Fuera de las grandes ciudades faltan costaleros

Ha sido en la entrevista concedida a Gente de Paz, donde el capataz cordobés, Rafa Giraldo, ha valorado el momento por el que atraviesa el mundo del costal, apuntando que “habría que segmentar situaciones geográficas”. 

A su juicio, “las grandes ciudades no tienen problema. Llegas a Sevilla, Córdoba, no conozco tanto Jaén pero seguro que también, Granada, no vas a tener problema, porque tenemos un flujo de aficionados al costal enorme”.

Y agregaba que, “a nosotros nos vienen de muchos puntos geográficos, porque aquí vienen a igualar personas que viven actualmente en Málaga, Zaragoza, Salamanca, Ciudad Real, Burgos, Granada y no son solo personas que han nacido en Córdoba y por trabajo están fuera, no, sino que se mueven porque quieren salir en una cofradía porque les gusta (hoy todo es mucho más global) y vienen a pedir sitio”. 

En ese sentido, Giraldo aseveraba que “no vamos a tener problema, todo lo contrario, el problema va a ser por exceso de personas que quieren salir de costaleros. Bendito problema”.

Dónde faltan

“Pero si nos salimos un poco de las grandes ciudades, yo que por mi profesión soy comercial y me muevo por muchos sitios, a pocos kilómetros de las grandes ciudades -a 30, a 50- te encontrarás sitios donde ya no doblan cuadrillas, a es única o lleva cuadrilla y media, donde ya no son tan exigentes en esa homogeneidad de altura porque no tienen (costaleros) y te encuentras gente de 1,70 a cuello y a otro de 1,42 y tienen que meter todo ese Tetris en el mismo paso”, desvelaba Giraldo.

Cuestión de concepto

“La salud en las grandes ciudades es envidiable y es un momento adecuado para que guiemos correctamente a todo ese flujo de gente que viene con tanta ilusión, que los cuidemos a nivel físico y en un orden, porque nuestro criterio es el que es, protagonistas siempre los de arriba.y que esos puentes de unión nos lleven, si es una imagen de Virgen, a su rosario, a su fiesta principal… todo eso hay que saber transmitírselo a la gente que llega y no se queden con los tres o cuatro ensayos y sacar a su titular. Que haya más espiritualidad y no solo oficio”, apostillaba el capataz.