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De Cerca

Jonathan Sánchez Aguilera: «Con el cartel de la Coronación de la Paz y Esperanza la intención ha sido hacer algo poético a través de la pintura»

Jonathan Sánchez Aguilera es uno de esos nombres que actualmente va unido al mundo de la pintura y las cofradías. Su estilo ha traspasado fronteras exponiendo en ciudades como Roma o Venecia. Y galerías de arte cuentan con obras suyas, repartidas entre Sevilla, Madrid, Barcelona o Valencia.

Una de sus últimas creaciones es el cartel de las fiestas de la Virgen del Rosario, de la malagueña barriada de El Palo. En el horizonte le espera el cartel del LXXV aniversario fundacional de la Hermandad del Cerro del Águila, escogido por la junta de gobierno “por la belleza artística y excelencia técnica de sus pinceles y colores”.

Pero mucho antes, mañana, tiene una cita con la ciudad califal, ciudad que aguarda impaciente la presentación del cartel de la coronación de María Santísima de la Paz y la Esperanza. Sobre esta última obra espera “estar a la altura del acontecimiento que se va a celebrar en Córdoba”, destacando que ha puesto mucha ilusión en él.


«Una de las cosas más complicadas para alguien que se dedica a crear es que su trabajo sea auténtico o que se reconozca a simple vista que ha sido realizado por uno mismo y que no está imitando a nadie»

– ¿Cómo se define?

Me considero alguien que ama el arte desde que tuvo uso de razón y que por ello convertí esa pasión en mi trabajo.

– Hay bastantes estilos artísticos teniendo en cuenta la variedad de carteles cofrades. ¿Qué tiene el que usted desarrolla que lo hace distinto a los demás?

Considero que la diferencia hace que la cartelería actual sea más plural, exista más variedad y de esa forma se presenten carteles para todos los gustos. En mi caso me fui decantando desde mis comienzos por buscar un estilo identificable dentro de una corriente realista. Creo que una de las cosas más complicadas para alguien que se dedica a crear es que su trabajo sea auténtico o que se reconozca a simple vista que ha sido realizado por uno mismo y que no está imitando a nadie. Ese es mi propósito y siempre con intención de seguir aprendiendo.

«Sin la pasión que tengo por la pintura no tendría la paciencia para dedicar tantísimas horas a una obra»

– ¿Qué es lo primero que hace al enfrentarse a un lienzo en blanco? ¿Algún ritual?

Antes de ponerme delante de un formato vacío pienso mucho qué voy a pintar. Esto es tan complejo como la ejecución de la obra, ya que cuando tengo la idea lo que queda es mucho trabajo, pintar y realizar a través de mi técnica lo que tengo en mente y yo disfruto pintando. Mi obra se identifica por el detenimiento en el detalle y para conseguir esto en la técnica que suelo usar, óleo sobre tabla, el proceso es laborioso por las sucesivas capas de veladuras de óleo y lo lento del secado del mismo. Sin la pasión que tengo por la pintura no tendría la paciencia para dedicar tantísimas horas a una obra.

– A medida que avanza su carrera, ¿mayor compromiso o es esto una exigencia que se ha mantenido en el mismo nivel desde sus inicios?

Hace casi 20 años de mi primer cartel, tenía 19 años. Ahora tengo 37 y si en aquel primer trabajo me sentí comprometido, ahora después de todos esos años puedo decir que aún más. Si miro atrás, desde mis comienzos hasta este momento he tenido la suerte de realizar casi 40 carteles, además de la cantidad de retratos, obras para entidades y hermandades ejecutados. Si no tuviese compromiso sería un ingrato. Doy gracias cada día por la demanda y encargos que tengo, ya que eso me permite dedicarme a lo que me apasiona y el compromiso va unido a ello.

«Está en los que nos dedicamos como profesionales a la pintura, dignificar que el pintor sea tratado como el resto de artistas y artesanos»

– ¿Qué momento marca un antes y un después en su trayectoria? ¿Por qué?

Hay varios, pero si me tengo que decantar diría que realizar el cartel de Fiestas de Primavera de Sevilla, uno de los carteles más importantes de la ciudad, el más histórico de todos y que han realizado figuras como Gonzalo Bilbao, Bacarisas, Hohenleiter, Lacomba y tantos otros grandísimos pintores.

– ¿Observa mucho aficionado en el mundo de la cartelería cofrade?

El pintor en el mundo de las cofradías no ha sido tratado como el resto de artistas o artesanos a los que sí se les remunera por su trabajo. No culpo a un aficionado si acepta hacer un cartel. Si hay un culpable en esto es la entidad que encarga una obra con intención de no remunerarla. Tampoco me atrevería a criticar a un artista por donar una obra si le parece bien ya que todos lo hemos hecho alguna vez, pero está en los que nos dedicamos como profesionales a la pintura, dignificar que el pintor sea tratado como el resto de artistas y artesanos.

«Pienso que es positivo no limitar a alguien que vaya a crear, ya sea en pintura, escultura o cualquier otra faceta artística»

– ¿Qué porcentaje de libertad hay en su obra?

Lógicamente en el terreno de la pintura si se trata de un cartel, retablo, retrato, etc., siempre hay unas pautas en cuanto al tema a representar. Hasta ahora he tenido suerte de contar con la confianza de quienes me piden una obra. Son pocos los bocetos que he presentado para que pusieran confianza plena en mí y suelen dejar que el factor sorpresa sea el que prime en el encargo. Pienso que es positivo no limitar a alguien que vaya a crear, ya sea en pintura, escultura o cualquier otra faceta artística.

«He querido que el cartel además de ser fiel a mi estilo, tenga el aura que rodea a la Virgen de la Paz y Esperanza»

– Recientemente se ha celebrado la festividad de Santa Teresa de Jesús. Bastantes templos han llevado a cabo misas en su honor, como es el caso del Santo Ángel. Precisamente allí hay una obra suya “San Simón Stock recibiendo el escapulario”. El religioso inglés tiene en esta ocasión el rostro de Juan Dobado. ¿Fue difícil plasmar al prior de la comunidad o es más complejo pintar un rostro imaginado?

Es tan complejo realizar un retrato fiel en el que se capte el alma del retratado que idealizar una figura y que esta tenga alma siendo imaginada. En este caso, realicé esa obra teniendo muy presente los encargos que se realizaron desde el renacimiento en el que los mismos sacerdotes que encargaban la obra eran retratados a lo divino o como santos. La comunidad decidió que fuese así y a mí me pareció bien.

– ¿Qué destacaría de la composición realizada para ilustrar la Coronación Pontificia de la Paz y Esperanza?

He querido que el cartel además de ser fiel a mi estilo, tenga el aura que rodea a la Virgen de la Paz y Esperanza y evocar la atmósfera que rodea a la Imagen. También he dado importancia a que el cartel aluda a la ciudad que Corona a su Virgen. En definitiva la intención ha sido intentar hacer algo poético a través de la pintura, espero haberme acercado algo al intento.

«He trabajado con la ilusión de realizar mi primera obra para Córdoba y poner mi granito en la Coronación de una dolorosa con tanta devoción en la Ciudad»

– ¿Cómo definiría esta obra?

Es un óleo sobre tabla que sigue mi estilo y al mismo tiempo una obra en la que el estudio en las líneas de la composición y la gama cromática juegan un papel importante.

– ¿ Cómo ha sido el proceso?

Es una obra en la que he estudiado bien que había en torno a la Virgen de la Paz y sobre todo como mostrarlo con líneas sutiles. Estuve mucho tiempo dando vueltas a varias composiciones y buscando material gráfico que me sirviese para poder mostrar lo que tenía en mente. Luego el proceso de trabajo ha sido largo ya que por lo laborioso de la técnica que uso, el detallismo de algunas zonas requiere muchísimo trabajo, así que hasta su entrega la pasada semana, en su ejecución total he dedicado meses pero disfrutando del trabajo y sobre todo con la ilusión de realizar mi primera obra para Córdoba y poner mi granito en la Coronación de una dolorosa con tanta devoción en la Ciudad.

«Pinto lo que quiero dentro de la demanda que tengo»

– Decía Picasso que «Un pintor es un hombre que pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta». ¿De quién tiene más?

Puedo decir que cuento en mi haber con poco o nada de lo que he pintado, todo siempre ha acabado en manos de alguien que adquiría la pieza. Por otra parte, cuando se tiene demanda suficiente de obra es complicado sacar tiempo para pintar algo que no te hayan pedido. Cuando me encargan una obra, aunque la temática sea impuesta, no me dicen haz esto o aquello, sino que me dan libertad para hacer lo que quiera así que pienso que pinto lo que quiero dentro de la demanda que tengo.

– ¿Sus próximos proyectos?

Además de estar inmerso en cartelería, obras para particulares, y realizando trabajos para hermandades, saco el tiempo que puedo para seguir con obras para una exposición que ya empecé a crear y que próximamente verá la luz.

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