La Hermandad de las Mercedes de Puerta Real vive durante este fin de semana el que probablemente sea el de mayor intensidad durante la Cuaresma. Ayer, a partir de las 18:30 h. el crucificado de la Redención fue trasladado hasta la Parroquia de San Vicente, entrando en el templo cerca de las 19:00 horas. A continuación dio comienzo la solemne función, presidida por Carlos Coloma y, tras esta, la corporación inició el Vía Crucis por las calles de la feligresía. El rezo de las estaciones dejó bellas estampas como la visita a la Capilla del Museo, su discurrir por Pedro del Toro o la entrada en su sede canónica.
Este domingo, la imagen permanece en besapié, en horario de 10:30 a 13:30 h., interrumpiéndose para la meditación a cargo de Rosa García Perea, pregonera de las Glorias. A las 17:30 volverá a retomarse el besapié hasta las 20:30 horas. Para este acto, el Santo Cristo de la Redención recupera un atributo propio entre el siglo XVII y el XIX, el velo de tinieblas, como aparece en el libro de reglas de la corporación. El crucificado porta un sudario de tul bordado en hojillas de oro, siendo este tipo de paño de pureza muy común en tiempos pasados. Luce además corona de espinas y potencias.















