Esye domingo, la Hermandad de San Rafael ha celebrado Cabildo de Elecciones. Unos comicios, convocados para elegir a la persona que toma el testigo de quien ha sido hasta ahora máximo responsable de la corporación, Manuel Laguna, que ha agotado su segundo mandato al frente de la Hermandad, en los que José Ángel Castro Molina ha encabezado, finalmente, la única lista, obteniendo el respaldo mayoritario de sus hermanos, traducido en 43 votos a favor, de los 44 emitidos y 1 en blanco.
Un proceso electoral que marcará el devenir de la corporación que rinde culto al Custodio de Córdoba en los próximos años, con la intención de profundizar en la magnífica línea patrimonial marcada en los últimos años, que tiene su máxima expresión en la ejecución del paso del Arcángel, y en la búsqueda de la exquisitez estética que se ha marcado como objetivo la hermandad, cuya evolución ha vuelto a ponerse el manifiesto con el Custodio de Córdoba tomando posesión de las calles de su ciudad.

El nuevo hermano mayor ha remitido una misiva a sus hermanos en la que explica que “la experiencia alcanzada durante los últimos ocho años como miembro de la Junta de Gobierno en distintas responsabilidades y la vivencia del día a día de la Hermandad me permiten un alto conocimiento para ejercer con ilusión, entrega y humildad la gran responsabilidad de ser vuestro hermano mayor los próximos cuatro años” y pone en valor que “a mediados de los años setenta del siglo pasado, desde mi adolescencia, he participado activamente en corporaciones de penitencia llegando a ostentar cargos de responsabilidad, así como en la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba. Este acervo de conocimiento me reafirma en mi convicción de que ser hermano mayor es estar al servicio de los hermanos y crear las condiciones para que la hermandad sea un lugar donde vivir nuestra Fe en comunión”. “Por ello, -enfatiza- el núcleo fundamental de nuestro proyecto es el hermano y la hermana de San Rafael, los que son y los que van a llegar, dedicando un gran esfuerzo informativo y acrecentando la participación en la vida de nuestra hermandad. Una hermandad donde no haya participación de los hermanos pierde todo su sentido”.
Castro recuerda que “la Hermandad dio un paso histórico al establecer Culto público con una salida procesional cada siete de mayo, realizando estación ante las Reliquias de los Santos Mártires de Córdoba que junto con los cultos tradicionales son la base fundamental de nuestra corporación, por ello estamos plenamente resueltos a fomentarlos y darles toda la solemnidad y esmero que requieren para proyectar a los fieles y devotos el fervor a nuestro Custodio”. A su vez, hace hincapié en que “estamos inmersos en una secularización cada vez más rampante y profunda que nos lleva a la subversión de los valores cristianos y culturales por otros que nos separan y oponen a nuestras creencias más trascendentes y a Dios. Se nos hace necesario, por lo tanto, promover un programa de formación para los miembros de la Hermandad que estimule y fortalezca nuestra Fe”.
Y enfatiza en el hecho de que “sin formación no hay evangelización posible y las hermandades son instituciones creadas para evangelizar. Así se desprende de las orientaciones de los Obispos del Sur de España, con motivo del treinta aniversario de la visita de San Juan Pablo II a España, en la que destacan la fuerza evangelizadora de las cofradías a través de sus titulares. Tenemos a nuestro favor el acrisolado amor de los cordobeses a San Rafael durante siglos, pero la fuerte secularización a que antes me refería nos obliga «a la participación activa en la misión evangelizadora de la Iglesia», llegando a todas las clases de edades, generaciones o estratos sociales”.
El hermano mayor prosigue incidiendo en que “todo lo expuesto no tendría ningún sentido sin la práctica de la caridad proyectada hacia el prójimo. Dimensión que deseamos desarrollar con la creación de una obra social propia y la colaboración con entidades con las que ya colaboramos”. Así mismo valora que “es público y notorio el importante incremento patrimonial logrado estos años con un paso terminado de talla a falta del dorado y las insignias y atributos litúrgicos para la salida procesional. Patrimonio que nos afanaremos en su cuidado, conservación y mejora, además de incrementarlo con algunas piezas necesarias más”. Y subraya que “San Rafael tiene un fuerte vínculo cultural y devocional con nuestra ciudad atesorado durante siglos, calando en la idiosincrasia propia de los cordobeses y llenando de tradiciones especialmente el día de su celebración. Nos sentimos obligados a cuidar ese caudal de devoción y tradiciones culturales”.
“Para llevar a cabo estos propósitos los próximos cuatro años, -desvela el hermano mayor- se ha configurado una Junta de Gobierno formada por personas con larga trayectoria y comprometidos con el servicio a la Hermandad junto con nuevas incorporaciones. Una combinación de la experiencia de los más veteranos con el ímpetu y la vitalidad de otros más jóvenes, en la confianza de que el Arcángel San Rafael guiará todas las acciones y decisiones que se tomen”.





