Sevilla, 💜 De Cerca

Julián Jiménez Padilla: «Ser capataz de la Esperanza no es solo el trabajo que se realiza para sacar el paso a la calle. Lo entiendo como una forma de vivir todo el año que culmina cada Sábado Santo»

Hoy tenemos el honor y el orgullo de entrevistar a Julián Jiménez Padilla, capataz del paso de palio de una imagen que está de aniversario. Nada más y nada menos que doscientos años de su hechura, Astorga un imaginero que dejo un sello inigualable en sus obras, dejo su identidad con Ella.

Julián Jiménez Padilla, ha sido capataz general en las hermandades de la Borriquita y de los Gitanos de Utrera y desde 1999 es capataz del paso de palio de la Esperanza de la Trinidad. Julián, un hombre sencillo, franco y honesto.

Desde aquí quiero agradecer su voluntad de contestar esta entrevista en un momento difícil en su familia por el fallecimiento de un familiar. Momentos duros en los cuales ha tenido a bien el dedicarnos este tiempo para esta entrevista. Muchas gracias Julián por su tiempo, dedicación y amabilidad.


«Siempre he sentido admiración por unos hombres, que tan solo guiados por la voz de una persona, eran capaces de realizar un trabajo enorme y elegante a la vez»

– Para el mundo cofrade, de fuera de Sevilla ¿Quién es Julián Jiménez Padilla?

Me gustaría pensar que soy un capataz que, dentro de un clasicismo y una forma de trabajar «de las de siempre», pasea a sus titulares con mimo, cuidando de sus hombres y siendo una persona honesta con el trabajo que hay que realizar, cofrade y persona de hermandad.

– ¿De dónde le viene a Julián Jiménez su devoción cofrade?

Desde pequeño he sentido el gusanillo del mundo del costal. En los Salesianos de la Trinidad donde estudié, está muy arraigada la devoción a María Auxiliadora y a la Esperanza, mi hermandad de toda la vida.

Siempre he sentido admiración por unos hombres, que tan solo guiados por la voz de una persona, eran capaces de realizar un trabajo enorme y elegante a la vez. Perdiéndome cada Semana Santa entre las calles de Sevilla, junto con los amigos de la niñez, viendo, observando y analizando el cómo de aquel prodigio que cada hermandad iba llevando a cabo.

Ya con quince años, tuve ocasión de estrenarme de costalero y un año después, de la mano de Paco Arnáiz, capataz vecino del barrio y que me llevaba a los ensayos de aquellos años 80 en los que se mezclaban los rancios costaleros profesionales con la candidez de los primeros hermanos costaleros, aprendiendo de sus contraguías Paco y Eduardo cómo dar órdenes sin estridencias, con mando firme pero con cariño hacia el costalero, saliendo por primera vez en aquella Semana Santa como contraguía en el paso del Cristo de la Buena Muerte.

A partir de ahí, ese mismo año me estrené como capataz de la imagen de San Juan Bosco, que llevé durante más de treinta años, poco después Maria Auxiliadora, durante más de veinticinco, continuando, a su vez, aprendiendo el oficio, como contraguía durante bastantes años de hermandades como Panaderos, Carretería y Trinidad en Semana Santa y Pastora de Capuchinos y Rosario de San Julián entre otras de Gloria.

«Soy y me siento trinitario de toda la vida. Cuando estoy delante de Ella, se mezclan numerosas emociones que no son fáciles de transmitir»

– ¿Qué importancia tiene este año para la Hermandad de la Trinidad?

Este año estamos celebrando el bicentenario de Nuestra Señora de la Esperanza, cuando en pleno Quinario Extraordinario se decretó el estado de alarma. Se trata de un hecho histórico para nuestra hermandad, en los que se ha podido celebrar parte de los actos previstos, si bien lo que hemos de dar gracias a Dios y a su Santísima Madre de la Esperanza es que el próximo año podamos estar todos junto a Ella.

«Este año ha sido una mala chicotá que hemos tenido que pasar»

– ¿Qué es para usted o qué significa ser capataz de la Esperanza de la Trinidad?

Es una pregunta que no tiene fácil respuesta. Soy y me siento trinitario de toda la vida. Cuando estoy delante de Ella, se mezclan numerosas emociones que no son fáciles de transmitir. Entiendo que ser capataz de la Esperanza no es solo el trabajo que se realiza para sacar el paso a la calle. Lo entiendo como una forma de vivir todo el año que culmina cada Sábado Santo.

Desde hace ya siete años, por ejemplo, tenemos reuniones mensuales, los terceros jueves de mes denominados «Jueves de Esperanza». Se trata de un proyecto que a través de actividades culturales, como conferencias, mesas redondas, actividades musicales, tratamos de tener un punto de encuentro de la familia que forma la cuadrilla de Palio de Nuestra Señora.

Cuando llega la hora de la igualá y de los ensayos, hay que tratar de poner en valor a la cuadrilla, siendo firme pero condescendiente, de forma que el costalero confíe en la voz de mando, y el capataz confíe en los corazones a los que manda.

El Sábado Santo, momento en que las emociones afloran, hay que tener la cabeza fría y pensar en la responsabilidad que supone llevar a tu Madre a las miles de personas que están esperando verla. En definitiva, es una forma de vida que dura todo el año, cada época con su forma especial de sentirla.

«El Sábado Santo de la Esperanza está lleno de momentos emotivos y de pellizco»

– Tras este episodio tan duro que nos ha tocado vivir ¿cuándo cree que se recuperarán las labores de costalero?

Eso creo que va a depender de las autoridades sanitarias y de la capacidad de encontrar una vacuna que permita retomar cierta tranquilidad. Esperemos que sea pronto y que el año que viene podamos volver a la normalidad.

– Por favor Julián, ¿nos podría indicar un momento especial dentro del recorrido de su Hdad. para usted?

El Sábado Santo de la Esperanza está lleno de momentos emotivos y de pellizco. Por destacar algunos, la vuelta de Laraña a Orfila a los sones de Rocío, las cuestas de Bacalao y Rosario, calle Francos y calle Sol de vuelta. No es uno, son varios, pero creo que merece la pena.

«El trabajo del costalero es el que es y mantener la distancia de seguridad es imposible»

– ¿Afectará el distanciamiento social a los ensayos y procesiones?

Me gustaría pensar que no. El trabajo del costalero es el que es y mantener la distancia de seguridad es imposible. Sin embargo, supongo que afectará sobre todo a la reordenación del público, gestión de las grandes masas. En fin, vamos a esperar a ver cómo evoluciona la situación.

– Julián, dígame un paso de misterio para usted.

El Traslado al Sepulcro del Cristo de la Caridad de Santa Marta.

«A mí me han gustado los capataces antiguos en los que me inspiro. Los que llevan el paso largo y siempre de frente»

– Preguntarle por un paso de palio, creo que la respuesta sería muy fácil. Dígame otro paso de palio que le gusta a Julián, además de su Esperanza de la Trinidad.

La Hiniesta.

– Una marcha de palio

La Estrella Sublime.

– Una marcha de cornetas y tambores

Amor de Madre.

– Una de agrupación musical

La Esperanza de María.

«Un costalero debe tener afición, ser buena persona que sea de capaz de darse al otro antes de pensar en uno mismo»

– ¿Piensa que tendremos una Semana Santa normal en 2021?

Como he comentado anteriormente, espero y deseo que podamos sacar los pasos como siempre. El emplazamiento y reordenación del público supongo que será distinto.

– Como capataz, ¿cómo se puede gestionar la desconfianza o el miedo entre los costaleros teniendo en cuenta que puede ser un sector de especial riesgo?

Partiendo de la base de que la actividad sea segura, si el capataz transmite esa confianza entiendo que si. Este año ha sido una mala chicotá que hemos tenido que pasar. Pero siempre sobre la seguridad de que el riesgo de no contagio está garantizado.

– Para usted Julián, ¿qué tiene que tener un costalero?

Afición, ser buena persona que sea de capaz de darse al otro antes de pensar en uno mismo, capaz de superar los malos momentos y de compartir los buenos, amor por sus titulares, y si acaso «un poco de fuerza». Si hay corazón, hay costalero.

«Definir la devoción a mi Esperanza es complicado. Ella está permanentemente iluminando mi vida»

Julián estamos terminando, ¿ha tenido algún capataz o capataces de referencia?

A mí me han gustado los capataces antiguos en los que me inspiro. Los que llevan el paso largo y siempre de frente. Es mi forma de entender cómo llevar los pasos. Entre ellos Rafael Franco Rojas, Salvador Dorado, Antonio López Delgado, Alberto Gallardo.

– ¿Y de costaleros desconocidos que le hayan mostrado su valía?

El costalero es un ser anónimo en el cortejo procesional. Son los pies de la imagen. Todo el que se mete debajo de un paso y da lo que tiene se merece mi respeto. Destacar a uno sobre otro, no creo que sea pertinente.

– Julián, ¿me puede describir la devoción a Ntra. Sra. de la Esperanza Coronada?

Definir la devoción a mi Esperanza es complicado. Desde que me levanto, a lo largo del día, en los buenos y malos momentos, y creo que, aún cuando no soy consciente, Ella está permanentemente iluminando mi vida. Ocurre como con la madre terrenal, siempre está ahí. Y yo sé que está conmigo.

«Astorga estuvo guiado, seguro, por manos celestiales»

– Desde el sitio privilegiado que tiene todos los Sábados Santos, cuéntenos esos detalles que se nos escapan a los cofrades de a pie al paso del palio de Ntra. Sra. de la Esperanza Coronada

En primer lugar, un momento personal de los muchos que he podido tener, fue la salida de 2018, cuando mi hijo Julián Javier Jiménez Quintero, al dar la primera levantá en la calle y sonó la marcha compuesta por él y dedicada a su Madre «Mirada de Esperanza». Como padre fue un momento único.

Dentro del recorrido habitual, están esos momentos que se escapan a la mayoría, pero que están llenos de sentimientos y de humanidad. A media tarde, cuando estamos saliendo por la collación de la capilla, cada año se acercan al paso, sobre todo las personas mayores, pidiendo una levantá por los enfermos de la familia, por los que ya no están. Incluso con el móvil para llevar los sonidos a las camas de los hospitales. Son momentos para el corazón y que son para uno. A veces duros y siempre emotivos.

«Su mirada de Esperanza ha guiado a los que nos precedieron, nos ilumina a nosotros y Dios quiera que a las generaciones que vengan»

– 200 años de la hechura de una imagen de Astorga, ¿qué significa para usted?

Astorga estuvo guiado, seguro, por manos celestiales. Una obra como la Esperanza es culmen de la obra del autor y llamada a la devoción de todos los que tenemos la dicha de mirarla. Doscientos años de devoción, amor y consuelos. Su mirada de Esperanza ha guiado a los que nos precedieron, nos ilumina a nosotros y Dios quiera que a las generaciones que vengan.

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