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I.A.: Inteligencia arzobispal

El nuevo prelado de Sevilla, Don Ángel Sáiz Meneses, cada vez me recuerda más a ese anuncio de gafas que tenía por lema: ¡Tiene vista este (…)». ¿Lo recuerdan?

Pues con el arzobispo electo pasa lo mismo. El hombre casi no ha puesto un pie en la ciudad y ya se está metiendo a la Archidiócesis en el bolsillo.

Y no es para menos. Los primeros gestos han sido una declaración de intenciones. Las palabras para su nuevo destino pastoral fueron absolutamente fantásticas, alabando todo lo que le habían contado los dos anteriores pastores, el cardenal arzobispo emérito Amigo y el administrador apostólico Asenjo.

Se ve que Don Ángel ha tenido en cuenta la primera regla para conquistar a cualquier sevillano: el halago. Nos encanta, y nos inflamos como un pavo cada vez que dedican un piropo a la ciudad y su gente.

Y, superado el primer nivel, tocaba el segundo. Las hermandades. El hueso más duro de roer. Pues bien, también ha aprobado con nota Sáiz Meneses en este campo. ¿No se lo creen? ¿Piensan que es demasiado pronto y estoy exagerando?

Es evidente que no estuvo preparado y se dio la bendita providencia, pero el arzobispo electo ya demostró hace un año que adoraba a las hermandades, manifestando con júbilo su devoción a la Virgen del Rocío: ¡Viva esa Blanca Paloma! ¡Qué viva la Madre de Dios!, animaba Meneses en el vídeo de la romería del Rocío de Cataluña en mayo de 2020.

Junto a ello, también tocó la fibra sensible de sus futuros feligreses esa primera visita a la ciudad con el nuevo ministerio a la espalda, una escapada en la que se postró a las plantas de la Patrona y visitó la catedral, con reportaje fotográfico incluido en su intensa actividad en redes sociales. Eso fue un gol digno de una Eurocopa, valga el símil dada la cercanía del torneo.

Y, por si fuera poco, soltó con toda la espontaneidad del mundo, la frase que Sevilla lleva esperando desde hace más de un año (o quizás mucho más): «Si me piden una procesión extraordinaria cuando pase esto, lo recibiré con los brazos abiertos». ¡Ooooeeeeeeee! ¡Bravoooo! ¡Tú sí que vales!

Y la grada gritó de satisfaccion. Punto, set y partido para Monseñor Sáiz Meneses. Le han bastado 3 semanas para conquistar a Sevilla.

Desconozco si el nuevo arzobispo tiene un comunity manager, pero si no es así tampoco le hace falta. El hombre se basta y se sobra.

Y solo acaba de empezar. Nos quedan muchos momentos de espontaneidad y expresión popular del prelado a Sevilla y viceversa. Sáiz Meneses representa a un pastor con carisma para el momento más necesario.

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