“Hace falta un cambio”: Carlos de Paz oficializa su candidatura a hermano mayor de la Hermandad de Los Gitanos

Un mensaje que marca el tono de la contienda interna

Con una declaración firme en la que insiste en que “hace falta un cambio”, Carlos de Paz ha hecho pública su decisión de concurrir a las elecciones para Hermano Mayor de la Hermandad de los Gitanos, fijadas para el 1 de febrero. Su anuncio, articulado a través de una carta abierta dirigida a los hermanos, expone una visión de renovación que pretende reordenar prioridades, ampliar la participación interna y recuperar la esencia histórica de la corporación.

La apuesta por abrir una nueva etapa

En el centro de su mensaje se encuentra la convicción de que la Hermandad, pese al respeto que dice profesar a todas las Juntas de Gobierno anteriores, atraviesa un momento clave. De Paz sostiene que son muchos los que perciben la necesidad de “abrir puertas y ventanas” para lograr una estructura más cohesionada y adaptada al presente. El candidato enfatiza que esta transformación debe apoyarse en la profundización de las raíces, aquello que, según subraya, constituye el “regalo” legado de generación en generación por quienes fundaron y sostuvieron la institución.

Para él, esta renovación no implica ruptura, sino la combinación de memoria identitaria y proyección de futuro, con el fin de generar un impulso que permita a la corporación situarse en plena sintonía con las exigencias del siglo XXI.

Pertenencia, integración y unidad interna

El discurso de De Paz incorpora un elemento central: reforzar el sentido de pertenencia. Se dirige a todos los hermanos recordando que “da lo mismo el número que tengas”, que es irrelevante si la incorporación fue por tradición familiar o iniciativa personal, o si la devoción se centra en el Señor o en la Virgen. Para él, la riqueza de la Hermandad radica en su diversidad, y por ello insiste en que cada miembro debe “volver a sentirse parte” de una comunidad que los acoja sin distinciones.

El candidato enmarca esta idea como un sueño compartido con su equipo: revitalizar la ilusión, reconstruir el vínculo fraterno y recuperar la vivencia plena de la Hermandad como espacio espiritual, emocional y colectivo.

Los desafíos que marcan la hoja de ruta

En su exposición, De Paz desarrolla un listado de retos que considera esenciales y que, según recalca, requieren un liderazgo capaz de coordinar consensos amplios. Menciona la reforma de la Madrugada, las mejoras organizativas para cuidar adecuadamente a los nazarenos, la necesidad de avanzar en una coherencia estética del Santuario, y el objetivo de seguir caminando hacia su posible designación como Basílica.

También coloca en el centro el debate sobre el destino de la antigua Casa de Hermandad, un espacio que lleva “demasiado tiempo en desuso”, así como la obtención de la propiedad de la actual sede. A estos retos añade la preparación del 275 aniversario fundacional, un hito que, en su opinión, debe afrontarse desde la unidad y la solidez institucional.

No obstante, insiste en que el mayor desafío no es material ni administrativo: el verdadero reto, afirma, es lograr que el crecimiento en número de hermanos y nazarenos se traduzca en un auténtico crecimiento comunitario, capaz de consolidar la Hermandad como la gran familia espiritual que, sostiene, debe seguir siendo.

Memoria fundacional como guía del presente

De Paz recuerda que la Hermandad nació hace 272 años, cuando un grupo de gitanos de Triana, empujados por la fe y la necesidad de resistir la exclusión, cimentó la institución sobre una alianza de humildad y esfuerzo compartido. Ese ejemplo de cohesión es para él un modelo vigente; una forma de entender la corporación que ha permitido que continúe viva hasta hoy.

A partir de esa referencia histórica, dirige un llamamiento directo a los hermanos que comparten su diagnóstico: “si sientes como nosotros que hace falta un cambio, no te resignes, únete a nosotros”. Con ese cierre, invita a la participación activa y a la construcción colectiva del rumbo que propone para la Hermandad de los Gitanos.

Un proyecto que busca recuperar la ilusión

La carta de Carlos de Paz, elaborada en un tono apelativo y sostenida en numerosos guiños a la tradición, plantea una propuesta que pretende revitalizar estructuras, ensanchar espacios de convivencia y reafirmar la identidad. Su mensaje, centrado en recuperar un clima de proximidad y pertenencia, configura una candidatura que aspira a convertirse en punto de inflexión para la corporación, siempre bajo la premisa —repetida y subrayada por él mismo— de que “hace falta un cambio”.