El obispo Jesús Fernández reorganiza destinos y responsabilidades en diversas parroquias, residencias y centros educativos de la provincia
Coincidiendo con la festividad de San Francisco Solano, patrono de la diócesis cordobesa, el obispo Jesús Fernández González ha rubricado en esta jornada una extensa batería de nombramientos pastorales que reconfiguran de manera significativa el mapa ministerial de la diócesis de Córdoba. La resolución, fechada oficialmente el 14 de julio, afecta a parroquias, residencias, tanatorios, centros educativos y comunidades religiosas, abarcando las distintas vicarías territoriales.
En el ámbito formativo, se ha dispuesto que Manuel Navarro García asuma el cargo de director espiritual del Seminario Mayor San Pelagio, cesando de sus anteriores responsabilidades como párroco de Santa Victoria, en la capital cordobesa, y de Nuestra Señora de la Purificación, en Santa María de Trassierra, así como de su función como capellán del colegio San Acisclo y Santa Victoria.
El relevo en esas mismas parroquias lo tomará Antonio José Ruiz Alcalá, quien pasa a ejercer el ministerio parroquial en Santa Victoria y Nuestra Señora de la Purificación, además de asumir la capellanía del colegio San Acisclo y Santa Victoria, tras cesar en su anterior destino como capellán de la residencia Nuestra Señora de los Dolores.
En el barrio de Figueroa, dentro de la parroquia de San Ignacio de Loyola, se produce una permuta pastoral: Jesús Lérida Nieto, H.N., quien venía actuando como vicario parroquial, ha sido promovido a párroco, mientras que Manuel Jiménez del Valle, H.N., que hasta ahora desempeñaba esa responsabilidad, queda como nuevo vicario parroquial.
La zona de Alcolea también experimenta cambios relevantes. Allí ha sido destinado como administrador parroquial de las parroquias de Nuestra Señora de los Ángeles y del Santo Ángel (Barriada de los Ángeles) el presbítero Pablo Lora Blasco, quien además asumirá la capellanía de la Residencia de Mayores Vitalia, cesando como adscrito en las parroquias de Santa Teresa de Ávila y Santa Cecilia, ambas en Córdoba.
A su vez, Rafael Ruiz Olivares ha sido nombrado capellán del Hospital Universitario Reina Sofía y de la Residencia Nuestra Señora de los Dolores, dejando sus anteriores oficios como párroco de las parroquias de Nuestra Señora de los Ángeles y del Santo Ángel, su cometido en el Tanatorio Municipal Nuestra Señora de la Fuensanta, y su función como capellán en Vitalia Alcolea.
Otros cambios en la capital cordobesa incluyen el nombramiento de Javier Montes Jiménez como nuevo capellán del colegio Nuestra Señora de la Piedad, mientras que Francisco Javier Moreno Pozo ha sido designado capellán de la residencia Bouco Córdoba Centro, cesando como encargado del Tanatorio Granadal, cuya capellanía pasa ahora a manos de Jesús Sánchez Cabezas. Por su parte, Héctor José Sánchez Pérez, que hasta ahora prestaba servicio como capellán en el Hospital Reina Sofía, se traslada como capellán sustituto del Tanatorio Las Quemadas.
En la Vicaría de la Campiña, el sacerdote Louis Gautier Mamboundou pasa a encargarse de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Montemayor, tras dejar su anterior destino como vicario parroquial en Palma del Río, en la parroquia homónima.
Por lo que respecta a la Vicaría de la Sierra, el Ilustrísimo David Arellano Agredano ha sido nombrado párroco de las comunidades de La Inmaculada Concepción en Villanueva del Rey y de Nuestra Señora de la Purificación en Doña Rama, donde contará con el apoyo del nuevo vicario parroquial, Denis Kilumba Lubobo. También se incorpora a esta vicaría Jean Germain Latus, quien asume la titularidad pastoral en las parroquias de Nuestra Señora del Carmen, en Cardeña, y San José, en Azuel, así como la atención de la Venta del Charco, cesando como párroco de Nuestra Señora de la Asunción en Montemayor.
Como parte de este movimiento, Andrés Rodríguez Sánchez, hasta ahora párroco de Villanueva del Rey y Doña Rama, cesa en su ministerio territorial y es designado párroco emérito, continuando, sin embargo, con su labor pastoral en el Hogar Jesús Nazareno, también en Villanueva del Rey.
En lo referente a la Vicaría del Valle del Guadalquivir, se ha procedido a trasladar a Fernando Luján Fernández como nuevo párroco de San Francisco de Asís, en Palma del Río, y de La Inmaculada Concepción, en Pedro Díaz, quedando vacante la parroquia de Santa Marina de Aguas Santas, en Villafranca de Córdoba, y la capellanía del colegio Nuestra Señora de la Piedad, donde ejercía anteriormente. Esa vacante en Villafranca ha sido cubierta por Patricio Ruiz Barbancho, quien, a su vez, deja la administración parroquial de Nuestra Señora de Gracia en Guadalcázar.
En el mismo territorio, Gabriel Castilla Serrano ha sido sustituido como párroco de Palma del Río y Pedro Díaz, asumiendo ahora el cargo de capellán de la residencia de ancianos San Sebastián de las Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús, también en Palma del Río, y adquiriendo la condición de párroco emérito. A su vez, Francisco Manuel Gámez Otero cesa en esa capellanía. Finalmente, Juan Antonio García Romero deja sus funciones como vicario parroquial de La Inmaculada Concepción, en Almodóvar del Río, sin que se haya designado aún sucesor para su puesto.
Con estos movimientos, el prelado cordobés culmina una reordenación pastoral marcada por el equilibrio territorial y por la atención a los distintos sectores sociales, asistenciales y formativos, consolidando el dinamismo ministerial que caracteriza a la diócesis.





