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Córdoba

Así ha sido el emocionante estreno de «El Cielo de Capuchinos», la marcha dedicada a Fray Ricardo de Córdoba

La Iglesia Conventual del Santo Ángel, popularmente conocida como Capuchinos, ha sido el perfecto escenario que ha acogido un acontecimiento cargado de un especial simbolismo: un memorable y emotivo concierto que el Redil Eucarístico de la Divina Pastora y la Banda de Música de María Santísima de la Esperanza han querido dedicar a una de las figuras esenciales del Universo Cofrade contemporáneo, Fray Ricardo de Córdoba, Ricardo Olmo. Evento en el que han estado presentes familiares y amigos, entre los que se hallaba un emocionadísimo Antonio Villar, así como miembros de varias de las hermandades que mantuvieron siempre una estrecha relación con él. 

Un concierto que ha sido precedido por la sentida intervención de la cofrade del Redil, Inmaculada Luque, -que ha conducido el acto junto con Miguel Ángel de Abajo- y que ha comenzado con la marcha «La Divina Pastora» de Camilo Pérez Monllor, cuyo repertorio ha estado compuesto íntegramente por marchas que el genial capuchino encargó para la ciudad de Córdoba y otras dedicadas a hermandades con las que tuvo una estrecha vinculación hasta el día de su fallecimiento, como «Ángeles del Císter» de Pedro Gámez Laserna, «Expirando en tu Rosario» de Antonio Pantión Pérez, antes de cuya interpretación ha habido una mención en recuerdo del también recientemente fallecido Luís Álvarez Duarte, «Mercedaria» de Alfonso Lozano Ruiz, «La Virgen del Buen Fin» de Pablo Martínez Recio, «¿Quién te vio y no te recuerda? (Saeta jerezana)» de David Hurtado y «Virgen de los Negritos» de Pedro Morales y en el que ha tenido lugar el estreno de una composición muy especial. 

Cabe recordar que con la emoción aún latente por el desolador fallecimiento de Fray Ricardo de Córdoba el Redil Eucarístico de la Divina Pastora de Capuchinos anunciaba la dedicatoria de una marcha procesional en honor y a la memoria del inmortal artista. Fray Ricardo era director espiritual de la corporación del Santo Ángel y fue el propulsor de este Redil desde los inicios. La marcha, que ha sido estrenada bajo la batuta de su autor, -que ha manifestado que su intención ha sido que «del primer al último compás estuviera la esencia de Fray Ricardo», lleva por título «El Cielo de Capuchinos«. No conviene olvidar que este Redil desapareció por diversos motivos y que, al volver a Córdoba, fue de nuevo Ricardo el propulsor de devolverle a la ciudad esta devoción motivo por el cual el Redil ha querido que quede en el recuerdo de todos esta composición a modo de oración musical en su memoria. El concierto ha concluído con una sorpresa fuera de programa, «Pasa la Virgen Macarena«, de Pedro Gámez Laserna, habida cuenta de la conocida devoción de Fray Ricardo a la Reina de San Gil, a cuyo término se ha procedido a una entrega de recuerdos, y un bis de la marcha estrenada esta inolvidable noche.

 

«Fray Ricardo a lo largo de su vida sacerdotal nos evangelizó, nos llevó a María y a su Hijo de una forma muy cofrade y muy peculiar, y queremos tenerlo siempre en el recuerdo de una manera también muy cofrade, por eso pensamos que componer en su honor una marcha es la mejor manera de tenerlo en el recuerdo (…) «Son muchas las cofradías a lo largo de todo el territorio nacional que de una manera u otra han tenido relación con Fray Ricardo, es por lo que queremos compartir con todas ellas y ponerla a disposición de estas», explicaba a este medio Antonio López Peláez, hermano mayor del Redil.

El encargado de dicha composición ha sido Jesús Joaquín Espinosa de los Monteros, joven compositor sevillano y músico de la banda de música del Carmen de Salteras, quien a pesar de su juventud tiene una larga trayectoria en la composición de marchas procesionales. Peláez manifestaba respecto a su elección que «desde un primer momento le expusimos la idea y a pesar de tener varios proyectos en lista de espera ha aceptado dicho encargo, el cual le ha emocionado y ha agradecido«.

El propio compositor de esta pieza tan especial, que reconocía a Gente de Paz que «cuando uno recibe una llamada de estas características uno se conmueve y se alegra por ser partícipe de un homenaje tan singular» al tiempo que subrayaba que es «consciente de la responsabilidad que tiene el ser partícipe de este proyecto», explicaba que «Fray Ricardo era una persona muy alegre, y que por tanto la marcha tiene una impronta triunfal aunque llena de muchísimos matices, en la que por supuesto las cornetas tienen un papel protagonista en algún fragmento de la pieza». Un objetivo materializado por obra y gracia de un pentagrama y del recuerdo de un hombre insustituible.

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