El joven artista Jonathan Sánchez Aguilera ha ofrecido sus primeras declaraciones tras la presentación oficial de su cartel para la Semana Santa de Córdoba 2026, un trabajo que ha despertado gran expectación entre el público y los amantes de la tradición cofrade. La obra, de gran formato, se erige como un homenaje a la ciudad y a su historia, fusionando memoria, devoción e identidad en un relato visual único.
«El cartel ha dejado un vacío en mi taller»
Jonathan Sánchez Aguilera se mostró profundamente conmovido por la acogida de su cartel del que desveló que había dejado «un gran vacío en su taller… tuve que salir y al regresar y no verlo allí, sentí ese vacío» . Explicó que se sentía emocionado por la reacción del público y que su intención principal era transmitir con responsabilidad la esencia de la Semana Santa cordobesa. Destacó que el cartel debía reflejar la identidad de la ciudad y su historia, buscando generar una conexión entre la obra y los cordobeses. Añadió que esperaba que el público disfrutara la obra tanto como él disfrutó al crearla, y que cada detalle plasmado cumpliera con el objetivo de emocionar y acercar a la ciudad a su tradición cofrade.
Un homenaje a la historia y la devoción cordobesa
El cartel, de 175 por 80 centímetros en técnica mixta, ha sido concebido para ser contemplado con calma, tal como la ciudad observa cada año su Semana Mayor. Según el propio autor, “En él, la tradición, la memoria y la identidad cordobesa se entrelazan en un único relato visual que aspira a ser, más que una imagen, un territorio simbólico”.
En el centro de la composición se erige Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, el Señor de Córdoba, ataviado con la histórica túnica bordada donada por la Duquesa Viuda de Medinaceli. Su figura no solo preside la escena, sino que “se funde con la ciudad, como si Córdoba surgiera de sus pies”, mientras emerge de una historia secular de veneración que se remonta siglos atrás.
Un paisaje de símbolos y memoria
Bajo la presencia del Señor, se reconocen elementos emblemáticos de la ciudad: la Mezquita-Catedral, el Puente Romano y el Guadalquivir, que conforman un paisaje que es “raíz, cimiento y horizonte”, envolviendo al espectador en un sentimiento de intimidad, orgullo y devoción compartida.
Rodeando la imagen central, un cielo-mosaico despliega recuerdos, devociones y estampas que articulan la memoria colectiva de la Semana Santa cordobesa. Entre las escenas representadas, por primera vez en un cartel oficial, aparecen hermandades que ya han recorrido la carrera oficial pero no habían sido incluidas antes: el misterio de la Sagrada Entrada Triunfal, la Vera-Cruz cruzando el puente, el Señor del Via Crucis entre los cirios, el misterio de la Agonía, el Cristo de la Universidad, la Cruz de Guía de la Santa Faz, la Sagrada Cena, los pies del nuevo crucificado de la Piedad de las Palmeras, y el detalle de la mano que sostiene el pañuelo de la dolorosa de la hermandad del Perdón, cada una “cargada de humanidad y emoción”.
Escenas históricas que dialogan con el presente
Además, el cartel incorpora escenas históricas que evocan la Córdoba de otros tiempos: nazarenos de La Paz, del Remedio de Ánimas, de la Misericordia o del Cristo de las Penas, así como representaciones icónicas como la Esperanza bajo su antiguo palio, las Angustias en su paso antiguo, los Dolores en la plaza de Capuchinos, el Señor del Calvario en los años veinte, el Cristo de Gracia en 1935, el Cristo de la Caridad por las Tendillas y antiguas representaciones de la Expiración, el Cristo del Amor, el Caído o las dos imágenes del Calvario compartiendo paso.
También se incluye la Paz y Esperanza en su antiguo paso con San Juan y una delicada estampa de la Virgen Nazarena, articulando un relato visual que une pasado y presente, y que “hace latir la devoción de cada generación que ha caminado junto a estas imágenes”.
Símbolos tutelares y un collage atmosférico
El cartel integra además dos símbolos tutelares de Córdoba: el Triunfo de San Rafael y la estatua del Arcángel en el Puente Romano, recordando que la ciudad está protegida, acompañada y bendecida desde lo alto. Todo el conjunto se presenta como un collage atmosférico que envuelve al Señor en un cielo simbólico, reflejando los ecos de “una Semana Santa que fue, que es y que continúa creciendo”, y que une a los cordobeses en una experiencia de fe compartida, emoción y orgullo patrio.
Un paisaje de símbolos y memoria
Bajo la presencia del Señor, se reconocen elementos emblemáticos de la ciudad: la Mezquita-Catedral, el Puente Romano y el Guadalquivir, que conforman un paisaje que es “raíz, cimiento y horizonte”, envolviendo al espectador en un sentimiento de intimidad, orgullo y devoción compartida.
Rodeando la imagen central, un cielo-mosaico despliega recuerdos, devociones y estampas que articulan la memoria colectiva de la Semana Santa cordobesa. Entre las escenas representadas, por primera vez en un cartel oficial, aparecen hermandades que ya han recorrido la carrera oficial pero no habían sido incluidas antes: el misterio de la Sagrada Entrada Triunfal, la Vera-Cruz cruzando el puente, el Señor del Via Crucis entre los cirios, el misterio de la Agonía, el Cristo de la Universidad, la Cruz de Guía de la Santa Faz, la Sagrada Cena, los pies del nuevo crucificado de la Piedad de las Palmeras, y el detalle de la mano que sostiene el pañuelo de la dolorosa de la hermandad del Perdón, cada una “cargada de humanidad y emoción”.
Escenas históricas que dialogan con el presente
Además, el cartel incorpora escenas históricas que evocan la Córdoba de otros tiempos: nazarenos de La Paz, del Remedio de Ánimas, de la Misericordia o del Cristo de las Penas, así como representaciones icónicas como la Esperanza bajo su antiguo palio, las Angustias en su paso antiguo, los Dolores en la plaza de Capuchinos, el Señor del Calvario en los años veinte, el Cristo de Gracia en 1935, el Cristo de la Caridad por las Tendillas y antiguas representaciones de la Expiración, el Cristo del Amor, el Caído o las dos imágenes del Calvario compartiendo paso.
También se incluye la Paz y Esperanza en su antiguo paso con San Juan y una delicada estampa de la Virgen Nazarena, articulando un relato visual que une pasado y presente, y que “hace latir la devoción de cada generación que ha caminado junto a estas imágenes”.
Símbolos tutelares y un collage atmosférico
El cartel integra además dos símbolos tutelares de Córdoba: el Triunfo de San Rafael y la estatua del Arcángel en el Puente Romano, recordando que la ciudad está protegida, acompañada y bendecida desde lo alto. Todo el conjunto se presenta como un collage atmosférico que envuelve al Señor en un cielo simbólico, reflejando los ecos de “una Semana Santa que fue, que es y que continúa creciendo”, y que une a los cordobeses en una experiencia de fe compartida, emoción y orgullo patrio.





