Internacional, 🎶 Pentagrama

Kilómetro cero

Kilómetros a las espaldas… de horas de ensayos, de marchas machacadas, de tocar repertorio día si y día también, de repetir un pasaje toda la noche, machacar un movimiento que no sale, encajar un contratiempo, desfilar las frías noches de invierno con el aire helado hasta que se te corta la boca y se entumecen los brazos… pienso… ¿en cuántos pueblos hemos estado?, ¿cuánta gente nos hemos cruzado en el camino?

Cada año que comienza es el kilómetro cero, es difícil créanme, es difícil andar ese primer kilómetro y les explico los motivos máxime después de todo el verano sin ensayos. Cuando termina la Semana Santa los músicos nos sentimos saturados, cansados tanto física como mentalmente. A pesar de eso la mayoría de las bandas alargan sus temporadas hasta el mes de Mayo y Junio (otras incluso trabajan en pleno verano, las que menos).

Cuando sabes que no vas a tener que ensayar durante dos meses el alivio es enorme, por fin vas a poder dedicar tiempo a otros ocios y a la familia y ahí, te pueden empezar a llegar las dudas. Para empezar sabes que al llegar a casa después de un largo día de trabajo, vas a poder ducharte tranquilamente y sentarte a descansar, vas a poder salir a hacer la compra sin prisas, vas a poder pasear con los niños o mascotas, vas a poder quedar con los amigos en el parque y pasar horas sin mirar el reloj, sabes que no vas a tener que dejar el partido empezado para ensayar y así un largo etcétera.

Especialmente esto se acentúa cuando tienes familia ya que, pasas mas tiempo con tu mujer e hijos. En los lugares de playa pasas todas la tarde e incluso te cae la noche pisando la arena o metido en el mar. Puedes salir al campo, senderismo, montaña… y tu mujer o marido te agradecerán y mucho que te quedes con el/ella cada tarde noche, cenar juntos y ver tu serie favorita o peli antes de irte a la cama. Leyendo esto dices, ¡son todo ventajas!, por lo tanto ¿para que volver a los ensayos?, ¿para que estar en la banda?, y es aquí donde te empiezas a replantear la vuelta a los ensayos, lo piensas y llega ese momento en el que te vuelven a bombardear imágenes y vivencias con tus compañeros.

Esos que llevan más de 25 años contigo, esos que te han visto reir y llorar, por la banda y por rupturas con tu pareja y demás asuntos familiares. Esos que, aunque sabes que fuera de la banda también sois amigos, en la banda lucháis por un bien común. Te han visto casarte, te han visto ser padre… te has pelado con ellos y al mismo tiempo reído, te da miedo pensar en que si dejas la banda puedes perder parte de ese contacto con ellos. Te das cuenta de que la banda forma parte de tu vida, esos amigos ya son parte de tí, de tu familia. De hecho a todos en algún momento, algún que otro verano hasta nos ha entrado mono de banda, de ensayo.

Y entonces, después de todos estos pensamientos y meditaciones, cuando quieres acordar vuelves a tener tu instrumento preparado, miras a un lado y a otro y tienes a tus compañeros y amigos de siempre abrazándote y preguntando como ha ido el verano, suena el tambor, golpe de aro y comienzas a andar desde el kilómetro cero.

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