José Antonio Satué, nuevo obispo de Málaga: “Sé poco de Semana Santa, pero vengo predispuesto a conocer y disfrutar de ella”

El pasado sábado, durante la solemne misa de toma de posesión, José Antonio Satué se convirtió oficialmente en el nuevo obispo de Málaga. Apenas dos días después, el prelado ofreció su primera atención a los medios de comunicación, en la que delineó las prioridades de su ministerio pastoral y compartió sus primeras impresiones sobre la ciudad y su Semana Santa.

Un estilo pastoral basado en la valoración del trabajo ajeno

Ante los periodistas, Satué recalcó que la tarea esencial del obispo no es tanto hacer, sino “valorar lo que otros hacen”. Con este planteamiento, explicó que apoyará y acompañará tanto las iniciativas de Cáritas, a la que calificó de “muy eficaz”, como el compromiso de las cofradías y hermandades, cuya dimensión social definió como fundamental dentro de la vida de la Iglesia.

En este sentido, el obispo subrayó que la misión cristiana se sostiene sobre dos pilares: por un lado, la acción social, y por otro, el anuncio explícito de Jesucristo. De ahí que invitara a parroquias, hermandades y movimientos a no caer en el “autorreferencialismo”, sino a abrirse a la sociedad desde Dios.

Confirmación de cargos y continuidad institucional

Satué detalló también su primera medida al frente de la diócesis: la confirmación de todos los cargos que dependen de la autoridad episcopal. Recordó que, mientras los párrocos son nombramientos estables, funciones como las de vicarios o delegados pastorales requieren la ratificación del obispo. Todos ellos, dijo, quedan confirmados hasta nuevo aviso, garantizando así la continuidad del trabajo en las distintas áreas pastorales.

Influencia del papa Francisco y diálogo con la sociedad

El nuevo obispo señaló la importancia del diálogo, no solo dentro de la Iglesia, sino también con quienes están fuera de ella, y elogió en este aspecto el magisterio del papa Francisco, que ha promovido una apertura constante hacia otros ámbitos de la sociedad.

Una acogida “apabullante y cariñosa”

En cuanto al recibimiento que ha tenido en Málaga, Satué lo describió como “apabullante, en el mejor sentido de la palabra, y especialmente cariñoso”. Procedente de comunidades pequeñas y muy localistas, donde era ampliamente conocido, se mostró sorprendido por el desparpajo y espontaneidad de los malagueños al reconocerlo por la calle. Con un toque de humor, citó un dicho aragonés: “para que una persona sea tu amiga te tienes que comer un saco de sal”, expresando su deseo de “hacerse andaluz poco a poco”.

La Semana Santa, un reto y una oportunidad

Sobre la Semana Santa malagueña, el obispo fue sincero: “Sé poco, pero vengo predispuesto a conocerla y disfrutarla”. Confesó que su experiencia en Huesca, donde desconocía inicialmente la devoción a San Lorenzo, le demostró que la religiosidad popular termina calando poco a poco. Por ello, espera que la contemplación de los tronos y la vivencia de las cofradías malagueñas lo contagien de esa misma espiritualidad.

Consultado por la posibilidad de que existan procesiones en Sábado Santo, respondió que ignora las razones por las que Málaga no las ha tenido nunca, aunque intuye que debe existir un motivo. No obstante, abrió la puerta a reflexionar sobre ello: “todo se puede poner encima de la mesa”.

Compromiso con cofradías, parroquias y delegaciones

En sus declaraciones finales, Satué anunció su intención de visitar las obras de la Catedral y resaltó el enorme potencial de las cofradías: “hacen muchas cosas y muy bien”. Afirmó que trabajará para generar sinergias entre todas las realidades eclesiales —parroquias, asociaciones, movimientos, delegaciones— y que uno de los cometidos esenciales de un obispo es ser “foco de comunión” dentro de la Iglesia.