Granada celebra la recuperación patrimonial de la imagen vicaria de la Virgen del Rosario Coronada

La Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario Coronada ha convocado a hermanos, fieles y devotos para asistir el viernes 24 de octubre a la presentación oficial de la restauración de la imagen vicaria de la Virgen del Rosario, una obra del escultor granadino Aurelio López Azaustre, uno de los grandes referentes de la imaginería mariana contemporánea.

El acto se desarrollará en el marco de la Santa Misa de las 20:00 horas, en cuyo transcurso la sagrada imagen volverá a estar visible para los fieles tras un proceso de conservación cuidadosamente ejecutado durante los últimos años. Concluida la celebración litúrgica, será Antonio Manuel Fuentes, restaurador y hermano de la corporación, quien exponga públicamente los detalles del trabajo acometido. En estas labores ha contado con la colaboración de otro hermano, Pablo Fernández, responsable de la carpintería y adecuación de los postizos, elementos indispensables para garantizar la estabilidad de la talla.

La Archicofradía subraya que esta intervención ha sido posible gracias al compromiso económico y la generosidad de un grupo de hermanos, reafirmando así una política de protección y mejora continuada de su patrimonio mueble, cuyo valor devocional y artístico constituye uno de los pilares de la corporación. En próximas fechas, la imagen restaurada será repuesta al culto en las dependencias archicofrades, devolviendo así a la vida diaria de la hermandad una pieza que forma parte de su identidad espiritual.

La presentación adquiere un significado añadido en este año tan especial para la memoria artística de Granada: el 3 de septiembre se cumplió el centenario del nacimiento de López Azaustre. La hermandad aprovecha así la ocasión para rendir homenaje al imaginero que talló esta imagen mariana —entre otras muchas que hoy resultan esenciales en la Semana Santa actual— y para reivindicar su legado en el universo de la devoción rosariana.

Con este acto, la Archicofradía del Rosario no solo devuelve a la ciudad una obra restaurada, sino que celebra la continuidad de una tradición viva, el cuidado de su historia material y la pervivencia de la fe que la sustenta.