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José Manuel Berjano: «No podemos sentirnos más orgullosos de la respuesta de los hermanos de la Vera Cruz al llamamiento que se les ha hecho para la bolsa de caridad de la Hermandad»

José Manuel Berjano ganó las últimas elecciones celebradas en la Hermandad de la Vera Cruz en 2017. Desde entonces, afirma que «le he dedicado todo el tiempo del que he dispuesto» y que serían los hermanos los que tendrían que valorar su actuación al frente de la misma. «Lo he intentado hacer lo mejor posible, procurando al menos mantener la vida de Hermandad que con esta Junta recibimos de las anteriores» considerando que «sin mis compañeros de Junta de Oficiales nada hubiera sido posible. Por tanto, les estoy profundamente agradecido». ¿Ha cumplido todos los propósitos? «En un hipotético examen, que yo me hiciera a mí mismo, diría que estoy satisfecho, pero siempre se quedan cuestiones pendientes que, o no se han podido llevar a cabo bien por faltarme un impulso más, o quizás sí se podrían haber perfeccionado algo más». Con respecto a si le gustaría volver a presentarse lo haría «si creo que puedo aportar algo más» o «si los hermanos creen que debo seguir. En eso estamos, pero si Dios quiere, me presentaré de nuevo».

Personalmente, ha vivido una Semana Santa «con muchísima lástima y añoranza, pero con la tranquilidad de que se estaba haciendo lo que se tenía que hacer. Dentro de muchos años, se contará esta Semana Santa, como una anécdota histórica en la Semana Santa, y para Sevilla, España y el mundo entero, equiparable a otros acontecimientos históricos como anteriores epidemias, las guerras mundiales u otros desastres. Hay que tener en cuenta, que si bien, en efecto, ha habido otras pandemias antes -de las últimas recordamos la mal llamada “gripe española” en los años 1918-20, que mató en todo el mundo a más de 40 millones de personas-, tenemos que situarnos en el contexto actual, y eso de sufrir una eventualidad de estas características en pleno siglo XXI, era impensable para nosotros, porque nos creíamos que la ciencia de los hombres nos salvaría de todo. Mira por dónde, lo que se ha probado que el único que dispone es Dios».

Continúa declarando que «en todo caso, es verdad que no vestir la túnica de nazareno, de costalero, de acólito, de monaguillo, servidor, capataz, etc., es un shock emocional fuerte, pero no es un drama. En esta Semana Santa el drama estaba en los hospitales, con todas las víctimas de ese momento, y con los familiares de éstas, que ni siquiera podían enterrar a sus seres queridos con la dignidad y las muestras de cariño que ellos se merecían. Desde luego, en esta Semana Santa donde se ha vivido lo más parecido a la pasión de Cristo ha sido precisamente en esos hospitales. Es digna de admiración la labor de todos los sanitarios y cuerpo de seguridad, de los medios de transportes y de todos aquellos que, en esta desastrosa etapa de nuestras vidas, se han entregado en su trabajo en beneficio de las personas con independencia de sus condiciones particulares».

Varias son las enseñanzas que podemos aprender de todo este tiempo. En el caso de José Manuel Berjano, «lo que a los cristianos nos debe de quedar muy claro es que estamos en manos de Dios y no de la ciencia, que avanza mucho y bien, pero que el ser humano es creado por Dios y morirá cuando él disponga para cada uno, y que Él nos tiene asignado a cada uno nuestra cruz, que tenemos que llevar con verdadera resignación». ¿Y cómo Hermano Mayor? «Por encima de todo, un cargo de este tipo hay que ejercerlo como muchísima humildad, porque en una Hermandad como la mía que tiene 1.600 hermanos -y me imagino que en todas pasará igual-, hay momentos que cada uno puede pensar de una manera distinta, y no se pueden hacer las cosas por capricho, sino bajo el prisma de que lo que se hace o se intenta hacer, es lo mejor para toda la Hermandad. Evidentemente, está el riesgo de poder equivocarse, pero eso entra en la responsabilidad que se asume con el cargo. La humildad está en reconocer esos errores y pedir perdón por ellos si hace falta, e intentar rectificar para la próxima. Quizás también de las lecciones más importantes que me quedan, es que la Hermandad no la dirige uno personalmente, sino un grupo, la Junta de Oficiales, y en ellos tienes que delegar las responsabilidades que a cada uno les corresponde, dejando trabajar a todos en el ámbito de sus competencias, porque se tienen que sentir comprometidos, valorados y apoyados por el Hermano Mayor. En ese sentido doy gracias al Santísimo Cristo de la Vera Cruz, por el equipo humano de Oficiales de Junta que me permitió formar. Ha rayado la perfección».

Primera misa tras la reapertura del templo

La corporación está afrontando estos tiempos complicados «con un sentimiento de hermandad y solidaridad increíble», tanto que se emociona al pensarlo. «gracias a los medios técnicos actuales hemos podido estar en contacto durante todo este tiempo, diariamente con los hermanos, y los actos y oraciones programadas se han seguidas de forma multitudinaria, que además lo han agradecido enormemente. Han tenido una magnífica aceptación. En este sentido, tengo que agradecer a la Oficialía de Formación el enorme esfuerzo y dedicación que ha realizado para llevar diariamente a los hermanos estas oraciones, reflexiones y actos que se han ido cumplimentado en todos estos días. También mi agradecimiento a todos los hermanos y sacerdotes que han prestado su colaboración inmediata y desinteresada. Hay que tener en cuenta que partíamos de cero en experiencia ante unas circunstancias como estas. Tanto mi Hermandad, como todas las demás. Y me consta el enorme esfuerzo y dedicación que esto ha supuesto para no dejar a los hermanos sin la asistencia espiritual, de compañía y de cercanía, durante toda esta dura etapa».

Respecto de la solidaridad, «no podemos sentirnos más orgullosos de la respuesta de los hermanos de la Vera Cruz al llamamiento que se les ha hecho para la bolsa de caridad de la Hermandad. A día de hoy los hermanos de la Vera Cruz han aportado a Caridad más de 17.000€, a base de muchas aportaciones inferiores y alguna buena aportación de hermanos muy pero muy generosos, de costaleros, etc. Sólo por esto merece la pena seguir trabajando por esta Hermandad. La satisfacción y el agradecimiento que se siente es inmenso. No puede ser de otra manera que el Santísimo Cristo de la Vera Cruz, con la mediación de su Bendita Madre de las Tristezas, ha tenido mucho que ver. Después de más de cinco siglos esta imagen sigue recibiendo oraciones y súplicas de sus devotos que siempre atiende, sin que se sientan defraudados».

María Santísima de las Tristezas

La situación ha afectado también a los actos que la corporación tenía previstos. Así pues, se han aplazado las elecciones a nueva Junta de Oficiales y se ha suprimido la nueva edición de los Juegos Florales en honor a la Santísima Vera Cruz. Tienen esperanzas de poder celebrar la función en honor de la Virgen de las Tristezas en Santa Rosalía este mismo mes, trasladando la imagen hasta en convento, con el rezo del Santo Rosario, pero todo dependerá de lo que dispongan las autoridades competentes. Y antes del cierre de la capilla, en el mes de julio, «nuestra intención es celebrar una misa de clausura del curso, que aplicaremos a todas las intenciones relacionadas con la pandemia, dando gracias a Dios porque la situación se está normalizando, por las víctimas, por los trabajadores involucrados en esta crisis y por la Hermandad y todos sus hermanos». Y ya en septiembre, el mes encuentra sentido con la Función a la Cruz, el día 14, teniendo la esperanza de que la nueva normalidad posibilite la celebración de un acto imprescindible.

Este curso, que finalizará en la Vera Cruz en julio, estará marcado por los acontecimientos acaecidos estos últimos meses. Con la vista puesta en el próximo, José Manuel tiene la esperanza en que se vuelva a la normalidad lo antes posible, «que la Hermandad y todas las hermandades recuperen lo antes posible su vida, sus cultos, que puedan prestar a los hermanos que lo necesiten la asistencia necesaria, incluida la espiritual, de una forma digna, con trato directo y personal, que podamos prepararnos para todos los acontecimientos que celebra la Iglesia de manera participativa y ordenada, y en especial que podamos tener magníficas estaciones de penitencia, cada una en su estilo propio, como hasta ahora». Finalmente, concluye, «no cabe la menor duda que de esta crisis sacaremos cosas positivas, porque no hemos tenido más remedio que mirar a lo sustancial y creo que hemos aprendido a prescindir de cuestiones más superfluas, que antes nos creíamos que eran esenciales, pero que esta realidad nos ha demostrado que en algunas ocasiones habíamos perdido un poco lo realmente primordial para nuestras vidas y para nuestra convivencia. Deberíamos haber aprendido la lección para el futuro, pero ya se verá si por nuestra condición de humanos volvemos a caer en estos o parecidos errores. Espero que el Santísimo Cristo de la Vera Cruz, nos ilumine y nos de fuerzas para ello».

Santísimo Cristo de la Vera Cruz

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