Córdoba, De Cerca

Juan Luis Berrocal: «Lo primero que ha de tener un capataz es liderazgo, carisma, personalidad, preparación… y a partir de ahí comenzar a trabajar, no es sólo ponerse un traje»

Hoy compartiendo un café, de esos de media mañana, comparto un rato agradable con Juan Luís Berrocal Campos, capataz del palio de Nuestra Señora Reina de la Alegría de la Hermandad del Resucitado, y del palio de la Hermandad del Santísimo Cristo del Descendimiento. Un referente imprescindible entre los capataces jóvenes de nuestra ciudad, un capataz con experiencia a pesar de su juventud, continuidad de una nueva saga de capataces de Córdoba.

Más que entrevista, podemos considerar esto como una conversación entre amigos, una distendida tertulia de café, o una mañana cualquiera de dos cofrades hablando…

«Creo que la Semana Santa de nuestra Ciudad evoluciona año tras año»

¿Cómo has vivido tu primer año como capataz?

Desde el año 2017 llevo de responsable del palio de la Alegría cuando mi padre confió en mi en este sentido y empecé a vivirlo como una continuación disfrutando de la responsabilidad heredada, por lo que este este año como capataz del Buen fin, lo he vivido con la responsabilidad propia del debut, pero con la confianza de lo que ya venía haciendo en los años anteriores en Santa Marina. Solamente adapté el método de trabajo y de momento muy contento con los resultados.

¿Cuáles han sido tus comienzos como cofrade?

Pues se remontan al mismo día de mi bautizo en Santa Marina, donde fui bautizado vestido con el hábito nazareno del Resucitado, he participado en las salidas de esta hermandad, así como en la de la Paz y Esperanza, he pasado toda mi niñez entre las dos hermandades, como nazareno, costalero y ahora como capataz de una de ellas.

¿Cuáles son tus sentimientos al finalizar la estación de penitencia de Buen Fin?

Un orgullo tremendo, solo superado por la satisfacción, y creo que hablo en nombre propio y la del equipo. Hemos trabajado muchísimo para llegar, creemos que nuestro trabajo se ha visto reflejado tanto a nivel interno como externo, si bien, lógicamente, tenemos muchas cosas que mejorar, pero muy contento a nivel general. Me quedo con todo el grupo, con toda la cuadrilla, por la acogida, por su implicación, disciplina y respeto, creo que todo eso se vió reflejado el Viernes Santo. Verdaderamente me siento satisfecho por el trabajo, y me hace sentir orgulloso.

A nivel externo, me ha gustado mucho, pienso que se ha visto el estilo que queríamos imprimirle en la calle, muy contentos con la puesta en escena y con el resultado de nuestro trabajo.

Dicho todo esto, todavía no hemos hecho nada, hay que seguir trabajando, seguir por la misma línea y mejorar los aspectos que se nos hayan quedado en el debe. Somos bastantes exigentes y autocríticos, pero te repito que muy orgulloso y satisfecho.

«Nunca pensé de pequeño que seguiría los pasos de mi padre, pero ahora, no supone ninguna carga, más bien un orgullo, pesar pesa, pero es para mi una liviana carga»

Dentro de los estilos musicales y de llevar los pasos ¿Cómo te consideras, clásico o moderno?

Bueno en estilos musicales todos tienen cabida, yo personalmente me considero más clásico que moderno, a pesar de creer que debemos de ser maleables en este aspecto, debemos de adaptarnos al estilo de la hermandad, y a sus indicaciones, y conjugarlo con nuestro sello. Cada titular tiene una forma y un estilo propio al andar, un estilo que ha de ser reconocible, luego cada paso ha de tener una propia forma de ser llevado, y se han de conjugar todo, firmados con el propio estilo del capataz como he dicho.

¿Qué crees que es lo más complicado de ser capataz?

Bueno, lo primero que ha de tener un capataz, en mi opinión, es liderazgo, carisma, personalidad, preparación… y a partir de ahí comenzar a trabajar, no es sólo ponerse un traje. Muchas personas creen que solo es ponerse delante de un paso, tocar el martillo y gritar “venga de frente”. La realidad es muy diferente, se ha de desarrollar un trabajo enorme, comenzando por la parte mecánica, sí, esa de la llave inglesa, la parte técnica, y sobre todo, para mí lo más grato, la gestión de los costaleros, teniendo en cuenta que son un número importante. Lo más complicado es la conjunción de todos estos aspectos.

En nuestro caso, tenemos una línea de trabajo bastante clara que intentamos seguir y transmitir de la mejor manera que sabemos. Ordenamos desde el cariño, intentando crear un vínculo casi familiar, en el que necesariamente ha de estar incluido la totalidad del equipo y los costaleros, en este sentido, intentamos transmitir y que ellos aprendan a que deben ser los perfectos anfitriones e integrar a los “nuevos” desde primera hora, y la misma vez, firmes y creyendo en lo que se hace. Insisto, capataz no es ponerse delante de un paso.

Obviamente, yo no voy a dar una “master class» de este tema porque llevo tres días en esto y me queda un mundo por aprender, pero en mi caso, hasta que no me he visto con la capacidad para llevar a cabo esta función con garantías, no he dado ningún Sí. Alguna oportunidad se nos ha presentado y siempre he dicho que no era el momento.

¿Qué titulares, en especial, te gustaría llevar por las calles de Córdoba?

De momento, tengo el privilegio de poder pasear por las calles de Córdoba a la titular de mi Hermandad, con María Santísima Reina de Nuestra Alegría, y con una cuadrilla de amigos, un honor.

Y, como anécdota, desde niño, sentado en las sillas que mi familia tenía en abono en la Plaza de las Tendillas, me encantaba la Virgen del Buen Fin, los recuerdos de mi Semana Santa era esperar los Viernes Santo a ver la Virgen subir por Claudio Marcelo, luego, lógicamente, mi padre me tenia que llevar a verla encerrar después de mi insistencia… desde chico siempre he dicho que era mi Virgen, por esto digo, que de momento, soy un privilegiado.

Es lógico que tenga en concreto alguno en mente, que lo tengo, pero creo que cualquier titular de Córdoba es merecedor de los deseos de cualquier capataz.

Ahora estoy centrado en la salida de Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo, que saldrá el día 17 de septiembre y que hemos convocado la igualá el próximo viernes día 9.

¿Cuál es tu mejor recuerdo de esta última Semana Santa?

Después de todo lo que hemos vivido con la pandemia, sin duda, el reencuentro con mi Familia de Santa Marina, que se produjo en la igualá, y del mismo modo en el Buen Fin, por la respuesta y acogida tan buena de sus costaleros en este nuestro primer año.

Tengo varios recuerdos todavía en la retina, de las salidas propias, la salida de la Mezquita-Catedral con «La Madrugá», o el paso por la Cruz del Rastro, la salida de la Alegría, por Cardenal González, … pero recordaré siempre la levantá de mi padre en Buen fin en el Puente Romano, donde me dedica unas palabras muy emotivas y le da las gracias a la cuadrilla por arroparme (aún se me pone la piel de gallina), y la levantá con él de “despedida” en la Alegría ya en Tierra Santa piconera.

También quiero hacer mención a otro momento, que podía haber sido un mal recuerdo, pero afortunadamente no fue así, y se quedará para el recuerdo pero de manera anecdótica, ya que pudimos habernos quedado en el Templo sin haber realizado la salida procesional. Me refiero a La Alegría, al incidente de la rotura del mecanismo de recogida de uno de los zancos, obligándonos a un considerable retraso. Comportamiento ejemplar tanto de la cuadrilla como de la Hermandad. Una vez solventado, se ha cerrado unos de los mejores años, en cuanto al andar y puesta en la calle de nuestra bendita Titular, para mi ha sido impresionante, llevamos años a un gran nivel pero este año ya te digo, para mi, impresionante. Cuadrilla de amigos, formada entre todos desde hace años, entre costaleros y equipo, que empezó mi padre y que continuamos nosotros cuando nos hicimos cargo, muy trabajada, con mucho oficio, y por suerte, con muchos años por delante.

De los pasos que he visto me quedo con muchos, creo que la Semana Santa de nuestra Ciudad evoluciona año tras año. Si tengo que señalarte algo me quedo con Amargura desde San Pablo, aún tengo buen sabor de boca, iba a verla solamente unos minutos y me enganchó, me quedé hasta la misma entrada, se ha notado mucho la calidad del buen hacer de este año.

¿Cómo entiendes que debería de ser el trabajo de un capataz?

Como te he comentado antes, no es solo ponerse un traje o decir cuatro frases bonitas. Reunir a partes iguales los aspectos humano y técnico, es algo mucho más complicado que dar tres golpes de llamador y gritar venga de frente, hay que conseguir fomentar y crear ese clima de familiaridad, compañerismo, unidad… entre los que forman la cuadrilla, hay que aumentar la devoción hacía los titulares, hay que conseguir que la cuadrilla sea un auténtico núcleo familiar y de compañeros, hay que conseguir mejorar año tras año técnicamente el andar, las levantás, en fin, intentar crecer en todos los aspectos. Lógicamente hay un tiempo de maduración y aprendizaje por ambas partes, eso sí, este trabajo no se hace en un año, ni en dos,… el buen ambiente atrae, el andar atrae, la técnica atrae,… todo esto hace que se forme una cuadrilla que perdure en el tiempo.

Luego viene la parte interna, la de la Hermandad, que también es trabajo porque eres su voz en las Cuadrillas, por lo que debe de haber conjunción, que haya mucha comunicación y empatía, cada Hermandad es un mundo y siempre he dicho que soy muy de hermandad, muy jerárquico en este aspecto, tenemos que saber lo que te piden y las Hermandades cómo trabajas…

«Se ha visto el estilo que queríamos imprimirle en la calle, muy contentos con la puesta en escena y con el resultado de nuestro trabajo»

¿Has recibido consejos de tu padre?

Si, por supuesto, continuamente, consejos muy prácticos, los he recibido toda mi vida, desde que siendo un niño iba con él a los ensayos, en cada salida me ha aconsejado, el más importante de todos y que siempre me ha dicho “siempre has de ser tú”.

¿Música o silencio?

Esa es la capacidad. Ser camaleónico en este aspecto pero sin perder tu identidad. Estaría dispuesto a esa intimidad del silencio, creo que a todos los cofrades nos gusta el silencio, tiene su atractivo, la sonoridad de los pies solo rota por alguna orden del capataz o de su equipo, llaman poderosamente la atención.

¿Qué pesa más, la responsabilidad o el apellido?

Pesa más la responsabilidad, sin duda alguna, el apellido Berrocal es muy largo. Hasta que se empieza a conocerme siempre he sido y seré “el hijo de Berrocal” o “el Berrocal chico”, el apellido es verdad que pesa muchísimo, nunca pensé de pequeño que seguiría los pasos de mi padre, pero ahora, no supone ninguna carga, más bien un orgullo, pesar pesa, pero es para mi una liviana carga, la he llevado toda la vida con naturalidad.

Te puedo asegurar que los comienzos han sido más difíciles, con mucha responsabilidad al dirigir la cuadrilla, y esto me ha pesado más que el apellido.