Fernando Vaquero ilustra el 75 aniversario de Santa Genoveva con un emocionante cruce de miradas

«Es un cartel que me ha dolido muchísimo»

Impresionante, irrepetible, maravilloso, espectacular… Se agotan los adjetivos propicios para calificar la obra de Fernando Vaquero. Un artista insustituible que viene derramando su magia, gota a gota, obra a obra, convirtiendo cada encargo en un auténtico regalo para el universo cofrade. Una joya inenarrable, indescriptible… cargada de emoción y sensibilidad… de nudo en la garganta, lágrima ahogada y puro sentimiento… capaz de hacer brotar el brillo en la mirada de quien la contempla. Un lujo a nuestro alcance, y de los afortunados hermanos de la Cofradía del Tiro de Línea, por obra y gracia de un Fernando Vaquero que ha ilustrado los primeros 75 años de historia de la Hermandad de Santa Genoveva con un óleo sobre lienzo que sin lugar a dudas pasará a la historia de las grandes obras, las que ocupan un lugar de privilegio en el alma de Sevilla, y en la memoria colectiva de los sevillanos.  

Ha dicho Fernando Vaquero que podría haber ilustrado esta efemérides para la que ha tenido el privilegio de haber sido llamado a través de «la imagen de aquellos cofrades que fundaron la Hermandad Sacramental, o desde sus primeras juntas de gobierno», como «también podría haberlo hecho desde el cuerpo de nazarenos o desde fotos antiguas en blanco y negro cuando aun las vías del tren separaban al Tiro de la ciudad». O haberse recreado «en sus titulares, o en el barrio y la parroquia con su inolvidable párroco Don Antonio González Abato». Sin embargo, Vaquero ha querido trascender de todos estos elementos esenciales en la vida de esta importantísima cofradía de la Semana Santa contemporánea de Sevilla, prueba irrefutable de su inmutabilidad y, al mismo tiempo, de la constante evolución en la que siempre se halla y es prueba fehaciente, ahora más que nunca, de su inmortalidad.

«La visión que he querido darle a este cartel -afirma el artista-, la manera en como he querido contar los 75 años de vida de esta Hermandad es a través de esos que tienen ahora su misma edad: nuestros mayores«. Y explica: «he querido contarlo a través de esa abuela Angelita de la que nos habló Alberto García Reyes en su pregón, esa que cada Lunes Santo al pasar por su casa el Cautivo rezaba aquella plegaria: Siempre como ahora y mejor cuando Dios quiera«. Porque Fernando Vaquero ha querido contar a Sevilla la historia de esta Hermandad «a través de ellas: las mujeres del Cautivo, las que fueron, desde aquel primer año de 1958, caminando detrás de Él desde la Avenida de los Teatinos hasta la carrera oficial y viceversa, sin túnica, en silencio, cumpliendo una promesa y que ahora, cuando ya las fuerzas le fallan, sienten al verlo pasar frente a su ventana una lluvia de recuerdos que les hace recorrer la película de toda su vida».

Una vida preñada de cientos de recuerdos… «su primera comunión frente a la Virgen de las Mercedes, su boda ante al Cautivo, aquellos zarcillitos de oro que ella donó para hacer la corona de la Virgen y que yo he querido representar también en este cuadro, la despedida de sus seres queridos en la parroquia de Santa Genoveva o el vestir cada Lunes Santo a su marido y a sus hijos con túnica de capa negra: toda una vida… así podría titularse este cartel»… Porque es la obra de Fernando Vaquero un emocionante homenaje a todas ellas que son también parte fundamental de esta hermandad y también parte nuestra, de todos nosotros, cofrades de los cuatro puntos cardinales, que sentimos entre lágrimas de emoción cómo nos acaricia la intensa mirada del Cautivo reflejado en el cristal como acaricia las pupilas de Angelita. En él, «el Cautivo la mira a Ella y Ella mira al Cautivo y en ese cruce de miradas repetido cada Lunes Santo está representada toda una vida: 75 años de vida de una Hermandad que inició sus pasos allá por 1943 como Hermandad Sacramental, de ahí el color rojo de las letras del cartel», ha explicado el artista.

Un Fernando Vaquero que reivindica desde este cuadro «a esas mujeres, porque si hay una imagen en Sevilla que las represente esa es sin duda la trasera del Cautivo«, a que las vemos «cada Lunes Santo caminado 14 horas detrás de Él, llevando «una bolsa con lo justo y necesario, sin importarles que el sol que les pegue fuerte en lo alto tanta horas ni la presión de la bulla al llegar al Postigo», ha desvelado Vaquero. Mujeres que despiden al Hijo de Dios «en la carrera oficial y salen de nuevo en su búsqueda cuando cae ya la tarde en la Plaza del Triunfo». Mujeres que «hoy son abuelas y ya sus piernas le fallan», que ya «solo pueden verlo pasar frente a su ventana«. Porque como ha dicho Fernando, «son nuestros abuelos del Tiro de Línea los mayores representantes de una fe que les ha ayudado a superar los duros envites de la vida y que ahora, por si fuera ya poco, muchos de ellos se ven castigados por causa de la Covid19 y es por ello que hoy los homenajeo con esta obra… es un cartel que me ha dolido muchísimo».

Un emocionado Vaquero que se rebela y revela su incomprensión «por lo que los medios de comunicación nos han mostrado estos meses: esas abultadas cifras de ancianos muriendo solos en hospitales y residencias de mayores, porque después de haberlo dado todo por este país, este país no les respondió y no pudieron ser hospitalizados: no había sitio para ellos«. «Mi objetivo no ha sido otro que intentar que cuando un hermano del Cautivo vea este cartel vea en el a su madre, a su abuela y se acuerde de todos esos mayores que consiguieron con su esfuerzo un Mundo Mejor», ha subrayado, antes de concluir afirmando que «la vida sigue» y, por eso, «cuando la Hermandad celebre otro aniversario como éste, ella ya no estará, quizás ni estaremos nosotros pero el cristal de esa ventana de una calle del Tiro de Línea seguirá, cada Lunes Santo reflejando Tu Rostro, Señor, por los siglos de los siglos«…