El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

¿Hemos estado a la altura?

Cuando el cronista se propone escribir sobre la procesión de la Pastora de Santa Marina lo hace con la firmeza absoluta de haber visto el discurrir de la corporación y no se deja llevar por presiones o buscando quedar bien con los seguidores, como habrán podido comprobar en alguna que otra crónica ya redactada. Porque si tenemos que ser sinceros, hay que hacerlo con todas las consecuencias, si es que se es periodista. O al menos quiere parecerlo.

La Divina Pastora de Santa Marina congregó a numeroso público, tanto que no recuerdo en mis años haber visto tal cantidad de sevillanos alrededor de la imagen. También llegaron desde pueblos cercanos e incluso desde otras provincias. Se constataba entre los asistentes, algunos conversando sobre la dificultad de encontrar aparcamiento en las proximidades de la calle Feria.

La junta de gobierno ideó un recorrido histórico, de calles anchas y espacios que daban pie a guardar la distancia de seguridad, pero fue tal la muchedumbre que fue imposible que existiera un metro y medio de distancia entre dos miembros. Y tantas son las imágenes que quedarán para el recuerdo, la mayoría en redes sociales, que no es complicado observar cómo la distancia entre las bandas y los asistentes era nula. ¿Y qué dicen de las mascarillas? ¿Que todos las llevaban? Era tan sencillo como recorrer las calles por las que transitó para encontrarse a personas que no la llevaban bien puesta, sencillamente porque ni la portaban. Y para quien dude puede nuevamente visualizar las instantáneas que hay en las redes.

La organización fue cuidada al detalle y el comportamiento de las fuerzas de seguridad encomiable, pero había tantas ganas de procesiones que la bulla volvió a impedir las distancias de seguridad que debieran haberse guardado. Lo de algunos asistentes sin mascarillas entra ya en el ámbito de cada uno, individuos que podrían más bien pensar en los demás, algo que tristemente ha estado presente durante la pandemia y hemos comprobado en imágenes virales.

Hubo también quien fumaba, unos cuantos que parecían hacer caso omiso de la situación y a los que habría que recordar que la vuelta de las procesiones, el fútbol o los toros no significa que la covid-19 haya desaparecido.

Hemos aguantado tanto y teníamos tantas ganas de procesiones que a pesar de todo puede decirse que supimos estar a la altura. Quizá nos falte tiempo para poder adaptarnos como la ocasión y los cofrades nos merecemos. Seguro que entre todos conseguimos mejorar nuestras actitudes.

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