Evangelium Solis, Opinión

«Estad en vela, pues, orando en todo tiempo…»

Hoy comenzamos un nuevo año litúrgico y hoy comienza otro Adviento. Es un tiempo que nos enseña a tener motivos para esperar y razones profundas para continuar en el seguimiento diario de Jesús. Es un tiempo de gracia, de saber acoger a Jesucristo que siempre viene a nosotros como Salvador. Su tema central es la esperanza y su culminación es celebrar el nacimiento de Jesús. Por todo ello, hoy llega un nuevo Evangelium Solis a Gente de Paz.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: «Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustias de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.» «Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por la preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improvisto sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.»

Palabra del Señor.

Como todos los años comenzamos el nuevo año litúrgico con el tiempo del Adviento, que es presencia y es llegada. Es una presencia que siempre está y que se renueva constantemente, porque nos preparamos para celebrar el misterio del Dios que se encarna en la grandeza de nuestra miseria humana. En el Primer Domingo de Adviento, se ofrece un mensaje lleno de fuerza, una llamada a la esperanza, que es lo propio del Adviento: Levantad vuestras cabezas porque se acerca vuestra liberación. Esa es la clave de la lectura del Evangelio de hoy. No son los signos que nos avanzan el futuro los que deben impresionar, sino el mensaje de lo que se nos propone como oferta de parte de Dios.

 En este pasaje de Lucas, nos transmte el discurso apocalíptico en boca de Jesús. Pero lo importante de ello, es lo que el Evangelista nos quiere mostrar, y es la actitud que se ha de tener ante todo eso: vigilad con la oración. La vigilancia que pide Lucas, es la que mantiene abiertos los ojos del alma y de la vida. El talante de oración es la clave de las grandes decisiones de Jesús y de la comunidad. Y este momento que describe Lucas, es importante en la historia de cada persona y de toda la humanidad. En definitiva, la llamada a la “vigilancia en la oración” responde muy bien a la visión cristológica del evangelista: eso quiere decir que la la manera de actuar del cristiano debe inspirarse más en la esperanza que en el temor. Por eso Lucas ha tenido mucho cuidado de como presentar a Jesús, en este caso sería el mismo Hijo del hombre, más como salvador de todos que como juez de todos.

A los humanos continuamente se nos escapan muchas cosas por los «puntos malos» de nuestro vida personal, pero la esperanza humana y cristiana no se puede escapar por ellos, porque eso se vive en la en el ser humano. Lo apocalíptico, mensaje a veces lamentable, tiene la identidad de la profunda conmoción, pero no es más que la expresión de la situación desamparada del ser humano. Y sólo hay un camino para no caer en ese desamparo inhumano: vigilar, creer y esperar que del evangelio, del mensaje de Jesús, de su Dios y nuestro, nos viene la salvación, la redención, la liberación. Por eso, en la liturgia del Primer Domingo de Adviento se pide y se invoca a la libertad divina para que salga al encuentro del impulso desvalido de nuestra impotencia.