Fray Ricardo de Córdoba continúa en coma y con escasa actividad cerebral

Fray Ricardo de Córdoba sigue sin evolucionar de manera positiva. La única novedad, lamentablemente, es que se mantiene en coma natural y que la actividad cerebral es muy reducida. Cabe recordar que se encuentra en la sala de la UCI especializada en cardiopatías y problemas cardiovasculares y que le han reducido a la mínima expresión la sedación que lo mantenía ausente. Continúa entubado para ayudarle en la respiración. El periodo de tiempo que estuvo sin riego podría haber provocado secuelas que en estos momentos están siendo evaluados. La mala suerte quiso que cuando sufrió el percance se encontrase a solas, lo que dilató cualquier intervención.

Desde este sábado, el Universo Cofrade se halla en vilo, manteniendo la respiración, por el estado de salud de una de sus figuras contemporáneas más emblemáticas e importantes, Fray Ricardo de Córdoba, que ha sufrido una indisposición que ha propiciado que haya tenido que ser ingresado de urgencia en el Hospital Universitario Reina Sofía. El mismo sábado celebró la habitual eucaristía en Capuchinos, a las diez de la mañana, tras la cual, y antes de acudir a la misa de once en la Iglesia de los Dolores, comenzó a sentirse mal hasta el punto de desplomarse en el suelo, donde fue encontrado, requiriendo la presencia de una ambulancia que le trasladó al complejo hospitalario. En este sentido, el bordador Antonio Villar explicaba a este medio que «Fray Ricardo había estado clínicamente muerto en el suelo, veinte minutos, hasta que lo han encontrado allí. Cuando el 061 le ha reanimado, se lo llevaron al Hospital donde le efectuaron un cateterismo».

En las próximas horas se irán concretando detalles de su posible evolución tras la taquicardia ventricular, un trastorno del ritmo cardíaco -arritmia- causado por señales eléctricas anormales en las cavidades inferiores del corazón, que fue atenuada por el marcapasos que hace años se le implantó. 

Muchos son los sentimientos que despierta el nombre de Ricardo Olmo para sus conocidos, Fray Ricardo de Córdoba para el común de los mortales y Ricardo, a secas para los que aprendimos a quererle como es, como artista integral y como persona, como creador de la innegable evolución patrimonial experimentada por la Semana Santa de Córdoba en el último cuarto del siglo XX, imposible si su figura no hubiese emergido con inusitada fuerza a orillas del Cristo de los Faroles.

Vestidor, diseñador, poeta… un artista multidisciplinar de cuya mano llegaron a Córdoba imágenes marianas y cristíferas, como el Señor del Silencio y cuya impronta marcó para siempre la idiosincrasia de prácticamente todas las hermandades de la ciudad de San Rafael, de una manera u otra. Si tuviésemos que acentuar su incuestionable influencia, podríamos hacerlo rememorando muchas de sus obras que cuajan el patrimonio de buena parte de las hermandades de Córdoba.

Una figura insustituible querida por muchos y admirada por todos. Por eso su estado de salud mantiene el vilo a todo el Universo Cofrade.