La institución cofrade de la capital ha sabido dar el motivo y no valerse de una excusa
Ha sido una bomba en todos los sentidos. Y es que el anuncio de la celebración de un Vía Crucis Magno no se hace todos los días. El último fue hace una década y antes de él hubo algún intento similar fallido.
No obstante, desde comienzos de la pasada década hasta ahora se han sucedido varios eventos de este tipo en Córdoba capital y no es menos cierto que este año los habrá en la provincia. Si bien, la Agrupación de Cofradías de la capital ha sabido dar el motivo exacto para un evento que, a diferencia del de hace doce años, incluirá imágenes de la provincia, y no se basa en un año jubilar (que también lo hay, el de la Esperanza), sino en un elemento crucial para Occidente, el primer vía crucis que realizó San Álvaro.
Partiendo de un argumento incontestable, otra de las grandes diferencias con los eventos anteriores es que hay una continuidad de actos, como el Cristo de San Álvaro, que presidirá el Vía Crucis de las Hermandades. Por tanto, lo que se busca y persigue es dotar de la importancia que tiene la figura de San Álvaro a todos los niveles.
Otro de los aciertos es contar con la provincia. En la diócesis de Córdoba está la más variada expresión de piedad popular, probablemente del mundo, a nivel de devoción hacia las imágenes. Y hay grandes tesoros por descubrir que, seguramente, se puedan disfrutar en el Vía Crucis Magno.
Finalmente, a nadie escapa la repercusión que un evento así despierta y genera en todos los niveles y la proyección que dará a Córdoba y su provincia. Un golpe de efecto en toda regla.





