Galería | María Santísima de las Angustias, consuelo hecho belleza en un besamanos cargado de emoción

La Hermandad de Los Gitanos ha vivido este domingo un encuentro íntimo y profundamente conmovedor en torno a María Santísima de las Angustias, que, tras la función solemne celebrada en su honor, ha quedado expuesta en solemne besamanos al pie del altar donde se ha desarrollado su Triduo, envuelta en un clima de oración serena y recogimiento que invitaba al silencio del alma.

La mirada que detiene el tiempo

La jornada ha quedado inmortalizada en una cuidada galería fotográfica realizada por nuestro compañero Benito Álvarez, cuyo trabajo ha sabido captar la hondura espiritual del momento, deteniendo el tiempo en cada encuadre y revelando, con sensibilidad y respeto, la ternura y la fortaleza que emanan del rostro de la Dolorosa.

Vestida de historia, envuelta en devoción

María Santísima de las Angustias ha lucido una saya blanca de raso bordada en oro y sedas policromadas, procedente de una valiosa casulla del siglo XVIII, adaptada con primor por su camarera Guadalupe Raves. La pieza, donada por los hermanos Antonio Casablanca, Francisco Betanzos y Francisco Conde, dialoga con la luz del altar como memoria viva del pasado puesta al servicio de la devoción presente.

Estrenos que hablan de delicadeza y fe

Estrena puños antiguos de fina blonda de seda, donados por Gabriel Ferreras, acompañados de un pañuelo de encaje de punto de aguja del siglo XIX. Como toca, porta la icónica mantilla de aplicación de Bruselas, fechada también en el siglo XIX y donada por la Duquesa de Peñaranda, una pieza que envuelve a la Virgen con la elegancia solemne de lo eterno.

El resplandor de las alhajas ofrecidas con amor

El conjunto se completa con el manto azul pavo bordado por Carrasquilla y la corona de oro de Manuel Seco, acompañados por alhajas que son oración convertida en ofrenda: el broche antiguo de brillantes donado por su cuadrilla de costaleros, el broche isabelino de brillantes de la familia Casablanca, la Cruz de zafiros donada por Gabriel Ferreras y el rosario antiguo de ágatas, entregado por el grupo joven en 2023.

Un aire conventual que acaricia los orígenes

La escenografía del besamanos ha buscado deliberadamente ese aire conventual que ha acompañado a la Hermandad desde sus comienzos. Para ello, se han dispuesto en las credencias dos fanales del siglo XIX, que custodian flores realizadas con conchas naturales, obras de un virtuosismo delicado que reclaman una contemplación pausada y reverente.

La flor que alivia todas las angustias

Estas flores, junto a las de talco y tela, inspiran los ramos naturales que escoltan a la Dolorosa, Flor de las flores y consuelo en nuestras Angustias de corazón. Ante Ella, el pueblo eleva su súplica confiada, pidiéndole que no suelte nunca nuestra mano y que su amor maternal siga siendo refugio y alivio para todas las angustias que habitan en lo más hondo del alma.