Caridad y se iba todo el mundo al Señor de San Francisco, y ahora no. cambió muchísimo, En Córdoba se escuchó un poco más a la Virgen de la Caridad.

¿Te arrepientes de algo de aquella época?

De muchas cosas, cada día me arrepiento de cualquier cosa. De haber metido a gente de costalero que no se lo merecía; de haber hecho algún favor y después se dan la vuelta y te la juegan. Hablamos muchas veces de las hermandades, pero no tienen culpa, es el ser humano. Los que las dirigen son personas, como los costaleros y el capataz y el ego te hace cambiar y te hunde en la miseria. Me arrepiento, pero las cosas en su día se hicieron con corazón.

¿Qué le pides a un costalero?

El otro día, en la charla que di cuando repartí el trabajo en la Virgen del Carmen, como solo los había podido ver una vez y poco más, le pedí al costalero que, aunque no me conociera, que el que tiene al lado sea su amigo. Solo le pido que me haga caso en las dos o tres horas de recorrido y el que tiene al lado que sea su amigo y lo quiera como a un hermano, que tenga amistad y cariño por el que tiene al lado.

«Esto al final no deja de ser un hobby que nos gusta mucho, y hay veces que estás en casa, con la familia, con el trabajo y dices por qué tengo que estar aquí agobiado»

Y cómo ves el mundo del costal en Córdoba.

El mundo del costal cambió cuando se empezó a tener dos cuadrillas dobladas, ya no se conocían tanto. Ya es muy técnico, el que no va al gimnasio levanta pesas. Hoy en día, la forma física del costalero es una maravilla. El problema es que ya vas a ensayar, echas las dos horas de ensayo y te vas a tu casa. Ese cariño de ver a la otra persona ya no lo hay tanto. Hay grupos de personas que sacan varios pasos y esa amistad es bonita, pero el vínculo de cuadrilla ya no existe. Ya hay cuadrilla del capataz, que es una cosa que nunca me ha gustado. Creo que nos estamos equivocando en eso.

“Cuando falleció Antonio Arenas, Maky, eso marcó a la cuadrilla y lo sigue haciendo. La primera levantá que hice en la iglesia con la Virgen del Carmen fue por él”

Eso es lo que intentaste no hacer en la Caridad y ahora con la Virgen de Regla.

No quiero que la gente diga que es costalera de Juanma Cabello. No, no. tú eres costalero de la Virgen o del Señor que sacas. Tengo amistades y la gente viene, pero no voy sacando pasos con grupos de amigos o conocidos. Vienen a la igualá y les enseño el camino de la hermandad que estamos sacando. No eso de saco este paso, no sé a quién llevo arriba, pero como delante va mi capataz vamos adelante.

¿Qué destacas de tu equipo?

Manolo Rubiales es mi sombra, lo contrario a mí. Soy bueno y él tiene que ser el malo, y cuando soy muy malo él es la persona buena. Somos el yin y el Yang, un paquete, yo empiezo a mandar y sé que él está ahí y no hay problema.

Antonio Pontes, de marchas y de costaleros es un máquina. Con el tema informático, las cuadrillas me las lleva al dedillo. Y, como persona, lo tienes para todo, le pides un favor y le falta tiempo para ayudarte. Está vinculado a mí, me conoce y fomenta a las cuadrillas.

«Me arrepiento de haber metido a gente de costalero que no se lo merecía»

Rafa Torralbo, El Lele, es una bellísima persona, una persona buena. Cuando lo metí en el equipo llevaba muchos años de costalero, pero no se veía con el traje negro. Transmite el cariño al costalero y con las cuatro palabras que te dice te vienes arriba, porque lo dice con el corazón.

Este año incorporé al hijo de Manolo Rubiales, una persona joven, que quería que estuviera conmigo para que fuera aprendiendo y crear esa unión entre la juventud y la veteranía. 

Y mi cuñado Antonio Álvarez, que lleva muchos años de costalero y, por desgracia, no puede salir por una hernia y que estuviera conmigo porque sabe mucho del mundo del costal.