Granada

Estupor en Granada ante la disparidad de criterios y la actitud del Arzobispado hacia las cofradías

El levantamiento de las restricciones en lo que se refiere a la prohibición del culto público, debido a la mejora de la situación sanitaria en nuestra tierra, ha comenzado a dejar ver cofradías en nuestras calles en la mayoría de lugares de Andalucía.

Sin embargo, una de las ciudades y Archidiócesis con mayor tradición cofrade, Granada, continúa con el veto al culto externo, de modo que las hermandades siguen, en la práctica, encerradas en los templos.

Es sobradamente conocido el caso de la Archicofradía del Rosario, que solicitaba procesionar a la imagen mariana por las calles de la ciudad con motivo de su onomástica, a lo que la respuesta por parte de las autoridades eclesiásticas era el más incomprensible silencio, algo que causó malestar en la corporación nazarí, tal y como se profesaba en un comunicado publicado por la misma en el que apuntaba que «no entiende que el silencio sea la mejor respuesta que desde el Arzobispado pueda darse a una asociación de laicos de la Iglesia Católica, lo cual produce un profundo dolor a los fieles que forman parte de nuestra hermandad, a los devotos de la Santísima Virgen y a muchos granadinos».

Multitud de cofrades de la ciudad acudieron a sus plantas, donde hubo cohetes, así como marchas procesionales por parte del quinteto la Banda de Música de los Ángeles y la Banda de Cornetas y Tambores del Despojado.

Curiosamente, el Arzobispo de Granada no estuvo presente en los actos litúrgicos celebrados por parte de la Archicofradía del Rosario, ocupando la cátedra el Arzobispo Emérito de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo.

Cabe recordar que una devoción tan importante en la ciudad nazarí como lo es la Virgen de las Angustias, también debió quedar recluida a las puertas de su templo ante la negativa de las autoridades eclesiásticas a retornar al culto externo.

Más incomprensible si cabe es que, tal y como ha difundido de forma oficial la Archidiócesis de Granada, el próximo 25 de octubre la ciudad recibirá la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud, procedente de la Diócesis de Córdoba. Además, junto a la cruz también peregrina por las diócesis el icono de Nuestra Señora Salus Populi Romani, informó la Conferencia Episcopal Española. Una disparidad de criterios, en caso de confirmarse, que es difícilmente explicable.

Resultará ciertamente chocante que la cruz de la JMJ sí pueda discurrir por las calles de la capital granadina, mientras que la venerada Virgen del Rosario deba quedar postrada a las puertas de su templo, y gracias, ya que hasta el último día lo previsto era que quedara encerrada en su templo en una procesión claustral. No parece, así, que Arzobispado de Granada esté cercano a los fieles y atento a sus necesidades y requerimientos, pese a la luz verde de las autoridades gubernamentales y sanitarias y al ejemplo de sus homólogos de otras Diócesis. A la vista de los hechos, es lógico que los cofrades granadinos se debatan entre el estupor y la indignación.

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