El Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla y la Fundación Cajasol han inaugurado la exposición “Cayetano González (1896-1975). Maestro de orfebres”, una ambiciosa retrospectiva que examina con carácter exhaustivo la trayectoria de quien está considerado uno de los grandes artífices de la orfebrería sevillana del siglo XX. La iniciativa constituye un homenaje de amplio alcance a un creador decisivo en el ámbito de las artes decorativas vinculadas a la religiosidad popular. En la muestra ha estado presente nuestro compañero Benito Álvarez, quien ha dejado testimonio gráfico del acontecimiento.
Culminación del programa conmemorativo del cincuentenario
La exposición se erige como acto central del programa desarrollado con motivo del cincuentenario del fallecimiento de Cayetano González (1975-2025), promovido por las hermandades de la Amargura, Pasión, el Silencio y el Calvario, junto al propio Consejo. Organizada de manera conjunta por esta institución y la Fundación Cajasol —que asume además su patrocinio—, la propuesta refuerza el compromiso de ambas entidades con la difusión y el estudio del patrimonio artístico andaluz.
Rigor académico y enfoque historiográfico
El discurso expositivo ha sido concebido por los catedráticos de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla José Roda Peña y Antonio Joaquín Santos Márquez, quienes articulan un recorrido que conjuga análisis estilístico, contextualización histórica y estudio documental. Esta perspectiva permite dimensionar la aportación de un creador cuya influencia en la platería cofrade fue determinante, hasta el punto de ser equiparado, en su campo, a figuras de referencia como Juan Manuel Rodríguez Ojeda en el bordado.
Un creador inscrito en el regionalismo andaluz
Cayetano González Gómez (1896-1975) encarna en las artes decorativas un papel análogo al desempeñado por su tío, Aníbal González Álvarez-Ossorio, en la arquitectura sevillana del primer tercio del siglo XX. Formado en el entorno familiar, destacó inicialmente como dibujante y proyectista, participando en diseños vinculados al regionalismo andaluz y al clima artístico generado en torno a la Exposición Iberoamericana de 1929.
Desde la década de 1920 orientó su actividad hacia las hermandades, trabajando para corporaciones como Santa Cruz, el Valle, el Silencio o la Amargura, encargos que desembocaron en la apertura de su propio taller y en su consolidación como auténtico “maestro de orfebres”.
Una producción que trasciende la plata y el oro
Aunque su nombre quedó asociado a la orfebrería, su creatividad se extendió al bordado, la rejería, la cerámica y la talla en madera. Su lenguaje, de predominio barroco, integra asimismo elementos góticos, mudéjares y renacentistas dentro de un historicismo plenamente inserto en el regionalismo andaluz. Su extraordinaria capacidad como dibujante se refleja en un vasto repertorio de diseños —muchos inéditos— que revelan una cultura visual de notable amplitud.
Cerca de 250 piezas para comprender una trayectoria irrepetible
La muestra reúne alrededor de 250 obras, entre piezas de orfebrería, esculturas, insignias procesionales, bordados, documentos y un amplio conjunto de dibujos originales, numerosos de ellos nunca antes expuestos. Este corpus convierte la exposición en una referencia ineludible para el estudio del arte cofrade contemporáneo.
Un recorrido articulado en salas temáticas
La Sala Velázquez presenta diseños realizados para diversas hermandades e instituciones, junto a piezas singulares como una guitarra de colección particular con iconografía taurina y el monumental sagrario de la parroquia de Omnium Sanctorum.
La Sala Murillo Bajo reúne obras vinculadas al culto eucarístico procedentes de Málaga, Écija y Sevilla, además del conjunto escultórico del misterio del Desprecio de Herodes de la Hermandad de la Amargura, testimonio de la faceta escultórica desarrollada en su taller.
En la Sala Murillo Alto se despliega una sobresaliente colección de coronas, potencias y piezas de oro y plata pertenecientes al ajuar de imágenes andaluzas de especial devoción, entre ellas las coronas de la Virgen de Araceli de Lucena y de la Virgen de la Amargura, junto a diversos elementos procesionales de hermandades sevillanas y andaluzas.
El diseño de pasos procesionales como eje vertebrador
La Sala Vanguardia profundiza en su labor como proyectista de pasos procesionales, exhibiendo proyectos —varios de ellos no ejecutados— para corporaciones como El Silencio, El Cachorro o la Esperanza de Triana, además del proceso creativo del paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte de la Hiniesta, con elementos originales expuestos junto a sus croquis.
En el patio principal del edificio se muestra el paso procesional de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, considerada la obra cumbre de Cayetano González y punto de inflexión en la configuración de las andas procesionales sevillanas.
Insignias y palios en las galerías superiores
Las galerías superiores albergan un conjunto de insignias diseñadas para distintas hermandades y una representación significativa de su aportación al paso de palio sevillano. Se exhiben piezas fundamentales de corporaciones como El Silencio, la Amargura, el Amor, Pasión, Calvario, Gran Poder o Jesús Despojado, entre otras.
Un catálogo científico que amplía el conocimiento
La exposición se acompaña de un catálogo de carácter científico con la participación de especialistas de las Universidades de Sevilla y Málaga. Las investigaciones, sustentadas en documentación de archivo y colecciones particulares, han permitido precisar cronologías, contextualizar encargos y sacar a la luz un notable conjunto de dibujos inéditos, ampliando de manera sustancial el conocimiento sobre la obra del artista.
Datos para la visita
La muestra puede visitarse en la Sede Central de la Fundación Cajasol, con acceso por la calle Álvarez Quintero, ocupando las salas Velázquez, Murillo, Vanguardia y Galería, además del patio principal.
Fechas: del 9 de febrero al 8 de marzo de 2026.
Horario: de 11:00 a 14:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas, de lunes a domingo.
Con esta iniciativa, el Consejo reafirma su compromiso con el estudio, la conservación y la difusión del patrimonio artístico vinculado a la religiosidad popular, reivindicando la figura de quien puede ser considerado, con pleno rigor histórico, uno de los grandes renovadores de la orfebrería cofrade del siglo XX.



















































































