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Sevilla, ⭐ Portada

José Antonio Fernández Cabrero: «Me come el anhelo de acompañar a la Virgen en su procesión»

El hermano mayor de la Hermandad de la Macarena, José Antonio Fernández Cabrero ha remitido una carta a sus hermanos este domingo que «siempre es un día de gozo para los macarenos» en el «que protestamos nuestra fe en la Solemne Función de Instituto para, ya por la tarde, dar público testimonio de esa misma fe acompañando a la Virgen del Santo Rosario en su gloriosa procesión por las calles de la feligresía«. Procesión que ha debido ser suspendida a consecuencia de la terrible pandemia que está asolando todo el planeta.

«Sentimos un vacío en el alma, una especie de orfandad»

Fernández Cabrero reconoce estar «viviendo este día –y me imagino que tú los estarás viviendo así- con una contradicción de emociones. Sigue siendo una jornada gozosa, pero empañada por la tristeza de no poder culminarla con la procesión de la Virgen del Santo Rosario. Cierto es que las circunstancias mandan, y que esta pandemia exige de todos nosotros responsabilidad y compromiso, pero no menos cierto es que sentimos un vacío en el alma, una especie de orfandad«.

«La Virgen del Santo Rosario SÍ que saldrá a las calles de Sevilla. Y lo hará en ti, hermano, sobre las andas de tu corazón»

El hermano mayor incide en que «este último domingo de octubre siempre es una fiesta en nuestra Hermandad, que reúne a familias enteras de macarenos en torno a la Virgen del Santo Rosario. Vemos cómo los más pequeños, con orgullo, salen por primera vez en una procesión de la mano de sus padres y abuelos. Generaciones de macarenos se dan cita en este día tan señalado en nuestra Hermandad. El recuerdo amoroso nos trae a nuestros familiares y amigos fallecidos, que compartieron tantos días como este con nosotros y a los que ya sabemos ante la presencia del Señor. Este domingo nos sentimos en comunión con todos nuestros hermanos bajo la amorosa mirada de María y confiados en el dulce Niño que duerme en su regazo«.

«Precisamente hoy, en medio de la pandemia y con tantas incertidumbres que nos cercan, haría más falta que nunca que la Virgen del Santo Rosario saliera a llenar las calles de la alegría de sabernos amados por Dios y de tener en María la mejor intercesora. Pero la situación es la que es»

El máximo responsable de la corporación revela: «Me come –como a ti- el anhelo de acompañar esta tarde a la Virgen en su procesión, pero sabemos que este año debemos celebrar la procesión de otra manera, no menos esplendorosa ni alegre que la de años anteriores. Claro que hoy deberíamos salir a proclamar por las calles del barrio la realeza de la Santísima Virgen María y llevar la Esperanza que duerme en sus brazos a todos aquellos hermanos y devotos que la necesitan«. Y añade: «precisamente hoy, en medio de la pandemia y con tantas incertidumbres que nos cercan, haría más falta que nunca que la Virgen del Santo Rosario saliera a llenar las calles de la alegría de sabernos amados por Dios y de tener en María la mejor intercesora. Pero la situación es la que es, y nuestra Hermandad siempre ha dado un ejemplo de madurez cristiana y responsabilidad, y así debemos seguir haciéndolo«.

«La Virgen del Santo Rosario saldrá en la medida que seamos capaces de sonreír a quien nos ofendió, de ayudar a quien tiene necesidad, de acompañar a quien está solo, de consolar a quien sufre»

Por todo ello, Fernández Cabrero asegura que «esta es la melancolía que a todos nos invade en este día. Pero los macarenos somos, ante todo, hombres y mujeres de Esperanza, por eso te animo a que vivas esta jornada con el mismo gozo que el de otros años porque la Virgen del Santo Rosario SÍ que saldrá a las calles de Sevilla. Y lo hará en ti, hermano, sobre las andas de tu corazón, porque los macarenos estamos obligados, ahora más que nunca, a seguir dando testimonio de nuestra fe y a ser portadores de la esperanza cristiana«. Y redunda en que «debemos convertirnos en procesión de gloria permanente para nuestros hermanos y en consuelo para los que más sufren. La Virgen del Santo Rosario saldrá en la medida que seamos capaces de sonreír a quien nos ofendió, de ayudar a quien tiene necesidad, de acompañar a quien está solo, de consolar a quien sufre, de animar a quien está abatido, de sostener a quien ha caído, de dar esperanza a quien está desesperado«.

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