La Agonía recibe con casi dos semanas de retraso la negativa del Cabildo Catedral y solicita una reunión urgente con su presidente

La Hermandad de la Agonía de Córdoba se encuentra en el centro de una compleja y grave situación que está generando preocupación y desconcierto entre sus hermanos. Este miércoles, 3 de diciembre, la corporación recibió, por fin, la comunicación oficial del Cabildo Catedralicio en la que se traslada la negativa –conocida extraoficialmente- a su salida procesional desde la Santa Iglesia Catedral (SIC) el próximo Martes Santo. Una decisión que fue adoptada el 21 de noviembre, por lo que la notificación se produjo con casi dos semanas de retraso, afectando no sólo a la hermandad, que ha tenido que lidiar con la ansiedad y la incertidumbre tras conocer la negativa que recibió la Hermandad de la Piedad de Palmeras el pasado 28 de noviembre, sino también a la Vocalía de Estación de Penitencia de la Agrupación de Cofradías de Córdoba y la organización de la Semana Santa de 2026, toda vez que las hermandades ya deberían haber presentado sus itinerarios para coordinar los horarios y garantizar la fluidez de todas las procesiones.

Ante la gravedad y repercusiones de esta decisión, la Junta de Gobierno se ha reunido de manera extraordinaria y ha solicitado un encuentro extraordinario con el Deán-Presidente del Cabildo Catedral. El objetivo de esta reunión será exponer de manera directa y personal la complicada situación de la Hermandad, trasladar la preocupación por las implicaciones económicas y logísticas de la decisión, y exponer las graves consecuencias derivadas de no poder disponer de un periodo transitorio que les permita una reacción lo menos lesiva posible. Pese a todo, la corporación ha querido enviar un mensaje de serenidad a todos sus hermanos, asegurando que se están realizando todas las gestiones necesarias para proteger los intereses de la Hermandad y garantizar el desarrollo digno de su estación de penitencia, pilar fundamental de su identidad histórica y devocional.

Impacto sobre la estación de penitencia

La decisión del Cabildo tiene consecuencias directas sobre la estación de penitencia de la Hermandad de la Agonía, que desde 2011 realiza su recorrido el Martes Santo con salida desde la Catedral y regreso a la parroquia de Santa Victoria. Las restricciones impuestas no solo afectan la logística, sino que ponen en riesgo la viabilidad económica de la corporación, ya que los costes podrían incrementarse de 5.000 a 10.000 euros de un año a otro, un salto que resulta prácticamente insalvable para cofradías con recursos limitados que destina, pese a su humildad, una parte crucial de sus ingresos a materializar una de las obras sociales más destacadas de toda la Córdoba Cofrade.

A esto se suma que los cambios en los horarios podrían dificultar la participación de bandas de música en parte de su recorrido, ya que la salida procesional podría tener que dar comienzo en torno a las 13:00 en un día laborable –todo ello con contratos ya cerrados que habría que renegociar con la Semana Santa a la vuelta de la esquina-, un elemento esencial para mantener la solemnidad de la estación de penitencia, y provocar una merma significativa en la asistencia de hermanos al cortejo, afectando la estabilidad y continuidad de la corporación. Huelga decir, que todo ello redundaría negativamente, no solo en la imagen de la cofradía, sino de toda la Semana Santa de Córdoba: imaginen a una cofradía obligada a procesionar en silencio buena parte de su recorrido.

A resultas de esta negativa, la cofradía de El Naranjo se encuentra en la encrucijada de buscar un templo alternativo, instalar una carpa provisional para salir desde ella o barajar la posibilidad de renunciar a hacer estación de penitencia en la Catedral y quedarse en su barrio. Recordemos que la Hermandad de la Agonía había planteado la posibilidad de seguir utilizando la Catedral de manera temporal, hasta que concluyan las obras en su sede canónica, que iniciarán en 2026 y permitirán que los pasos puedan salir directamente desde su templo, resolviendo el problema.

Para que se entienda, utilicemos un ejemplo: no es lo mismo instalar una carpa para un par de días, recoger allí los pasos y desmontar de manera inmediata que instalarla varias semanas para acometer el montaje y preparación de la salida procesional; no olvidemos lo ocurrido hace un par de años cuando una auténtica tempestad asoló la carpa que utilizaba por aquel entonces la hermandad de la Conversión, que tuvo que suspender su salida 24 horas antes a causa de los destrozos. Esta petición, un periodo transitoria, es la que no ha sido contemplada por la autoridad catedralicia, generando un clima de incertidumbre y tensión de consecuencias imprevisibles.

La paradoja de La Piedad de Palmeras

Este asunto se suma a la negativa a que la Hermandad de la Piedad de Palmeras pueda usar la Catedral como fin de su estación de penitencia como ha venido haciendo desde 2019, iniciando su recorrido en su templo, la iglesia de San Antonio María Claret. El cabildo comunicó a la corporación del Miércoles Santo su negativa el pasado 28 de noviembre, una semana después de que la decisión fuese adoptada. De este modo, la corporación claretiana, que inicia su recorrido en la iglesia de San Antonio María Claret y culmina en la Catedral desde 2019, no podría completar su estación de penitencia en el templo catedralicio. El caso de la Hermandad de la Piedad de Palmeras resulta aún más contradictorio y sangrante. Mientras que la Hermandad de la Agonía requiere permanecer varios días en la Catedral para preparar su salida procesional, incluyendo el montaje completo de los pasos, la corporación del Miércoles Santo solo finaliza su recorrido en la Puerta del Perdón y realiza el desmontaje en el Patio de los Naranjos, siendo desalojada en menos de dos horas, sin generar riesgos significativos.

Una empatía inexistente

La situación evidencia la necesidad imperiosa de dos cofradías humildes, que han quedado supeditadas a criterios aún no completamente difundidos, pero que tal vez no se circunscriban en exclusiva a cuestiones de seguridad u organización, lo que añadiría un componente añadido de difícil justificación. Cabe subrayar que el reciente incendio ocurrido en la Catedral, cuya responsabilidad nada tiene que ver con las hermandades sino con el Cabildo, en ningún caso puede servir de argumento para esta medida, ya que la decisión fue adoptada mucho antes del incidente ocurrido este verano. El cambio de criterio del Cabildo se trasladó a las hermandades durante la pasada Cuaresma. No olvidemos que lo que ahora se niega a la Hermandad de la Agonía es la posibilidad de usar la Catedral de manera provisional, hasta que concluyan las obras en su sede canónica, cuya responsabilidad también recae en la diócesis que tal vez debería demostrar un poco de empatía y poner de su parte, cediendo transitoriamente o, al menos, colaborando en la búsqueda de una opción alternativa en lugar de dejar a las hermandades abandonadas a su suerte. Una combinación de factores que genera un escenario de incertidumbre y tensión, dejando a las corporaciones en una situación difícil de afrontar.