La Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva acompañará a Nuestro Padre Jesús de la Pasión en el Vía Crucis Magno de Córdoba

Córdoba vivirá el 11 de octubre de 2025 una jornada de excepcional calado devocional con la celebración del Vía Crucis Magno de la Diócesis, un acto concebido para conmemorar la instauración del primer Vía Crucis de Occidente por el Beato Álvaro de Córdoba, que reunirá a buena parte de las imágenes cristíferas más representativas de la provincia, y algunas formaciones musicales de primer nivel. Entre los nombres confirmados, destaca la participación de la Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva, que pondrá sus sones al caminar del Señor de Pasión.

La formación musical de Ciudad Real, una de las más reconocidas del panorama contemporáneo en su género, acompañará al titular de la Hermandad de Pasión en su participación extraordinaria en esta cita, en una escena que representa el momento en que Cristo carga con la cruz. Se trata de una elección de notable simbolismo, ya que la banda castellano-manchega mantiene desde hace quince años una estrecha relación con esta imagen.

La presencia de Santo Tomás de Villanueva en este acontecimiento excepcional en Córdoba supone una auténtica reafirmación de la vocación musical de excelencia con que la hermandad afronta su participación en este evento histórico, que marcará un hito dentro del panorama de la religiosidad popular andaluza.

Una formación pionera

Tras la disolución de la Banda de Cornetas y Tambores Santo Tomás de Villanueva, varios de sus componentes decidieron apostar con firmeza por un nuevo camino musical: la creación de la primera agrupación de viento-metal de Ciudad Real y de toda Castilla-La Mancha. Surgía así una nueva etapa para la Semana Santa de la ciudad, marcada por la incorporación del estilo de Agrupación Musical, especialmente vinculado a los sones de la Guardia Civil.

La tarea inicial no fue sencilla. Era necesario reunir músicos con formación académica y al mismo tiempo vinculados a la vida cofrade. Superado ese reto, los ensayos comenzaron el 1 de junio de 2002, fecha fundacional de un proyecto que acabaría por consolidarse como referente en el panorama regional.

Desde entonces, el conjunto ha ido ampliando un repertorio que alcanza actualmente las 75 marchas procesionales, entre las que destaca una veintena de composiciones propias. En él conviven clásicos del género, como La Saeta o Alma de Dios, con aportaciones de corte contemporáneo —Gitano de Sevilla, De vuelta al Porvenir— y creaciones exclusivas que rinden tributo a las hermandades a las que acompañan.

La presentación oficial de la banda tuvo lugar el 5 de abril de 2003, en el acto que sirvió de colofón al pregón de la Hermandad del Cristo Ultrajado y Coronado de Espinas. Un año después, la agrupación dio un paso más en su imagen institucional con el estreno de su uniforme de gala. En 2006, se constituyó como asociación musical independiente, desvinculándose de la agrupación vecinal que le había dado origen.

Con la independencia llegó también un nuevo escudo corporativo, compuesto por elementos heráldicos de Ciudad Real y las Órdenes Militares, coronado con el emblema de la asociación y custodiado por el águila de San Juan Evangelista. El uniforme se enriqueció con hombreras bordadas y, posteriormente, con cananas y alabarderos, configurando así una imagen plenamente reconocible.

En 2007, la agrupación confió sus primeras marchas propias a Miguel Ángel Font Morgado, dando lugar a obras tan significativas como Tu dulce Angustia y El huerto de Getsemaní, dedicadas a dolorosas y cristos locales. Las hermandades destinatarias de esas marchas reconocieron públicamente su gratitud, otorgando distinciones y nombramientos honoríficos.

El año 2008 culminó con la edición del primer disco: Racheando va el Señor, grabado en Sevilla y acogido con entusiasmo tanto por la crítica como por el público. Años más tarde, en 2011, comenzaba el proceso de grabación de un segundo trabajo, nuevamente bajo la dirección de Miguel Ángel Font, cuya presentación fue concebida como un gran homenaje colectivo a la trayectoria de la formación y a todos los que la habían acompañado desde su fundación.

Desde 2012, el repertorio se amplía aún más, sumando nuevas marchas propias como La Ofrenda, Alarcos o Ansiosa de verte. En 2018, se presenta el tercer álbum: Alarcos, un homenaje explícito a Ciudad Real, la ciudad que siempre respaldó a la banda.

La llegada de la pandemia en 2020 frustró los planes para estrenar composiciones como Traicionado en Getsemaní, pero no logró apagar la ilusión de sus integrantes. Dos años después, en 2022, la agrupación volvió a las calles con la misma emoción del primer día, con la esperanza de que nadie faltara a la cita con una Semana Santa reencontrada.

Un Vía Crucis sin precedentes en honor al Beato Álvaro de Córdoba

El Vía Crucis Magno, convocado con motivo del VI centenario del primer Vía Crucis de Occidente instituido por el Beato Álvaro de Córdoba, se enmarca dentro del Jubileo de la Esperanza convocado por el papa Francisco. Esta celebración, de carácter diocesano, reunirá en la capital cordobesa a pasos de toda la provincia para evocar, estación a estación, la Pasión del Señor según las meditaciones del beato dominico y las formuladas por San Juan Pablo II.

El Cristo de San Álvaro presidirá el acto, que será retransmitido en directo por Canal Sur Televisión. El recorrido común se desarrollará por las calles Amador de los Ríos, Torrijos y Cardenal Herrero, accediendo al Patio de los Naranjos por la Puerta del Perdón, y a la Catedral por la Puerta de las Cofradías. El tránsito oficial comenzará a las 18:30 h y se prolongará hasta las 23:25, con una cuidada disposición de entradas y salidas a fin de garantizar la fluidez de cortejos y la seguridad del público asistente.

Una obra artística y pastoral de enorme trascendencia

El acto fue presentado oficialmente en el Salón del Trono del Palacio Episcopal de Córdoba, en presencia de las principales autoridades civiles y religiosas. El cartel anunciador, obra del pintor sevillano Rafael Laureano, fue calificado como un espejo espiritual del acontecimiento, y condensa una profunda simbología teológica y territorial, en torno a la figura de San Álvaro y los pueblos participantes.

El presidente de la Agrupación de Hermandades, Manuel Murillo, subrayó que se trata de una manifestación pública de fe y comunión diocesana sin precedentes, que unirá a la ciudad y a la provincia en torno a la Cruz redentora. El delegado diocesano Pedro Soldado calificó el acto como un instrumento pastoral y evangelizador, capaz de mostrar la belleza y profundidad de la tradición cristiana a propios y foráneos.