Fernando Vaquero crea un impresionante monumento para anunciar con su Cartel la Semana Santa de 2024 de Coria del Río

La idea del cartel, que bebe de los genios de la escultura Miguel Ángel y Bernini, es un descendimiento en el que Cristo aparece suspendido, a medio camino entre la cruz y el suelo

San Juan, la Magdalena y José de Arimatea están presentadas como si fueran fundidas en bronce mientras que Cristo y Nicodemo se presentan como si estuvieran talladas en mármol

La localidad de Coria del Río ya puede presumir de cartel, una portentosa obra creada por Fernando Vaquero para anunciar la Semana Santa de 2024, un óleo sobre lino -el mismo tipo de tela que envolvió el cuerpo de Nuestro Señor, ha puesto en valor el autor- de157 x 81 cm, que lleva por título «Monumento a la Semana Santa de Coria», que, enamora, asombra y embelesa, a partes iguales, y ha vuelto a demostrar porque estamos ante uno de los artistas más relevantes del panorama contemporáneo de la cartelería religiosa y cofrade con una creación solo a la altura de artistas de su calibre.

Cartel Semana Santa de Coria del Río 2024 | Fernando Vaquero

Tal y como ha explicado el propio Vaquero, el cartel es un monumento a la propia Semana Santa, haciendo hincapié em que es «curioso como una fiesta que mueve tanto, tan cargada de arte, de historia y devoción, una fiesta a la que con frecuencia llamamos nuestra Semana Mayor aun no tenga ni en Sevilla ni en su provincia un monumento que la homenajee como ya los hay en Jerez, Valladolid, Ceuta o Zamora por poner un ejemplo».

El artista, con esta maravillosa creación, ha imaginado con este cartel un monumento, realizado con materiales nobles: el bronce y el mármol. Un monumento a una de las Semanas Santas mas importantes de Andalucía: la de Coria del Rio, protagonizado por la Hermandad de la Soledad Coronada para la que Vaquero ya realizó el cartel del cincuentenario de la hechura de su Cristo, la papeleta de sitio conmemorativa de la pandemia y su mujer, Irene Dorado, restauró su San José.

La idea del cartel, que bebe de los genios de la escultura Miguel Ángel y Bernini, es un descendimiento en el que Cristo aparece suspendido, a medio camino entre la cruz y el suelo. Por ello, Vaquero ha concebido un grupo escultórico con Nicodemo y José de Arimatea. Entre ellos dos sujetan el cuerpo, uno a nivel del pecho y el otro apoyando sobre su hombro el peso muerto de Cristo mientras su brazo rodea la espalda sujetando la cadera con su mano. Vaquero ha explicado que «una vez resuelto el problema del peso físico del Cristo, la escena me resultaba excesivamente vertical y decidí convertirla en una composición piramidal para que el efecto resultase mas estable, para ello ideé acompañarlo por dos personajes dolientes que lloran amargamente: a la izquierda de Cristo, un dramático San Juan que mira entre lágrimas a su maestro mientras alarga su mano izquierda para tocar la pierna del redentor y una Magdalena que baja la cabeza para llorar en silencio mientras es consolada por gesto de Arimatea». Estas dos figuras y la de José de Arimatea están presentadas como si fueran fundidas en bronce mientras que Cristo y Nicodemo se presentan como si estuvieran talladas en mármol.

El gesto de San Juan -el gesto del fiel discípulo- está inspirado en la obra “Alma condenada” (o “Anima Dannata”) de Bernini. Vaquero ha incidido en que «si hay un escultor que supo convertir el mármol en carne humana ese fue sin duda Bernini. Bernini se enorgullecía de poder rasguñar los límites físicos del mármol para dales la apariencia de piel». «El ejemplo mas famoso de todo esto -ha recordado- es el famoso rapto de Proserpina en el que el muslo de la joven parece hundirse al ser agarrado por la mano de Plutón. En mi obra también quise utilizar este efecto (salvando las distancias por supuesto) en la parte del pecho de Cristo que sujeta la mano derecha de Nicodemo, entre sus dedos vemos también como se entremete la piel de Nuestro Señor».

Con todo, el auténtico protagonista de la majestuosa obra es el impactante Cristo Yacente. Una imagen del Señor dotada de la inmensa belleza que Francisco Buiza imprimió a este Cristo, «un Cristo que llegó a Coria con la pátina aun fresca, sin secar y una devota aquel mismo día al verlo no pudo resistirse, se acercó y lo besó y aquel beso de carmín ha permanecido en el cuerpo de este yacente 50 años hasta que por cuestiones de conservación se ha decidido sabiamente retirarlo para prevenir daños futuros, un Cristo que yo he tenido que adaptar a esta escena cambiando la disposición anatómica de sus hombros para dar la impresión de que Nicodemo lo sujeta, para este reto me he vuelto a inspirar en Bernini y en su San Sebastián», ha explicado Fernando Vaquero.

El monumento se halla dispuesto sobre una peana de piedra, una peana escalonada en la que aparece grabado el texto Semana Santa, con el año 2024 en números romanos y en el escalón inferior el nombre del pueblo “Coria del Rio”. Además aparece la firma del autor, que, en este caso, en vez de pintarla ha querido tallar en la esquina inferior derecha. La escena está finalmente bañada por una luz cenital que ilumina las partes que mas sobresalen como son la cabeza de Nicodemo, el hombro y pecho izquierdo del Cristo y mas abajo las piernas tanto de Arimatea como del Redentor. Al sobresalir de la peana tanto el pie de San Juan como la túnica de la Magdalena estas crean en los escalones sendas sombras proyectadas.

Una obra para la historia, inolvidable, que ya forma parte, por derecho propio de la espectacular producción de Fernando Vaquero, un artista imprescindible.