Juana Reina, historia viva de la Macarena

A nadie se le escapa el fuerte vínculo de algunas grandes artista con algunas de las Hermandades. Es el caso de la cantante de copla, Juana Reina. Gran devota, hermana de honor de la Hermandad de La Macarena, camarera de honor de Nuestra Señora de la Esperanza y gran benefactora de la corporación y Patrimonio Inmaterial Macareno.

Hoy, en el vigésimo quinto aniversario de su fallecimiento, la Cofradía de la Madrugá celebrará una Eucaristía en la Basílica, ante Aquella a la que tantas veces le rezó en silencio. La Santa Misa comenzará a las 20:00 horas.

Era tal su amor y devoción a la Santísima Virgen y su dedicación a la Hermandad que, en cada uno de sus espectáculos, la Virgen estaba en nómina, es decir, que recibía un sueldo de 200 pesetas diarias, como si se tratara de una integrante más de su compañía.

Su amor se materializó en numerosas donaciones. En 1950 regaló una toca de sobremanto a la Virgen de la Esperanza bordada en oro, plata y sedas sobre malla de oro, con un coste de veinticinco mil pesetas. En 1960 Juana Reina dona una túnica para el Señor de la Sentencia que diseña Joaquín Castilla y borda Ángela Navarro. Entre los macarenos, esta túnica se conoce como «la de Juanita».

Los compositores Quintero, León y Quiroga crean la partitura ‘Esperanza Macarena’, marcha de palio a modo de himno, que cantó Juana Reina en las emisoras de radio locales difundiendo así la Coronación Canónica de la Stma. Virgen de la Esperanza. Sólo en una ocasión Doña Juana le cantó una saeta a la Virgen de sus amores, cantándole desde el balcón de la Casa Hermandad, recién remodelada, en La Madrugada de 1992, durante su salida.

El 19 de marzo de 1999 la voz se le apaga para siempre en la tierra, aún así la generosidad de su familia no cesa con su Hermandad pues, tras su muerte, su marido y su hijo entregaron a la Hermandad para el ajuar de la Virgen de la Esperanza el Lazo de Isabel la Católica concedido a Juana Reina en 1961.

Los macarenos tienen muy viva en su memoria a Juana Reina Castrillo y, mientras siga en sus corazones, nunca morirá del todo y su legado seguirá vivo en la Hermandad de La Macarena.