La formación musical sevillana dejará de acompañar al Señor de la Oración en el Huerto cada Jueves Santo tras dos décadas de vinculación histórica con la cofradía de la calle Feria
La Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Redención de Sevilla y la Hermandad de Monte-Sión han dado por finalizada una relación que ha perdurado durante veinte años, forjada sobre los pilares del respeto mutuo, la fidelidad institucional y la entrega artística. Así lo ha anunciado públicamente la formación musical, que no continuará acompañando al paso de misterio del Señor de la Oración en el Huerto en la tarde del Jueves Santo, poniendo fin a una etapa que marcó profundamente la identidad sonora de ambas corporaciones.
Desde aquel primer acompañamiento musical en 2006, la Agrupación de la Redención ha sido parte inseparable del cortejo de Monte-Sión, imprimiendo su sello en una de las estampas más reconocibles del Jueves Santo sevillano. Durante dos décadas, la formación no solo ha interpretado su música tras el Señor de la Oración, sino que también ha dejado momentos imborrables como el acompañamiento excepcional en la salida extraordinaria del Santísimo Cristo de la Salud en noviembre de 2009, una jornada que quedó grabada con fuerza en la memoria de los cofrades de la ciudad.
El vínculo entre ambas entidades ha sido constante incluso en los momentos más delicados, según rememora la propia banda, que ha reivindicado haber estado siempre «a la altura» tanto en lo musical como en lo humano e institucional. Con palabras cargadas de elegancia y gratitud, la Agrupación Musical ha querido despedirse resaltando la nobleza de la historia compartida, subrayando que Monte-Sión permanecerá como parte esencial de su trayectoria, al tiempo que han manifestado su convencimiento de que, para muchos hermanos, «seguirán siendo la banda del Señor».
La despedida se produce, además, en uno de los momentos de mayor solidez y proyección artística de la formación, que ha expresado su firme voluntad de encarar el futuro con ilusión y determinación, sostenida en el compromiso de sus componentes y la confianza de quienes respaldan su labor.
En su emotiva despedida, la Agrupación ha deseado lo mejor a la Hermandad de Monte-Sión en los caminos venideros, dejando constancia de que, aunque sus sones no vuelvan a escucharse tras el paso del Señor de la Oración, «en la calle Feria siempre quedará algo nuestro». Una afirmación que resume con hondura el peso de una historia común que, aunque concluida, seguirá viva en la memoria de los cofrades de Sevilla.





