La Hermandad del Rocío de Valencina de la Concepción ha confiado en Fernando Vaquero, artista de renombre, contrastado y prestigioso en el panorama nacional, para realizar el cartel que anunciará la romería de 2026, coincidiendo con el décimo aniversario de su nombramiento como Hermandad filial. La elección del pintor subraya la importancia de su obra dentro del arte sacro y la cartelería cofrade española, consolidándolo como un referente indiscutible del realismo figurativo contemporáneo.
Trayectoria artística y formación
Fernando Vaquero es discípulo del célebre pintor Antonio López y sobrino del reconocido Francisco Maireles. Su obra se caracteriza por un historicismo cuidado, un realismo figurativo impecable y la influencia de maestros universales como Vermeer y Ribera, consolidándose como uno de los artistas imprescindibles en la actualidad en el ámbito del arte sacro y la cartelería cofrade.
Vaquero ha desarrollado una carrera artística prolífica, destacando en los últimos años por su producción dedicada al arte sacro y la cartelería. Entre sus encargos más relevantes se encuentran el cartel del 75 aniversario de la Agrupación de Cofradías de Almería, el cartel de la venida de la Virgen del Rocío en 2019, así como los carteles de la Semana Santa de Sevilla 2019 y de la Semana Santa de Córdoba 2020. También ha plasmado su talento en la Semana Santa de Ronda 2021, el bicentenario de la Esperanza de la Trinidad de Sevilla, la Semana Santa de Marchena en 2020, la Semana Santa de Carmona en 2018, y el Junio Eucarístico de Sevilla 2022.
Su capacidad artística también se extiende al mundo del cine, con trabajos como el cartel de la película “Los Negros”, y ha ejercido como comisario de exposiciones, destacando la muestra “Universo Amarguras” en Sevilla, que obtuvo un notable éxito de crítica y público. Entre sus obras más historicistas se encuentra “El Expolio”, reflejo de su dominio técnico y su sensibilidad hacia la tradición pictórica sacra.
Historia de la Hermandad de Valencina de la Concepción
El origen de la Hermandad se remonta a 1993, cuando un grupo de amigos de Valencina decidió hacer el camino del Rocío, acompañando a la Hermandad de Santiponce, ya que entonces no existía hermandad propia en el municipio. Durante los preparativos de la romería de ese año surgió la idea de crear una Hermandad local.
En febrero de 1994, se celebró la primera reunión formal de los futuros socios, dando inicio al crecimiento de la agrupación. El 18 de octubre se aprobaron los primeros estatutos, y el 24 de enero de 1996 se constituyó la Asociación Jara Real, adoptando este nombre debido a que “Amigos del Camino” ya estaba registrado. Desde entonces, la agrupación mantuvo estrecho contacto con el párroco y la comunidad, recibiendo formación y orientación espiritual, con la Hermandad de Santiponce como madrina.
El 7 de noviembre de 1997 se iniciaron los trámites para dotar a la agrupación de un título más religioso, y en 1999 comenzó a peregrinar como Asociación Parroquial, con sede en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Estrella. El 22 de mayo de 2002 se constituyó como Agrupación Parroquial de Ntra. Sra. del Rocío, nombrándose Junta de Gobierno y designando a Don Pedro Arenal Macarro como Director Espiritual. Finalmente, el 28 de abril de 2008, la Archidiócesis de Sevilla erigió la agrupación como Hermandad del Rocío de Valencina de la Concepción. Finalmente, en 2016 fue nombrada Hermandad filial por la Hermandad Matriz de Almonte, ocupando el orden 117.
Simpecado y patrimonio
El simpecado de la Hermandad fue diseñado por José Manuel Bonilla y bordado por Ana Bonilla, vecinos de Valencina. Desde su bendición por el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, se encuentra en la parroquia, preservando la identidad, la tradición y la devoción de la Hermandad.
Un encargo que aúna arte y devoción
Con la elección de Fernando Vaquero como cartelista de 2026, la Hermandad reafirma su compromiso con la excelencia artística y la tradición cofrade, ofreciendo a los fieles y al público un cartel que combina maestría pictórica, historicismo y la fuerza de la devoción popular. La obra se convierte en un testimonio visual de la fe, la historia y la cultura de Valencina de la Concepción, consolidando a Vaquero como un artista contrastado, prestigioso y referente del arte sacro contemporáneo.





