La Hermandad de la Milagrosa ha comunicado con hondo pesar el fallecimiento de Rosario Barba Gutiérrez, cariñosamente conocida por todos como “Charo”, quien fuera hermana número uno de la corporación y una de las personas más queridas y respetadas en el seno de la comunidad parroquial.
A lo largo de su vida, Charo desempeñó una labor incansable al servicio de la Hermandad y de la devoción a la Virgen Milagrosa, siendo camarera, hermana honoraria y presidenta de la Asociación de la Medalla Milagrosa, a la que dedicó con entrega ejemplar su tiempo, su fe y su cariño. Su compromiso con la vida cofrade se distinguió siempre por la humildad, la generosidad y un profundo amor hacia los Titulares de la corporación, virtudes que la convirtieron en un referente espiritual y humano para cuantos la conocieron.
Desde la Hermandad se ha querido subrayar que en Charo se resume el verdadero sentido de la vida cristiana: el servicio constante al prójimo y la devoción sincera que marcó cada una de sus acciones. Su testimonio de fe permanecerá como un legado imperecedero en la memoria de todos los hermanos y devotos.
La corporación eleva sus oraciones por el eterno descanso de su alma, implorando para ella la luz perpetua y el amparo de la Santísima Virgen Milagrosa, bajo cuyo manto confió siempre su vida.
Los restos mortales de Rosario Barba Gutiérrez reposan en la sala 8 del Tanatorio Servisa San Jerónimo, donde podrán ser despedidos a lo largo del día de hoy por familiares, amigos y hermanos que deseen rendirle su último adiós.
Con su partida, la Hermandad de la Milagrosa despide no solo a una hermana ejemplar, sino también a una mujer que supo encarnar los valores más puros de la fe, la entrega y la esperanza cristiana.





