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Entrevista | Lourdes Hernández: «El punto clave de un imaginero es que las obras tengan pellizco»

La escultora-imaginera más destacada del siglo XXI nos abre el corazón en una entrevista sincera y apasionante.

La artista sevillana habla de su trayectoria, los proyectos actuales, la imaginería y artesanía en nuestro tiempo, el papel de la mujer en las cofradías y sus metas profesionales.

Crucificado realizado por Lourdes Hernández.

-¿Cuándo nace su pasión por la escultura? 

Es algo que está ahí. Te acompaña durante toda la vida. Tuve tendencia artística desde pequeña. Primero con el dibujo y la pintura, y después con la escultura. 

Recuerdo que pintaba cristos en el papel o hacía figuritas, pero sobre todo como manualidad y entretenimiento. 

Pero fue en la Facultad de Bellas Artes, en primero de carrera, cuando tuve contacto directo con la que escultura; y fue ahí cuando descubrí realmente que mi mundo estaba en la escultura.  

«Tuve tendencia artística desde pequeña. Primero con el dibujo y la pintura, y después con la escultura»

-¿Tenía algún referente de la imaginería clásica o moderna en esos inicios en la facultad? 

No. Jamás he sido seguidora de ningún escultor. Yo soy seguidora de obras. Entonces me da igual que la obra sea de escuela castellana, levantina o andaluza, porque lo que sigo es la obra en sí. 

Entonces cuando veo una obra que me gusta, sí me preocupo por saber quién es el escultor que está detrás de ella. Y por ello lo que realmente me atrapa son las obras: De Salvador Carmona José de Mora, Hita del Castillo, Pedro de Mena, Pedro Roldán, Luisa Roldán, Gregorio Fernández, Salzillo …

A mí lo que me gusta es la imaginería de calidad, con independencia a la escuela que pertenezca. 

«A mí lo que me gusta es la imaginería de calidad, con independencia a la escuela que pertenezca»

– Pensar en imagineras conocidas es reducir la lista a una gran escultora del barroco: Luisa Roldán «la Roldana». ¿Se ha sentido profesionalmente identificada con ella? 

Es la comparativa fácil. Y cuando escucho en referencia a mí «la Roldana del siglo XXI», me lo tomo como un halago porque entiendo que el público lo dice con el máximo de los respetos. 

Pero considero que yo soy una escultora contemporánea de este siglo y ella es una escultora de otro período histórico y artístico, por lo que no entiendo que se haga esa comparación. 

Réplica del Señor de las Penas de la Hermandad de la Estrella. Lourdes Hernández.

– Hace unos meses nacía una asociación en defensa de la mujer cofrade del siglo XXI. ¿Cree que sigue existiendo la discriminación hacia la mujer en las cofradías? 

Evidentemente sí. Es obvio. Solamente hay que coger una junta de gobierno y analizar los puestos que hay en su candidatura. Ver la cantidad de hermanos mayores comparándolos con las mujeres que acceden a ese cargos, los puestos en las juntas de gobierno, el acceso de la mujer al mundo del costal, etc. 

Hay una labor importante por hacer de integración de la mujer en las cofradías. Y ese trabajo finalizará cuando ya no haya que hablar de esa integración porque se haya logrado que sea una realidad.

«Hay una labor importante por hacer de integración de la mujer en las cofradías»

– Destacar en la escultura sevillana es complicado, pero la mujer tampoco han tenido facilidades en este gremio históricamente. ¿Cuál ha sido su experiencia? ¿Hay competencia en el sector?

Cuando empecé en la escultura era un mundo cerrado en Sevilla capital concretamente, porque sin embargo había muchas hermandades de pueblo que tenían a las mujeres integradas en las hermandades, y por ende a las imagineras. 

De hecho hermandades de fuera de Sevilla me encargan obras desde mis comienzos, y me las encargan siendo mujer; eso entra en el encaje de una mentalidad más abierta. Es lo que hace que la visión de una mujer escultora sea completamente diferente. 

Y respondiendo a la segunda cuestión, la competencia es competencia, la hay en todos los terrenos laborales, y cada uno actúa en función a su ética, moral y su forma de vida. En eso, tú puedes entrar en el juego, o no. 

En mi caso, en ese aspecto siempre he sido muy individual. Mi calidad, mi trabajo y mi precio es el que es. Yo hablo directamente con el cliente, y nunca entro en regateos como si esto fuera un zoco árabe. El que quiera entrar ahí, es su problema. 

Desde el punto de vista de cómo se trabaja aquí en Sevilla, siempre he dicho lo mismo. Sevilla tiene algo muy bueno y algo muy malo. Lo bueno, que no sé el por qué, es que es una ciudad inspiradora a la hora del nacimiento de muchos artistas. 

Y precisamente por eso, tiene algo muy malo, y es que la ciudad está tan acostumbrada a respirar tanto arte por los rincones de la ciudad en todas sus facetas, hay tanto despliegue de buen arte, que no se valora.

«El arte en Sevilla se convierte en algo tan cotidiano que termina por no valorar a sus artistas»

Se convierte en algo tan cotidiano que termina por no valorar a sus artistas. Artistas que saliendo de Sevilla son muy reconocidos a nivel nacional e internacional, aquí pasan completamente desapercibidos. 

Virgen del Socorro de Andújar (Jaén). Talla y policromía de Lourdes Hernández con estofado de Manuel Peña.

-Hablemos de la situación de los artesanos tras el Covid. La asociación Sevillana ha denunciado en repetidas ocasiones la precariedad laboral y económica de muchos profesionales. ¿Cómo ha vivido usted este período?

Enlazando con lo anterior, Sevilla no valora a sus artistas. La asociación se llama de artesanos, y yo digo que no somos artesanos, somos artistas. 

¿Dónde se pone el listón de qué es artesanía y qué es arte? Artesanía es todo lo que se hace manual, pero no todo lo que se hace manual es arte. 

Yo considero que el 90% de los que forman parte de la asociación son artistas, porque la creatividad del diseño que hay detrás es lo que hace que el producto sea una obra de arte, da igual que sea un encaje de bolillos, un cordón, orfebrería o escultura. 

Y, te vuelvo a repetir lo mismo, estamos muy dejados de la mano de Dios. Como entroncamos directamente con la cultura y es algo tan cotidiano del día a día, no le hacemos ni caso. Las administraciones nos tienen muy abandonados, tanto en subvenciones como en proyecciones de los propios artistas, que somos los que creamos la Semana Santa, que es tan valorada en Sevilla.

«Los artistas estamos muy dejados de la mano de Dios»

Todo pasa por las manos de los artistas, y eso se olvida. Sevilla se olvida que sin estos artistas no sigue la creación. A estos artistas hay que ayudarlos en tiempos de crisis, no se les puede abandonar de la mano de Dios. 

Hay una visión romántica de que el artista es un bohemio de la vida, que no paga hipotecas, come aire y no vive como cualquier mortal.

Trabajamos para pagar hipotecas, tenemos hijos y padecemos los mismos problemas que cualquier empresario; y sin embargo, estamos olvidados.

Ángel realizado por Lourdes Hernández.

-¿Cúal ha sido su experiencia profesional en esta etapa del COVID?

Creo que los años malos van a venir ahora, los que teníamos trabajos acumulados con años de espera, lo que hemos hecho es trabajar con estos encargos pendientes. 

Espero equivocarme, y que con la reactivación de la vida cotidiana vuelvan los encargos a generarse, y que esto funcione de amortiguador; pero si no es así, los encargos de los que hemos subsistido durante estos años ya se han agotado. Si no se regenera, la etapa mala va a ser ahora, y no la anterior.

-¿Han sido las hermandades un salvavidas para los imagineros durante el Covid?

Para mí sí, yo tenía contratos hechos de años de espera con hermandades, y he subsistido y vivido de esos contratos que tenía realizados. 

«He subsistido y vivido durante la pandemia de esos contratos que tenía realizados con hermandades»

-Centrándonos en su obra, ¿Qué proyectos profesionales tiene en este momento?

Ahora mismo tengo en marcha el misterio del Perdón de Jerez, que si Dios quiere se estrenará este año.

Tengo los arcángeles para la Esperanza de Triana que también se presentarán en diciembre de este año. 

A posteriori cuento con encargos de instituciones con los que seguiré el año que viene.

«(…) Tengo en marcha el misterio del Perdón de Jerez, que si Dios quiere se estrenará este año»

-El pasado mes de marzo pudimos disfrutar en la exposición Sevilla Fecit de la impresionante Imagen de San Ambrosio gubiada por usted. ¿Cómo nace este encargo?

Surge de un empresario de Tenerife, que está realizando una capilla en una población de Tenerife que está dedicada a San Ambrosio; y de ahí surge el encargo. 

San Ambrosio tallado y policromado por Lourdes Hernández con estofado de Manuel Peña.

-¿Cuáles son los requisitos que debe tener para Lourdes Hernández una imagen devocional?

Para mí, tiene que tener una ejecución técnica buena.

También ha de tener gancho, entendiéndose como la capacidad de transmitir, es algo que yo llamo el alma de la obra, nadie sabe dónde está, pero hay obras que la tienen y otras que no, aunque sean perfectas técnicamente. 

El punto clave de un imaginero, que es lo que lo distingue de un escultor, es precisamente eso, que las obras que haga tengan ese pellizco, ese gancho, que es lo que atrapa al creyente, al devoto o simplemente al que admira la obra. 

Si una obra transmite, es que funciona, independientemente de que seas creyente o no.

«Si una obra transmite, es que funciona»

-¿Qué opinión le merece el hiperrealismo como imagen devocional?

La imaginería está sujeta a modas, como todo arte. Ahora hay una corriente del hiperrealismo que para mí no deja de ser una moda. Estará un tiempo y pasará, pero la esencia de la imaginería es la que es, desde mi fundamento y desde desde mi visión.

Hay hermandades que encargan imágenes hiperrealistas y las hacen titulares de su cofradía, es porque determinados hermanos le tienen devoción a esa obra en concreto. Que luego esa obra sea devocional de masas es otra historia, pero que cumple su función para determinada gente, sí.

Sea como sea, esta cuestión la aclarará el tiempo, cuando pase, se verá qué lugar ocupa cada imagen en esa etapa.

-¿Qué le gustaría a Lourdes Hernández hacer profesionalmente en el futuro?

Me gustaría hacer muchos proyectos, estoy en una etapa de mi vida que el proyecto que me gustaría hacer es poder elegir qué es lo que quiero hacer. 

Es decir, estar lo suficientemente consagrada como para poder seleccionar qué encargos son los que me atraen. 

«Estoy en una etapa de mi vida que el proyecto que me gustaría hacer es poder elegir qué es lo que quiero hacer (…)»

Por ejemplo, me hicieron un encargo para el Caído de Úbeda que me atrapó, porque para mí es un reto hacer una interpretación de una obra para la que no existe prácticamente iconografía, o porque para mí recrear una obra de José de Mora es un Reto. 

Entonces, quiero proyectos que a mí me reten como escultora.

Nacimiento realizado por Lourdes Hernández.

-¿Cómo le gustaría que la recordaran los artistas y generaciones futuras?

Me gustaría que me recordaran como una mujer que lo consiguió, que consiguió poder vivir de su profesión, que valoró su profesión. 

Una mujer que se hizo respetar y que se hizo tratar como una colega más y no como un bicho raro. 

Que tanto los clientes como los compañeros que han trabajado conmigo no vieran una mujer, sino una profesional de la imaginería.

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