«Este anhelo no será cosa de un año, ni dos. Como cuando acometimos el paso del Señor, habrá que hacerlo en varias etapas, y la primera sería buscar un proyecto que se adecúe a nuestra idiosincrasia»
La obra está basada en antiguos modelos de ornamentación barroca de principios del siglo XVIII
Este viernes se procedió a la firma del contrato para la ejecución del bordado de la bambalina frontal del palio de Ntra. Sra. del Mayor Dolor, que será realizada por Mercedes Castro Pareja. La obra será bordada en oro fino sobre terciopelo morado, con diferentes tipos de puntos, cartulinas, muestra armada, zigzag, media onda, espiga, cetillo, ladrillo, venas de hojilla y de lentejuelas, casquillas y seguirá el diseño de Juan Manuel Chiachío Castro, Fernando Chiachío Romero y José Luis Vivas Cabello. Mercedes Castro cuenta con una numerosa lista de piezas patrimoniales realizadas entre las que destaca la capa de salida para la Virgen del Carmen del Santo Ángel de Sevilla, el bordado del palio de la Sagrada Cena y la túnica de Ntro. Padre Jesús Nazareno Rescatado de Córdoba. Asimismo, ha realizado obras para nuestra Cofradía entre las que se encuentra la túnica rocalla de Ntro. Padre Jesús del Calvario y la saya bordada de Ntra. Señora del Mayor Dolor.

Los hermanos de la Hermandad del Calvario, reunidos en Cabildo General Extraordinario, aprobaron el pasado mes de abril el nuevo gran proyecto patrimonial de la corporación de San Lorenzo, el bordado el palio del altar itinerante de su dolorosa, la Virgen del Mayor Dolor, un proyecto que ya adelantamos en Gente de Paz el pasado mes de febrero a resultas de las palabras del actual Vice Hermano Mayor de la Hermandad, José Luis Vivas Cabello, quien lo desvelaba en un emotivo artículo incluido en el boletín cuaresmal de la cofradía. Un diseño firmado por el propio Vivas Cabello, por Juan Manuel Chiachio Castro y Fernando Chiachio Romero.
En el comunicado emitido al efecto, la corporación de San Lorenzo explicaba que desde el año 1981 en que de nuevo volvió a salir la Virgen bajo palio, se ha mantenido la misma linea de bambalina que diseñara Fray Ricardo de Córdoba, que tanto caracteriza a la cofradía y que lo identifica como único en la Semana Santa de Córdoba. Bajo esta premisa el diseño respeta la forma y corte de bambalina en terciopelo morado en la que tan sólo se sustituiria la malla sintética actual por una en oro trenzada a mano, y se mantiene la excepcional pintura del techo de palio que representa el Monte Calvario, realizada por el propio Fray Ricardo, «al que desde aqui recordamos y agradecemos todo el amor que siempre puso en el trabajo que hizo para Ntra. Sra. del Mayor Dolor».
La obra está basada en antiguos modelos de ornamentación barroca de principios del siglo XVIII. La composición de todo el conjunto sigue un diseño simétrico de un entramado de roleos de motivos vegetales, ramas, hojarascas de acantos serpenteantes y piezas florecidas de gran volumen y tamaño, muy en la línea de otros bordados ya existentes en la Cofradia desde hace siglos y que se han mantenido en los que se han hecho más recientemente.
La distribución del dibujo se ha estudiado y diseñado meticulosamente para que encajen de manera minuciosa las piezas en cada uno de los lóbulos inferiores que contornean las bambalinas y que marcan la idiosincrasia del palio..
El motivo central de la bambalina frontal es el corazón traspasado por un puñal en plata, alusivo a la advocación del Mayor Dolor. Simeón, cuando en el templo de Jerusalén según la Ley presentan al Señor, profetiza el sufrimiento de Maria, con una semejanza notable con el futuro doloroso de su Hijo, jy a ti misma una espada te atravesará el corazón. Esta pieza argentea aportará al conjunto luminosidad y originalidad.
La bambalina trasera presentará una cartela también en plata cincelada, con un pasaje profético hacia la Virgen, como nueva Hija de Sión, del Libro de las Lamentaciones, que versa: Mirad y ved si hay dolor como mi dolor-. El conjunto de las bambalinas exteriores están rematadas en la parte superior por un galón bordado que le da unidad al conjunto, en lugar del actual de pasamaneria.
El techo de palio lo componen dos cuerpos de bordados separados pero que se complementan, uno que surge en todo el perimetro del palio, a continuación del galón y busca el centro, y otro que a modo de cartela enmarca a la gloria, que también está contorneada por el mismo galón, dejando entre ellos ver el terciopelo base para que la ornamentación no recargue el techo y asi dar aire al conjunto y más protagonismo a las gloria central.
«Esta es la ofrenda que la Hermandad quiere hacer a su Virgen del Mayor Dolor, como mediadora hacia Dios de todas nuestra peticiones, como demostración de nuestro amor a los tantos favores concedidos y que todo sea para mayor gloria de Ella y nunca vanagloria nuestra», subraya el comunicado.
En el citado artículo, Vivas hacía un recorrido por el origen del paso de palio concebido para la dolorosa, que contó con la inestimable ayuda de Fray Ricardo de Córdoba, recordando que «era una cuestión de urgencia. La Hermandad del Calvario necesitaba imperiosamente que Ntra. Sra. Del Mayor Dolor acompañara al Señor del Calvario los Miércoles Santos siguiendo sus pasos por las calles de Córdoba», revelando que «aquel grupo de jóvenes que recién estrenados los ochenta accedimos a la responsabilidad de la Junta de Gobierno con el objetivo de conseguir el anhelo de incorporar la imagen mariana de la cofradía a la semana Santa Cordobesa».
Viva subrayaba que «la acogida que nos brindó Fray Ricardo no pudo ser más alentadora ni más generosa. La idea de un palio para el Calvario le entusiasmó hasta tal punto que en poco tiempo la hermandad ya estaba trabajando en el proyecto. Todos y cada uno pusimos nuestro mayor entusiasmo al servicio de una causa que nos apasionaba»,
El Vice Hermano Mayor desvelaba que «Fray Ricardo presentó un sencillo proyecto del palio que fue del total agrado de la hermandad. La bambalina sería en terciopelo de color morado como ya había decidido el Cabildo de Oficiales, tendría una línea continuada con un pequeño recorte de malla dorada y fleco de canutillo que le daba una gran personalidad y que encajaba perfectamente con la línea de seriedad y clasicismo que la cofradía estaba tratando de conseguir».
Y añadía que «para el techo de palio, Fray Ricardo, siguiendo la idea de Antonio Castelló, gran cofrade de Ánimas, realizó un medallón central pintado al óleo que serviría como trágica visión del monte Calvario con las cruces vacías en una escena desoladora hacia las que dirige su mirada la desconsolada imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor» poniendo en valor que «así, con candelería hecha de tubos y candeleros sueltos intercalados, con jarras prestadas, con peana de madera y el entusiasmo de sus cofrades, realizó su primera salida Nuestra Madre bajo el nuevo palio portado por sus costaleros. Aquella euforia sólo podía pararla la lluvia y para no perder- se la escena, el agua se presentó cuando estaba la cofradía llegando al Realejo. Todavía me duele en el alma recordar aquellas escenas de sus nazarenos y costaleros desolados refugiados de la lluvia en San Andrés. El paso del Señor había vuelto directamente a San Lorenzo».
«A aquel primer paso -proseguía Vivas-, se le cambiaron los viejos varales por unos de plata más elegantes y artísticos, Se le dotó de una candelería y unos faroles de cola también de plata de ley y se vistió la imagen con un ajuar más digno de su realeza. De todo ello los hermanos del Calvario se sienten muy orgullosos porque ha supuesto un esfuerzo continuado y se ha trabajado con tesón y sin desmayo». Y continuaba afirmando que «lo cierto es que el palio sigue como aquel lejano 1981 y la hermandad debe plantearse como objetivo primordial abordar un nuevo proyecto igual de ilusionante y difícil. Ha llegado la hora de bordar el palio del Mayor Dolor».
«Ya no tenemos la excusa de otros proyectos o necesidades acuciantes que nos impidan acometer este nuevo reto», subrayaba, precisando que «este anhelo no será cosa de un año, ni dos. Como cuando acometimos el paso del Señor, habrá que hacerlo en varias etapas, y la primera sería buscar un proyecto que se adecúe a nuestra idiosincrasia, que respete las líneas marcadas desde un principio y que nos dan esa personalidad que hace tan reconocible a nuestro palio: La elegancia morada del Mayor Dolor tras los pasos del Señor del Calvario».










